DEF dialogó con la presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, quien reveló las deudas que existen con aquellos que dieron su vida en defensa de nuestros derechos soberanos.
Por Patricia Fernández Mainardi
DEF dialogó con la presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, quien reveló las deudas que existen con aquellos que dieron su vida en defensa de nuestros derechos soberanos.
Por Patricia Fernández Mainardi
Este minúsculo país árabe, ubicado estratégicamente en la costa oeste del golfo Pérsico, asume un papel clave en la diplomacia regional. A su poder político y económico se suma también la proyección que le brinda, a nivel global, la cadena de noticias Al Jazeera.
La liberación de 50 rehenes, en el marco de una tregua de cuatro días alcanzada entre el gobierno de Israel y el grupo Hamas, fue posible gracias a la mediación de Qatar. Como contrapartida, Israel dejará en libertad a 150 presos palestinos y autorizará el ingreso a la Franja de Gaza de nuevos camiones con ayuda humanitaria.
El emirato de Qatar, con una superficie de apenas 11.437 kilómetros cuadrados, se ha convertido en un actor clave para resolver numerosas crisis políticas y conflictos regionales. Sus buenos vínculos con Irán y su cercanía a movimientos radicales islámicos, como Hamas, le permiten ejercer una importante influencia política y diplomática sobre ellos.
Plenamente independiente del Reino Unido en 1971, la presencia de hidrocarburos lo convirtió en uno de los países más ricos del mundo. Cuenta con un PBI de 180.000 millones de dólares y su PBI per cápita supera los 61.000 dólares, lo que lo convierte en el cuarto país más rico del mundo.
La creación de Qatargas, en 1984, fue el vehículo que dotó al pequeño emirato de recursos millonarios. Convertida hoy en QatarEnergy, la empresa registró en 2022 ganancias por 42.472 millones de dólares. En 2022, Qatar fue el mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL), con un volumen de 114.100 millones de metros cúbicos.

La creación en 1996 de la cadena de noticias Al Jazeera, propiedad de la monarquía qatarí, le dio al país una proyección mediática en todo el planeta. Hoy, con sus ediciones en árabe e inglés y sus oficinas en 65 ciudades, esa señal televisiva llega a 220 millones de hogares en más de 100 países.
El estallido de la Primavera Árabe, a finales de 2010, fue un momento muy importante para ampliar la influencia de Qatar en un vecindario convulsionado. Su apoyo a los movimientos populares, que derrocaron a los gobiernos autocráticos de Túnez, Egipto y Libia, permitieron al país proyectar poder fuera de sus fronteras.
Su cercanía con grupos radicales islámicos, sin embargo, le valió la antipatía de sus vecinos y socios del Consejo de Cooperación del Golfo, que acusaron al emirato de “socavar la seguridad y estabilidad de la región”.
En 2017, Arabia Saudita, Bahréin y los Emiratos Árabes rompieron sus vínculos con Qatar e impusieron el cierre de sus fronteras y de su espacio aéreo y marítimo. La crisis recién pudo ser resuelta a comienzos de 2021.

La ciudad de Doha, capital de Qatar, ha sido sede de numerosos procesos de mediación y resolución de conflictos en toda la región. Los casos más resonantes hasta ahora fueron:
Si bien el proceso de paz con los Talibanes se inició durante el gobierno de Donald Trump, fue su sucesor Joe Biden quien debió cargar con el costo político de la turbulenta retirada de sus fuerzas militares y el colapso del gobierno pro-occidental en Kabul. El retorno de los Talibanes al poder, en agosto de 2021, fue el desenlace de este traumático proceso.

La mediación de Qatar ahora ha sido clave para destrabar la liberación de rehenes israelíes cautivos en la Franja de Gaza. La buena sintonía del gobierno qatarí con el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) -cuyo líder político, Ismail Haniyeh, vive en Doha- permitió instrumentar este último acuerdo.
En diálogo con DEF, el analista argentino Luciano Zaccara, profesor del Centro de Estudios del Golfo de la Universidad de Qatar, recordó que Qatar es “el principal sostenedor financiero de la población y de la administración de la Franja de Gaza, con aprobación de Israel y bajo la tutela de Naciones Unidas”. Y recordó que el emirato es, al mismo tiempo, “un aliado fundamental de EE.UU. en la región”, lo que lo convierte en “un actor estatal necesario en la resolución del conflicto en Gaza”.
A pesar de la paridad en las elecciones del martes 9 de abril, el bloque de derecha que apoya a Netanyahu saca una luz de ventaja para mantenerse en el poder.
En el acto central que tuvo lugar en el Cenotafio de Malvinas, del que participó TAEDA con su muestra fotográfica, las máximas autoridades del Ministerio de Defensa y de las Fuerzas Armadas rindieron homenaje a los Caídos y a los Veteranos del conflicto del Atlántico Sur.
Con un proyecto para eliminar el arsénico del agua nacido en Las Toscas, provincia de Buenos Aires, dos alumnos y su profesora representaron al país en la competencia por el galardón conocido como el “Nobel del Agua”. Por Nadia Nasanovsky. Fotos: Fernando Calzada y gentileza L. H.
El agua, la edición en español del best seller del New York Times, Let there be water, es el más reciente lanzamiento de Editorial Taeda. Aquí, un adelanto.
Algunas casas de estudio ya empiezan a adaptar sus instalaciones y su currícula para adecuarse a los requerimientos laborales que impone el futuro cercano. Aquí los casos del ITBA y la Universidad Empresarial Siglo 21.
Superando una trágica historia familiar que la llevó a vivir lejos de sus hijos, Gabriela Arias Uriburu creó Foundchild-Fundación Niños Unidos para el Mundo, ONG desde la cual trabaja por los derechos de los menores que son alejados de sus familias.
Con la proyección de su soberanía sobre el Mar de China Meridional, el gigante asiático busca proteger sus intereses geopolíticos e imponer, con su poderío naval, una política de hechos consumados. Sin embargo, el primer traspié jurídico en la Corte Internacional de Arbitraje de La Haya ha puesto un límite a las ambiciones de Beijing.
El pasado 6 de abril, el Ejército estadounidense lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk sobre un aeródromo militar sirio, en el primer ataque directo de EE. UU. contra el gobierno del presidente Bashar al-Assad desde que comenzó la guerra civil hace más de seis años. Escribe Omar Locatelli / Especial para DEFonline
Es uno de los diplomáticos argentinos de más alta reputación a nivel mundial. En su campo de experticia –la energía atómica y la no proliferación de armas nucleares–, Rafael Grossi está al tope del ranking. El gobierno decidió que será el candidato de la Argentina para dirigir el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en 2021.
Entrevista de Juan Ignacio Cánepa
Qué maravilla lo que pasó aquel día en el pueblo. Todos estábamos avisados, por eso, no hubo ningún paisano que no saliera a la calle para presenciar el prodigio. Era como si el tata Dios le estuviera consintiendo al doctorcito su última voluntad, la que dejó indicada en una de esas cartas que, dicen, escribió meticulosamente antes de pegarse un tiro en el corazón.
Porque de repente, aquel día se había levantado en Jacinto Aráuz una brisa extraña, demasiado agradable para un día frío de invierno, pero imprescindible para que las cenizas se esparcieran pródigas por el Monte Pena, la enorme y solitaria extensión de pampa en las afueras del pueblo adonde, doy fe, el doctorcito rumbeaba de tanto en tanto para echarse a leer bajo la enorme y protectora copa de un caldén, el mismo por cuyo tortuoso ramaje aquel día se deslizaban las cenizas.
Cuando llegó al pueblo, allá por 1950, nos dijeron que el doctor Favaloro venía por un tiempito nomás, porque el doctor Vega, que estaba en el pueblo hacía muchos años, se nos había engualichado y ya no podía ocuparse de nosotros. Y al principio, no creíamos que el doctorcito fuera doctor de enserio, y no tanto porque sabía muchas cosas del campo o era más joven que el doctor Vega, sino por el respeto con el que trataba a las comadronas y curanderas, respeto que nosotros, en un principio, habíamos confundido con ignorancia. Pero que era respeto, nomás, y de eso puede dar fe todo el pueblo.
Pero además, también le desconfiábamos un poco porque algún maledicente había echado a correr el cuento de que en realidad era carpintero; pero cuando llegó su hermano Juan José –para algunos paisanos, más simpático que el doctorcito– ya no nos quedaron dudas de que los dos eran doctores. Y fue entonces que se ganaron el cariño y respeto de todo el pueblo, porque diariamente recorrían grandes distancias para atender un parto, un niñito afiebrado o lo que necesitáramos. Y aun más, cuando poco después se supo que nuestro doctor Vega ya no podría curarnos porque estaba ultimando detalles para instalarse definitivamente en el más allá, los hermanos Favaloro comenzaron a atendernos en la iglesia que los evangelistas valdenses habían puesto al servicio de todos los paisanos. Y siguieron haciéndolo hasta que, ayudados por el Juancito Munuce, nuestro farmacéutico, organizaron un centro de atención en una casa del centro a la que le empezamos a llamar “Clínica médico-quirúrgica”. Allí es que nos operaban y hasta, en caso de ser necesario, nos ponían sangre que tenían guardada.
Doce años estuvo el doctorcito con nosotros, y cuando se fue para el extranjero, quedamos desmadrados, porque estábamos acostumbrados a sus consejos, sus enseñanzas, su compañía. Imagínese que ya en aquel tiempo, cuando una vez por semana se iba en su auto destartalado a un hospital, dicen que en La Plata, para aprender más cosas sobre las enfermedades del corazón, todo el pueblo entraba en alerta. Ya en aquel tiempo se le notaba que le interesaban mucho los asuntos del corazón; a mí por ejemplo, me curó de la arritmia que me agarró la vez que la Edelmira me echó de la casa, porque le había apostado la gallina ponedora en un juego de taba; pero además, la convenció para que me perdonara y me dejara volver.
Y fue precisamente para saber más, que el doctorcito se fue, según dicen, a una clínica gringa muy importante donde inventó una operación de corazón maravillosa que permitió salvar miles de vidas. Tanta era su sabiduría que una vez un médico que vino a Aráuz, nos contó que él en persona había visto cómo el doctor Favaloro, ya de vuelta en la Argentina, le había sacado el corazón a una monjita para componérselo, pero que cuando se lo había querido poner en su lugar, el corazón no le funcionaba y, entonces, el doctorcito lo había agarrado con sus propias manos, lo había acariciado con cuidado y se lo había vuelto a acomodar en el pecho. Y entonces sí, el corazón había arrancado.
Dicen que el último tiempo andaba muy triste, igualito que el día que se despidió del pueblo y nos confesó, todos pueden dar fe de esto, no solo yo, el privilegio que había significado para él haber compartido doce años de su vida con los habitantes de Jacinto Aráuz.
Por eso aquel día, aunque la familia no había querido que ninguno de nosotros estuviera presente en la ceremonia de las cenizas, todos permanecimos atentos, y no porque el doctor Favaloro se hubiera convertido en un cirujano famoso, sino porque queríamos que se cumpliera su deseo. Entonces, cuando gracias a la brisa que nos mandó el tatita Dios aquel día, las cenizas llegaron al pueblo, recién en ese momento nos dentramos todos para las casas. Tranquilos, estábamos, porque sabíamos que el doctorcito finalmente podría descansar en paz.
Investigación y texto: Andrea Estrada
Información: Museo Histórico del Médico Rural “Dr. René G. Favaloro”, Jacinto Aráuz – LA PAMPA.
Ely Karmon, experto en Medio Oriente e investigador senior del Instituto Internacional para la Lucha contra el Terrorismo (IDC), en diálogo exclusivo con DEF en Tel Aviv, alertó sobre la “política de cambio demográfico” de Irán para implantar población chiita en regiones de donde los sunnitas fueron expulsados como el principal foco de conflicto futuro. De nuestros enviados a Israel
Mercedes D’Alessandro es una de las fundadoras de Economía Femini(s)ta, el espacio que en las redes sociales logró despertar un debate acerca de la información económica desde una perspectiva de género. Acaba de publicar su primer libro, “Economía feminista” en el que invita a la construcción de una sociedad igualitaria, pero sin perder el glamour. Por Nadia Nasanovsky
El aumento del consumo de drogas de síntesis entre adolescentes y jóvenes debería alertar a la sociedad argentina, que desde la década del 90 ha comenzado a vivir en carne propia un fenómeno que era característico de los países centrales.
La Organización Marítima Internacional (OMI), encargada de establecer las normas para la circulación del transporte marítimo en el mundo, alertó sobre su desconocimiento de los parámetros que deben cumplir los buques que deseen transitar por el Estrecho de Ormuz. La cuestión se centra en las normas de seguridad establecidas por Irán, que bloquean el uso de esta vía hace algunas semanas.
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Sin embargo, y ante la constante amenaza de Estados Unidos de reactivar su paso por la fuerza, la República Islámica decidió permitir el tránsito de los buques “no hostiles”. De esta forma, el país excluye de manera explícita a Washington, Israel y sus aliados participantes en las recientes agresiones.
El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, afirmó que el organismo, pese al previo envío de una nota diplomática por parte de Irán al Consejo de Seguridad y al secretario general de las Naciones Unidas (ONU), aún no cuenta con información precisa sobre los criterios exigidos por Teherán para que un buque pueda transitar de forma segura por el estrecho.
Al respecto, Irán formalizó ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la OMI una política donde autoriza el paso, caso a caso, para terceros países; y veto total para los que considera “agresores”. En la comunicación enviada a los países miembro, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní subrayó que el estrecho “permanece abierto”, pero que el tránsito está condicionado al cumplimiento de medidas de seguridad derivadas del conflicto.

Los buques vinculados a países considerados agresores, en referencia a Estados Unidos e Israel y sus aliados, tienen restringido su paso, mientras que las embarcaciones de Estados no hostiles pueden cruzar el estrecho siempre que no participen en acciones militares, respeten las normas impuestas por Irán y exista coordinación previa con las autoridades iraníes.
Domínguez explicó además que los buques que actualmente cruzan el estrecho lo hacen bajo ese mecanismo unilateral iraní, y no a través del sistema de separación de tráfico de la OMI. Esto dificulta saber con exactitud cuántos barcos transitan a diario. En condiciones normales, el promedio era de unos 130 buques por día, mientras que hoy, según los reportes más recientes, pueden pasar apenas dos o incluso ninguno.
Sobre la posición institucional, Domínguez explicó que la OMI siempre defenderá el derecho a la libertad de navegación y el paso igualitario de todos los buques. Recordó que, conforme a la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, ningún Estado puede cerrar unilateralmente el estrecho de Ormuz.
El paso seguro por el estrecho sólo se concede a países que negocian y reciben autorización de Irán para sus buques petroleros. La situación transformó el tránsito en un proceso condicionado por acuerdos diplomáticos específicos, lo que introduce un componente político directo en el comercio energético.
Desde mediados de marzo, Irán autorizó el paso de buques de India, Pakistán, Turquía y Tailandia con previa coordinación bilateral. Malasia también logró garantizar el paso de sus buques mediante contactos diplomáticos directos que subrayaron su neutralidad.

Por su parte, China mantiene conversaciones con Irán para garantizar el paso de petroleros que transportan crudo y gas natural licuado desde Qatar, ya que recibe cerca del 45% de su petróleo a través del estrecho, lo que la convierte en uno de los países más expuestos a una interrupción prolongada. Japón, que depende en torno a un 90% del petróleo procedente de Oriente Medio, también abordó la cuestión con el canciller iraní Abbas Araghchi, quien indicó que podría obtener garantías de tránsito mediante negociación directa.
En cuanto a Europa, el caso de España es el más concreto. La embajada iraní en España confirmó que Irán considera al país comprometido con el derecho internacional y se muestra receptivo ante cualquier solicitud. Es importante aclarar que Irán no publicó una lista oficial de países autorizados para cruzar libremente por el estrecho. La única forma de atravesarlo es mediante la coordinación directa con Teherán, que evalúa cada caso de forma individual, lo que encendió las alarmas en la OMI desde un principio.
El régimen de Corea del Norte volvió a encender las alarmas globales tras exhibir lo que describió como “el arma más potente del mundo”. Durante el anuncio, Kim Jong-un lanzó una advertencia directa a sus adversarios y reforzó la retórica militar del país en medio de un contexto de creciente tensión geopolítica.
El mandatario norcoreano presentó públicamente un nuevo sistema armamentístico que, según afirmó, representa un salto cualitativo en la capacidad de disuasión del país. Las imágenes difundidas por medios estatales mostraron al dictador supervisando el desarrollo y destacando su importancia estratégica.
El líder norcoreano aseguró que se trata de un arma destinada a fortalecer la defensa nacional frente a lo que considera amenazas externas. Se trata de un sistema de lanzacohetes múltiples súper preciso de 600 mm que combinará “la precisión y la potencia de un misil balístico táctico” con “las funciones de lanzamientos múltiples de tubos”.

Esta nueva arma de Pyongyang integra inteligencia artificial (IA) para alcanzar un sistema guiado compuesto que “puede reducir el objetivo designado a cenizas mediante un ataque simultáneo y sorpresivo”.
Durante su discurso, Kim lanzó un mensaje particularmente duro hacia posibles enemigos. Según sus palabras, cualquier actor que sufra este tipo de armamento “no podrá esperar la protección de Dios”, en una frase que fue interpretada como una advertencia directa.
La presentación del nuevo armamento se produce en un momento de alta sensibilidad en la península coreana. El avance armamentístico sin control de Corea del Norte es visto como una amenaza por Corea del Sur y otros aliados de Estados Unidos en la región asiática, como Japón y Taiwán.

El anuncio de un nuevo sistema de lanzacohetes guiados por inteligencia artificial podría suponer una prueba inminente o el endurecimiento de la postura del régimen dentro y fuera del país.
Respecto a las relaciones con Seúl, Kim Jong-un suspendió cualquier vínculo diplomático con Corea del Sur en 2019 y endureció su retórica con amenazantes ensayos militares en el mar de Japón.
Mientras tanto, la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, sigue de cerca los movimientos del régimen de Corea del Norte ante el riesgo de una nueva escalada de tensiones que arrastre a Asia a un conflicto diplomático que podría tener un desenlace armado.
El gobierno del Reino Unido multó a Apple Distribution International (ADI), filial irlandesa de la reconocida marca de tecnología y responsable de pagos y distribución en Europa y Medio Oriente, por haber realizado transferencias a una plataforma de streaming rusa sancionada tras la invasión a Ucrania. La penalización, emitida por la Oficina de Implementación de Sanciones Financieras (OFSI), asciende a 516 mil dólares.
De esta manera, el caso llega en un momento en que Reino Unido intensifica su dura postura frente al Kremlin. El gobierno británico atribuyó aparatos de ciberespionaje al GRU, el servicio de inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, y sancionó a tres unidades y a 18 agentes identificados por operaciones de interferencia cibernética y desinformación.
En junio y julio de 2022, Apple Distribution International (ADI) realizó dos pagos que sumaron casi 840 mil dólares a Okka LLC, una plataforma rusa de video en streaming, que, para ese momento, ya estaba sancionada por el Reino Unido. Los pagos se realizaron a través de bancos con sede en territorio británico, lo que activó la jurisdicción de la OFSI.

La propia organización reconoció que Apple no tuvo intención ni conocimiento de que los pagos constituían una violación. Se trató de un retraso en los sistemas internos de cumplimiento ante cambios geopolíticos que se movían más rápido que la empresa. La OFSI opera bajo un régimen de responsabilidad estructural donde las compañías pueden ser sancionadas independientemente de su intención.
La multa original podría haber llegado a 1,3 millones de dólares. Sin embargo, se redujo porque Apple detectó el problema, lo reportó voluntariamente a las autoridades y renunció a su derecho de apelación, lo que le concedió una rebaja del 35% sobre el monto final.
Desde la invasión a Ucrania en 2022, los ataques de Rusia contra intereses británicos se intensificaron, con evidencia de sabotajes, operaciones de inteligencia hostil y agresiones directas. El grupo de hackers APT 28, también conocido como Fancy Bear, opera bajo la Unidad Militar 26165 del GRU y fue señalado como uno de los brazos más activos del aparato cibernético ruso.

En este contexto, la exdirectora del servicio de inteligencia y contrainteligencia interna del Reino Unido (o MI5), Eliza Manningham-Buller, llegó a advertir que Gran Bretaña podría considerarse ya en guerra con Rusia, no a través de un conflicto convencional, sino mediante una confrontación híbrida de ciberataques, sabotajes e intentos de asesinato en suelo británico.
La multa a Apple no es solo una sanción administrativa, es también una señal de que Londres no distingue entre actores malintencionados y empresas que no actualizaron sus sistemas a tiempo. Las sanciones se cumplen o se pagan.
El Ejército de los Estados Unidos autorizó la entrada en servicio de la nueva granada M111 Offensive Hand Grenade, diseñada para combates urbanos y operaciones en espacios cerrados. En una era de combates con drones y misiles, la industria armamentista estadounidense apuesta por modernizar el equipamiento de a pie para sus soldados.
El Ejército de Estados Unidos aprobó la entrada en servicio de la granada M111 Offensive Hand Grenade (OHG), el primer modelo completamente nuevo de granada letal que incorpora la fuerza en décadas. El anuncio fue realizado por el Comando de Armamento del Ejército en el Arsenal de Picatinny, Nueva Jersey, donde se desarrolló el nuevo sistema.
La M111 recibió la autorización conocida como Full Material Release, lo que significa que el arma ya puede producirse y distribuirse para uso operativo en las fuerzas armadas estadounidenses.

El nuevo modelo reemplazará a la Mk3A2, una granada ofensiva introducida en 1968 que con el tiempo fue restringida debido a que su carcasa contenía asbesto, un material peligroso para la salud. En cambio, la M111 utiliza un cuerpo de plástico que se consume completamente durante la detonación, eliminando ese riesgo.
A diferencia de las granadas de fragmentación tradicionales, la M111 está diseñada para producir sobrepresión explosiva, una potente onda de choque generada por la detonación que se propaga con mayor eficacia en espacios cerrados.
Este efecto permite neutralizar combatientes dentro de habitaciones, búnkeres o edificios sin depender de fragmentos metálicos que puedan rebotar o atravesar paredes y poner en riesgo a soldados aliados.
Según responsables del programa de armamento del Ejército, las experiencias de combate en Irak y Afganistán demostraron que la granada de fragmentación estándar M67 no siempre era la herramienta adecuada para enfrentamientos en interiores, donde el riesgo de fuego amigo podía ser mayor.

La nueva M111 no reemplazará completamente a la M67, la clásica granada de fragmentación que el Ejército estadounidense utiliza desde la Guerra de Vietnam.
La doctrina militar prevé que ambas armas se utilicen de forma complementaria:
El nuevo diseño, además, mantiene el mismo sistema de activación y fusible que las granadas existentes, lo que facilita el entrenamiento de los soldados y reduce los costos de producción.
La incorporación de la M111 forma parte de los esfuerzos para modernizar municiones y sistemas de combate cuerpo a cuerpo, adaptándolos a los escenarios actuales, donde las operaciones en ciudades y estructuras complejas son cada vez más comunes.
Con esta aprobación, el Ejército de los Estados Unidos suma su primera y nueva granada letal en casi 60 años, un cambio significativo en un tipo de arma que había permanecido prácticamente sin modificaciones desde la Guerra de Vietnam.
Antonio Guterres, actual secretario general de las Naciones Unidas (ONU), afirmó que la organización se encuentra en “carrera hacia la bancarrota” por la insostenible situación financiera en la que se encuentra. En respuesta, el organismo redujo dotaciones de personal, así como también su presupuesto para el año 2026.
Además de la notoria crisis de legitimidad que golpea al organismo internacional, el colapso financiero surge de dos factores: el impago de cuotas por parte de varios Estados miembro y la obligación normativa de devolver fondos no utilizados, aunque estos no fueron cobrados.
La ONU cerró el año 2025 con una cifra récord de 1.560 millones de dólares en cuotas impagas, más del doble que en el 2024. El mayor deudor es Estados Unidos, responsable de aproximadamente el 95% de esa deuda, unos 2.200 millones de dólares si se suman las cuotas no pagadas de 2025 y las acumuladas en los primeros meses del 2026. A EE. UU. le siguen China, Rusia, Venezuela, Brasil, Argentina, México e Irán.

Asimismo, se suma una normativa que agrava el cuadro. La ONU está obligada a devolver en 2027 unos 1.300 millones de dólares en fondos no utilizados, de los cuales casi 900 millones provienen de recortes en Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP). En la práctica, la institución debe reembolsar dinero que nunca llegó a recibir en su totalidad.
En ese contexto, y como parte del plan de ajuste denominado ONU80, el organismo anunció la eliminación de casi 2700 puestos de trabajo y recortes superiores al 21% en misiones políticas especiales para el corriente año. La crisis ya es visible en su sede en Ginebra, donde se apagaron escaleras mecánicas, se colocaron diversos carteles de advertencia y se redujo la calefacción para ahorrar energía.
De no revertirse la situación, las consecuencias serían inmediatas y de alcance global. La ONU se vería forzada a cerrar su sede central en Nueva York hacia agosto de 2026, cancelar la Asamblea General de líderes mundiales prevista para septiembre y clausurar la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, que coordina la respuesta a emergencias en todo el mundo.

El trasfondo político es inseparable de la crisis. La administración de Donald Trump redujo la financiación a varias agencias del organismo, rechazó y demoró contribuciones obligatorias y lanzó el “Consejo de la Paz”, que buscaría posicionarse como una organización rival de la ONU.
Ante este escenario, Guterres planteó dos caminos posibles. El primero es que los Estados morosos paguen lo adeudado. El segundo es reformar el reglamento financiero de la organización, un proceso que requiere el acuerdo de dos tercios de la Asamblea General y la aprobación de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China).
En medio del ruido y de las declaraciones cruzadas entre los contendientes, China y Pakistán presentaron una iniciativa para poner fin al conflicto bélico que amenaza con sumir al planeta en una crisis energética de consecuencias imprevisibles.
Se trata, en rigor, de una declaración de principios que busca sentar a las partes en una mesa de negociación y llegar a un acuerdo para restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz.

Además de exigir “el cese inmediato de las hostilidades”, los cancilleres Wang Yi, por China, y Mohammad Ishaq Dar, por Pakistán, instaron al “inicio de negociaciones de paz lo antes posible”. En momentos en que se discute sobre una incursión terrestre de Estados Unidos, los gobiernos chino y pakistaní coincidieron en la necesidad de “salvaguardar la soberanía, la integridad territorial, la independencia nacional y la seguridad de Irán y los Estados del Golfo”.
“Los esfuerzos de Pakistán por mediar entre las partes para promover la paz y poner fin a los combates demuestran su firme compromiso con la salvaguarda de la paz regional y mundial”, afirmó el ministro de Exteriores chino. En el comunicado conjunto, también instan a las partes a “cesar de inmediato los ataques contra civiles y objetivos no militares” y respetar plenamente el derecho internacional humanitario.

El gobierno paquistaní se mostró dispuesto a “acoger y facilitar conversaciones”. Cabe recordar que el país comparte más de 900 kilómetros de frontera con Irán y el primer ministro Shehbaz Sharif forma parte del Consejo de Paz de Trump y mantiene buen vínculo con Washington, sin renunciar a sus vínculos estratégicos con Pekín.

El pasado 29 de marzo, el canciller Mohammad Ishaq Dar recibió en Islamabad a sus colegas de Arabia Saudita, Turquía y Egipto, en un esfuerzo por identificar posturas, promover una tregua y facilitar ayuda humanitaria. En septiembre de 2025, Pakistán, única potencia nuclear musulmana, y Arabia Saudita sellaron un histórico pacto de defensa mutua.
La guerra no lo eligió, pero él logró torcer su voluntad. En 1982, cuando el conflicto ya se había desatado en el Atlántico Sur, el comodoro -retirado- Héctor “Pipi” Sánchez no debía haber estado en Malvinas. Como alumno del sistema de armas Mirage, técnicamente estaba inhabilitado para combatir. Pero tomó el teléfono, pidió volver a sus aviones, y se subió a un A-4B para enfrentar a una de las flotas más poderosas del mundo.
“¿Juráis por la patria seguir constantemente su bandera y defenderla hasta perder la vida?”, la fórmula resonaba en la cabeza de Sánchez y, como hombre y argentino de palabra, no quiso fallarle a nadie. No sólo eso: lo dio todo.
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“Mi vida no son 45 días. Tengo 72 años, muy valiosos. Las pasé todas. En Malvinas puse a prueba mi profesión, el amor por mi patria, mi juramento y, por supuesto, mis temores, porque cuando vas caminando en la plataforma hacia el avión para salir en una misión se te mueve el mundo. Por entonces yo no tenía esposa ni hijos, pero la incertidumbre -de saber si volvías o no- te mata y te quema la cabeza”, confiesa a DEF.
Claramente, superó todos los obstáculos y en la guerra llevó adelante cuatro misiones: en cada una, sobrevoló las heladas aguas del Atlántico para vivir 60 segundos de “infierno” sobre los buques británicos. En una de ellas, la del 8 de junio, vio morir a sus compañeros, esquivó misiles, escapó a 900 kilómetros por hora, y descubrió que le quedaban cinco minutos de combustible. Todavía le restaba una hora de viaje hacia el continente. Lo que vino después fue un milagro.
La guerra no lo había elegido y Dios tampoco lo quería a su lado (todavía). Le quedaba algo por hacer: ser la voz de los que no pudieron volver. Esta es la historia, un testimonio sobre el trauma de la guerra, la fe, la culpa que persigue al sobreviviente y la camaradería. Pero, sobre todo, un relato de coraje.
Un detalle: durante la entrevista, “Pipi” tiene sobre la mesa La República, de Platón, con algunas páginas marcadas. Antes que nada, se reconoce ciudadano. Rescata al filósofo para aclarar un malentendido frecuente: la aristocracia no es el gobierno de los ricos, sino de los aristos, los más sabios. La democracia, explica, vino después. Ese es el sistema que eligió proteger. “Los gobiernos van y vienen. Nosotros defendemos lo que trasciende”, dice.
En abril de 1982, Héctor “Pipi” Sánchez tenía el grado de primer teniente y había dejado de volar A-4B en la Fuerza Aérea Argentina. Lo habían seleccionado para pilotear Mirage, el mejor sistema de armas que había en ese momento. Estaba en pleno curso de capacitación -en una etapa en Venezuela- cuando estalló el conflicto. Sin dudarlo, se ofreció para volver con sus antiguos compañeros y volar el A-4B. Llamó a uno de sus superiores y pidió ir a pelear. En 15 días ya estaba de regreso con su escuadrón.

Para convencer a su jefe, apeló a un argumento concreto: tenía 28 años, era soltero y no tenía hijos. Si le pasaba algo, no dejaba viudas ni huérfanos. Aun así, reconoce que con su amigo y compañero, el “Tucu” Cervera, lamentaban que cayeran en combate pilotos casados. Nadie, sin embargo, quería ceder su lugar. Todos querían cumplir las misiones.
Sánchez no tenía esposa, pero sí familia. En San Nicolás lo esperaban su madre y su hermana, once años menor que él. Su padre había fallecido tiempo antes. Pidió que no le avisaran nada a su madre, y así fue: ella nunca supo que su único hijo varón había combatido en Malvinas.
De su infancia en San Nicolás recuerda la fascinación por las películas de guerra y los desfiles militares a los que lo llevaba su padre en Buenos Aires. Ver Midway lo marcó para siempre: quería ser uno de esos pilotos. Aunque al terminar la secundaria pensaba estudiar Ingeniería Electrónica -venía de una familia humilde y esa carrera no le exigía mudarse ni gastos extra-, un compañero de banco lo convenció, casi sin querer, al contarle que se iba a la Escuela de Aviación. Cuando escuchó “aviones de combate”, no dudó. Le dijo a su padre, ingresó y se encontró con un mundo de exigencia donde nada se regala. Su papá, que apostaba a que volvería en tres meses, le tocó el orgullo sin saberlo. Eso le dio fuerzas para aguantar.

Consultado sobre si volvería a elegir la misma profesión, la respuesta es inmediata: “Siempre”. Aunque reconoce que el regreso de la guerra y los años que siguieron fueron tan duros como enfrentar al enemigo. Los militares fueron muy castigados, confiesa. Para él, la posguerra se tradujo en silencio obligado. Amaba volar aviones de combate y estaba dispuesto a dar su vida por el pueblo, pero le duele que muchas veces no se den los recursos necesarios para cumplir las misiones, y que eso desmoralice a quienes eligieron servir.
En el caso de Sánchez, uno de los aprendizajes más relevantes de aquella época de su vida fue saber que, como militar, él pasó a ser parte de una institución que es sostenida por el pueblo argentino, como cualquier otra del Estado. “Entonces, aprendí a valorar el sacrificio de todos y, en consecuencia, concuidar los recursos”, dice. Está claro que gran parte de lo que sabe y de sus valores, vinieron de esa casa en San Nicolás donde, aun cuando no sobraba nada, supieron darle todas las herramientas para vivir -y sobrevivir- en un mundo carente de valores. Aunque, cabe agregar que tampoco pasó a un ámbito en el que sobravan los recursos: “La Fuerza Aérea me dio el barniz y la formación profesional y técnica. Pero, los medios siempre fueron escasos, por eso debimos adminitrarlos”.
Además, a lo largo de su infancia, hubo algo que también aprendió: las Malvinas son argentinas y habían sido usurpadas. “Como militar no hay causa más justa que pelear por lo que nos pertenece”, dice a DEF.

¿Era consciente de que se estaba por enfrentar a una potencia como el Reino Unido? “No éramos ingenuos. Pero yo conocía a mi avión de combate, tenía mucha experiencia, largas horas de ejercicios y de preparación. Adversidades, todas. Por empezar, el avión era de la década del ´50, obsoleto para ese conflicto. Los británicos venían con todo de última generación. Cuando sos consciente de todo eso, tenés que buscar tus fortalezas para tratar de disminuir las desventajas. Todo fue aprendizaje para la Fuerza Aérea, que tuvo su bautismo de fuego en la batalla aeronaval de Malvinas. Eso no es menor, la última batalla aeronaval en el mundo antes de Malvinas fue en Midway, en 1942 donde se enfrentaron la flota americana con japonesa”, responde.
“Los ingleses sabían que teníamos material obsoleto. Pero ellos desconocían el coraje en el que está imbuido un aviador de la Fuerza Aérea Argentina. Nos llamaban “kamikazes”. Pero no lo éramos, yo no quería matarme o destruir mi avión. Al contrario, íbamos a cumplir con nuestro trabajo y sobrevivir, porque el conflicto continuaba. Hay códigos y una cultura interna que no están en los manuales”, explica el comodoro quien, en la guerra, operó desde Río Gallegos.
“Un grupo de pilotos que se divide en dos escuadrones En el primer escuadrón eran 16 pilotos Yo estaba en el segundo, éramos 18. 34 en total. A nosotros los británicos nos derribaron 10 aviones y cayeron en combate nueve compañeros. Éramos pocos, pero muy buenos”, relata Sánchez. La cifra es relevante, la muerte los rondaba. Se solía decir que la mitad de los que cumplían misiones podían no regresar. Lo sabían y, aún así, se subían a los aviones.
Tras insistir, “Pipi” cumplió su cometido. Llegó a principios del mes de mayo a Río Gallegos. Fue después del ataque británico del primero de mayo. De acuerdo con Sánchez, ese día hubo un intento de desembarco que fue impedido por los Dagger de la Fuerza “A partir de ese rechazo, retiraron su flota hasta el12 de mayo. Fue una sorpresa para ellos. No lo podían creer. Era algo que iba contra los manuales de la guerra. El día 12 fue nuestro turno, aunque en esa misión yo no estuve. Fueron ocho compañeros, sólo volvieron cuatro”, dice, y agrega: “‘¿Sabés lo que fue para nosotros ese día?’ No podés llorar porque disminuye el espíritu de combate. No se podía extrañar ni sufrir. Es ilógico, va contra el sentir humano, pero es real. Hay que olvidar porque al otro día te toca salir y no se puede ir con miedo. Ocho de cuatro, esas eran las probabilidades de supervivencia en cada una de nuestras salidas”.

En total, en la guerra, Sánchez protagonizó cuatro misiones. La del 22 y 24 de mayo en San Carlos (tras el desembarco inglés del día 21), cuando tuvo que atacar a los buques que ingresaban por el estrecho. Luego, volvió a salir el 7 y el 8 de junio con el objetivo de atacar a los buques. El del 8 es muy recordado por los ingleses, pues los pilotos argentinos le causaron “el día más negro” a su flota. Fue un golpe desvastador.
¿Cuál de todas esas salidas fue la más emblemática para usted? “Todas. Porque, primero, había que volar desde Río Gallegos hasta el primer archipiélago de las Malvinas. Son800 kilómetros de agua, aproximadamente 50 minutos. Lo hacíamos sin equipo a bordo. Si caíamos al agua helada, teníamos siete minutos para lograr sobrevivir. Luego, había que encontrar el blanco, difícil porque volábamos rasantes, a un metro del mar. Además, no contábamos con equipos que nos alerten en caso de haber sido detectados por el enemigo. ¿Cómo lo hacíamos? Con coraje. ¿Cómo nos ubicábamos? Gracias al trabajo en equipo”, relata.
Lo cierto es que la inteligencia les pasaba información sobre la localización de los blancos. Pero, cuando los encontraban, para llegar primero debían superar los proyectiles enemigos. Les tiraban con todo, pues los ingleses sabían que cuando esos pilotos lograban alcanzar el blanco, eran historia.
“Adrenalina. Todo queda grabado a fuego. Desde que salíamos hasta que volvíamos, podíamos estar tres horas y media. No hablábamos por VHF para no emitir señal, el enemigo también nos podía escuchar y saber que íbamos a atacarlos. La descarga de nuestro armamento era prácticamente sobre el blanco, no es más de 60 segundos. Escapábamos cada uno por su lado. A la buena de Dios. Era dantesco, un infierno”, recuerda “Pipi”.
El 8 de junio de 1982, los pilotos encontraron una lancha de desembarco al sur de Puerto Argentino. La atacaron y, como espectador de una película dramática, vio como los Sea Harriers derribaron a dos de sus hermanos de la guerra. Luego, continuaron con otro. A él también le dieron. Pero no lograron sacarlo del juego. “Pipi” volvió solo. Vio morir a sus tres compañeros.
Su drama no terminó ahí: “Escapé. Estaba al sur de las dos islas, en el estrecho de San Carlos. Venía escapando, volando rasante, cuando me di cuenta que me quedaban tan solo cinco minutos de vuelo, no tenía combustible. Me habían disparado y el avión perdía combustible. Pero, para llegar al continente todavía me restaba una hora de vuelo. Dios permitió que un Hércules (reabastecedor) me fuera a buscar para llevarme de regreso. ¡Mirá si no voy a ser creyente!. Aunque a veces reniego con Dios y le pregunto por qué se llevó a mis tres amigos, el teniente primero Danilo Rubén Bolzán, el teniente Juan José Arraras, y el alférez Alfredo Jorge Alberto Vázquez”.

¿Qué se le pasó por la cabeza antes de que el Hércules vaya a rescatarlo? “El combate duró 60 segundos. Escapé de los ingleses a unos 900 kilómetros por hora, a un metro del agua, y en medio de la lluvia. Estaba loco. Tenía mucho odio, los vi morir. Estaba desencajado por la situación. Lo peor que pude haber hecho como profesional, porque los segundos valen oro. Entonces, cuando me di cuenta que sólo me quedaban cinco minutos de vuelo, cambié velocidad por altura. Me fui bien alto para que el avión consuma menos. Pero lo no iba a lograr”, contesta.
Solo pensó en eyectarse. Unas fracciones de segundos lo separaban de la muerte. Comenzó a pensar en cómo sería: si lo hacía, el viento podía provocar una mala caída. Tampoco quería transformarse en un prisionero de los británicos. Con el último aliento, pensó en la posibilidad de contactar al Hércules reabastecedor.
“Llamé y contestó. Le di la posición donde habían caído mis amigos, les pedí si podían enviar a alguien para evaluar un rescate. ‘Tranquilo pibe, vamos por vos. Esta noche vas a estar en la pieza de tu alojamiento’, me dijo el comandante. Fueron a buscarme y pude acoplarme”, relata Sánchez, para quién, esa tripulación, también asumió el riesgo que significaba ir por él. Insiste, de ese coraje estaban hechos todos los efectivos de la Fuerza que, desde el continente o en las Islas, pusieron todo de sí para la defensa de la soberanía.

Para cuando “Pipi” regresó a Gallegos, el cese del fuego estaba a la vuelta de la esquina. El 14 de junio terminó la guerra. Pero, él todavía tenía una deuda. Por eso, cuando el avión que los llevaba de regreso a Buenos Aires hizo una parada en Comodoro Rivadavia, desde donde operaba la tripulación del Hércules, bajó y se dirigió al comedor donde almorzaban los oficiales. Buscó a los más antiguos y, dirigiéndose al comandante de la aeronave, dijo: “Le quiero agradecer el sacrificio que hicieron por mí”. Las lágrimas no lo dejaron continuar con todo lo que quería decirles. Logró sobreponerse. “Usted es como mi padre”, alcanzó a agregar. Además, le entregó a ese oficial un rosario, el que lo había acompañado en cuello en cada salida.
Al regresar, “Pipi” lloró lo que no había podido en Malvinas. “Fui feliz haciendo lo que más me gustaba, que era volar aviones de combate. ¿La guerra me gustó? No. Es traumática, triste y cruel. Recuerdo que en las comidas, en la mesa, nos rotábamos para no notar los espacios vacíos y sentir la ausencia del caído en combate”.
El héroe insiste: peleó por su bandera, su familia, su territorio, su cultura y su pueblo. Por eso, le dolió el regreso. Pese al sacrificio y los caídos en combate, una parte del país dejó de mirarlos a la cara. Igualmente, siguió su camino, siempre recordando a aquellos que dieron su vida por la defensa de las Islas Malvinas.“Ellos no pasan al olvido”, asegura.
A más de cuatro décadas de la guerra en el Atlántico Sur, la cuestión Malvinas es una disputa de soberanía sin resolución. Si bien las islas permanecen bajo administración británica, el reclamo de Argentina es una política de Estado irrenunciable, pese a que la negociación bilateral con el Reino Unido lleva décadas paralizada. El conflicto que en 1982 se disputó con armas hoy enfrenta a ambos países en distintos foros internacionales.
El reclamo argentino tiene respaldo en la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), que reconoce la existencia de una disputa de soberanía e insta a ambos países a negociar. Sin embargo, esa negociación nunca prosperó, ya que el Reino Unido mantiene su posición de no discutir la soberanía y apela al principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago, un enfoque que Argentina rechaza por considerarlo inaplicable a esta controversia.
La disputa por Malvinas tiene tres frentes activos: el diplomático, el militar y el económico. En lo diplomático, el patrón se repite desde 1983. Todos los gobiernos democráticos continuaron el reclamo en organismos como la ONU, aunque con distintos grados de tensión o acercamiento con Londres.
El último episodio concreto fue en 2024 cuando la entonces canciller, Diana Mondino, se reunió con el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, David Cameron, en Davos, donde ambas partes reafirmaron su posición y se comprometieron a trabajar sobre la base de la confianza. Un mes después, Cameron viajó a las islas y declaró que la soberanía no estaría en discusión mientras los isleños quisieran ser parte del Reino Unido.

En lo militar, el Reino Unido sostiene una presencia activa y creciente en el archipiélago. Durante 2025, llevó adelante la operación “Southern Sovereignty“, un despliegue que combinó maniobras aeronavales, vuelos de patrulla y presencia reforzada en el Atlántico Sur, además del anuncio de nuevos ejercicios terrestres en las islas. Esta presencia forma parte de su Revisión Estratégica de Defensa 2025, que subraya la importancia de los territorios de ultramar y la necesidad de mantener capacidades de respuesta rápida en regiones remotas.
En lo económico, la pesca y el petróleo son el núcleo del conflicto de recursos. La actividad pesquera representa alrededor del 75% de los ingresos anuales del archipiélago. Se estiman extracciones de unas 250.000 toneladas de pescado por año, que generan entre 650 y 1.000 millones de dólares. A eso se suma el avance petrolero donde el yacimiento Sea Lion, ubicado a unos 200 kilómetros al norte de las islas, tiene un horizonte de producción estimado de 35 años y es operado por un consorcio entre la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.
En diciembre de 2025, el gobierno argentino endureció su posición ante ese proyecto y advirtió que cualquier actividad de exploración y producción en la zona en disputa es “ilegal” según el derecho internacional, respaldándose en la resolución 31/49 de la ONU.
El gobierno de Javier Milei mantiene el reclamo como política de Estado, pero busca normalizar el vínculo con Reino Unido, congelado desde hace décadas. El presidente argentino planea una visita oficial entre abril y mayo de 2026, la primera de un mandatario argentino desde que Carlos Menem lo hiciera en 1998. En ese marco, el gobierno reveló que se iniciaron conversaciones para levantar la prohibición británica de venta de armas a Argentina, medida que rige desde la guerra de 1982 y que durante más de cuatro décadas limitó la modernización de las Fuerzas Armadas.
Sobre la soberanía, la posición no cambia. Milei sostuvo que el reclamo “no es negociable” y que buscará recuperar las islas exclusivamente por la vía diplomática, y descarta cualquier opción militar.

Por su parte, y pese al fortalecimiento del vínculo en el último tiempo, Estados Unidos no tomó partido. El embajador en Buenos Aires afirmó ante el Senado que su país “no reconoce la soberanía de Argentina ni la del Reino Unido” sobre las islas.
En enero de 2026, la Cancillería recordó además que en diciembre se cumplen 50 años de la resolución 31/49 de la ONU, que prohíbe a las partes tomar decisiones unilaterales mientras la controversia esté abierta. El señalamiento apunta directamente a los avances británicos en materia de explotación petrolera en la zona en disputa.
La carne chisporroteaba sobre las brasas. Era la noche del 13 de abril de 1982, y, en los cuarteles del Ejército Argentino en el barrio porteño de Palermo, más de 180 hombres comían en silencio un asado que podía ser el último. Algunos miraban el fuego, quizá con nostalgia o con la pasión de quienes sienten a la patria correr por sus venas. Otros pensaban en sus viejos, hijos o esposas y novias que dejaban en el continente. Eran los últimos minutos antes de partir hacia la guerra de Malvinas.
Pero, esos no eran soldados cualquiera. Eran los Patricios, el cuerpo más antiguo de las Fuerzas Armadas, creado por Cornelio Saavedra en los tiempos de la reconquista de Buenos Aires, cuando el suelo porteño todavía olía a pólvora británica. Esos Patricios, que en 1806 habían peleado contra los ingleses en las calles de la ciudad, también se enfrentaron al mismo enemigo casi 40 años después, en Vuelta de Obligado. En el medio, en 1833, los británicos nos habían usurpado las Islas Malvinas.
Casi un siglo y medio después, la historia los convocaba por tercera vez. Nada los detenía. Estaban dispuestos a regar con su sangre el suelo argentino, con la misma convicción que aquellos que fundaron la patria y que en el presente, casi 45 años atrás, siguen reivindicando con la leyenda que llevan bordada en sus abrigos: “Volveríamos a hacerlo”.

Mientras las chapitas de identificación -que el sargento Miguel Saraza había preparado junto a su hijo- tintineaban en el cuello de cada uno, el fuego del asado fue apagándose lentamente. La noche cedía su lugar a algo mucho más grande. Los Patricios estaban listos.
Tiempo atrás, DEF dialogó con algunos veteranos de guerra del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”. Sus relatos no pierden vigencia, menos aún cuando se acerca un nuevo aniversario de la recuperación de las Malvinas. Una salvedad: antes de comenzar, eligen recordar antes que a nadie al soldado Claudio Alfredo Bastida, el único efectivo de esta unidad que, siendo hijo único y de madre viuda, prefirió no estar entre los exceptuados e ir a la guerra. Peleó hasta el final y, pocos días antes del cese del fuego, cayó en combate en Monte Longdon. Aunque, su legado sigue intacto para los infantes del cuartel de Palermo.
“Ese viernes, yo estaba en mi pueblo, Fray Luis Beltrán. Me fui para el único banco grande que había ahí, me frenó el gerente y me dijo: ‘Che, Saraza, ¿viste que tomaron las Malvinas?’. Volví a mi casa, prendí el televisor y ahí vi todo”, cuenta el suboficial mayor (retirado) Miguel Ángel Saraza. Por entonces, y con el grado de sargento ayudante, él no estaba en la lista de los que irían a la guerra, pero sabía que, de una forma u otra, sería parte.
Saraza no lo dudó ni un solo minuto. Pese a cualquier impedimento contactó a un viejo amigo, un ayudante del general Leopoldo Galtieri: “Tengo dos hijos que, entonces, tenían entre 13 y 10 años. Pero, por ellos, no me la quería perder. Hablé con él y, en un momento, medio que levanté la voz”.
Cuenta Saraza que Galtieri preguntó qué ocurría y le comentaron que había un sargento ayudante que quería ir a Malvinas. “Me preguntaron por qué quería hacerlo si yo tenía hijos, a lo que yo contesté ‘Bueno, si nos ponemos a pensar en eso, no va nadie’, y así fue como al final me dejaron ir”, dice.

Junto a él, el soldado clase 62 Antonio Palacios comenta que él también, como muchos otros, se ofreció como voluntario. “Estábamos haciendo el Servicio Militar Obligatorio; si Argentina entraba en guerra, nosotros teníamos que ir. Era nuestro deber”, relata Enrique Pochintesta, otro soldado clase 63 que también dialogó con DEF.
De a poco, los familiares se comenzaron a acercar para despedir a sus hijos. La madre de Carlos Bareiro, un soldado clase 62, se enteró y le llevó una bolsa con latas de picadillo y galletitas: “Mi mamá lloraba. Mi papá estaba trabajando y no pudo ir, porque no le dieron permiso. Tiempo después, supe que él fue quien más lloró”.
Ellos, junto a otros más de 180 efectivos, integraron la Compañía de Infantería A “Malvinas”. Fue el propio Saraza quien, junto a su hijo, se encargó de comprar y preparar las chapitas que identificarían a los Patricios en la guerra. En las islas, en su mayoría, los Patricios se instalaron en las posiciones de Puerto Argentino.
“El 13 de abril, lo primero que se hizo fue darle de comer asado a la gente que se iba. Mientras tanto, íbamos haciendo la carga de todas las cosas”, describe Saraza. Ese mismo día, el periodista Nicolás Kasanzew fue al Regimiento y necesitaba hablar con un jefe. Nadie quería hacerlo. “Mire, señor -me dijo Kasanzew- me dicen que el jefe es usted. Yo no sé quién es, pero si no habla, yo voy a terminar diciendo cualquier pavada”, relata Miguel Ángel Saraza sobre la visita del corresponsal: “Hablé y, después, partimos hacia Río Gallegos”.
Ya en la capital santacruceña, el entonces sargento ayudante recibió una notificación de un superior: “‘Le pusieron 15 días de arresto por hacer declaraciones no autorizadas’. Pregunté sorprendido sí era cierto e inmediatamente le dije ‘Averígüeme si quieren que los cumpla en la isla Gran Malvina o en la Soledad’. Tiempo después, me enteré de que, cuando informaron que me iban a sancionar, un oficial dijo ‘Cómo le van a hacer esto justo al único tipo que se va contento a la guerra’”.

En el archipiélago, los días se vivían con sensaciones variadas. Antonio Palacios dice que él, por ejemplo, le escribió a su hermano porque, junto al Regimiento 25, se había instalado en una zona a la que era probable que llegaran los ingleses: “Mi hermano había estado en el conflicto con Chile; entonces, de soldado a soldado, le escribí y le pedí que no les dijera nada a los viejos, pero que estaba en cabeza de playa. Más tarde, nos movieron”. También recuerda que, el primero de mayo, cuando se produjo un bombardeo, le acababan de dar una ración de comida cuando le gritaron “¡alerta roja!” y debió tirarse al piso. “Perdí la ración. Pero, con el correr de los días, cuando había un bombardeo, íbamos a nuestra posición y seguíamos comiendo. Mi pensamiento era: o me muero de hambre o me mata una bomba”, confiesa.
“Una vez, junto a un amigo de otro batallón, cuando íbamos por la bahía, me mostró que había ropa militar tirada. Me dice ‘Acá desembarcaron los ingleses y se vistieron de civil para ir adentro. Esto es lo que me da miedo, porque no sabés por dónde aparecen’”, recuerda Palacios.
Para ellos, las noches eran eternas. No solo porque oscurecía muy temprano, sino porque era el momento en el que los británicos los hostigaban. Pochintesta hace memoria: “Nosotros recibíamos los bombazos destinados a la zona y al aeropuerto. Además, estábamos cerca de las antenas donde se les transmitía a barcos o a los aviones la información para atacar. Era el enlace de Malvinas con el continente”.

“Yo a ese lugar lo llamé ‘el purgatorio’, porque el bombardeo empezaba a las 6 de la tarde y terminaba a las 6 de la mañana. Además, había algo que denominaba ‘la agonía de los 15 segundos’: escuchabas el pum… salía esa bomba. Si silbaba, había pasado de largo, pero, si caía cerca, había que tener cuidado porque ellos batían en forma de cinco”, agrega Palacios.
Durante el encuentro, todos hablan, muestran fotos y documentos. Uno de ellos permanece en silencio, hasta que es interpelado por los mismos Veteranos: “Vos pasaste del cielo al infierno directamente. Nosotros, en cambio, estuvimos en el purgatorio”. ¿A quién le hablan? A Daniel Orfanotti, quien en marzo de 1982 estaba recién comenzando el Servicio Militar. “El momento que vos pasaste no lo pasó cualquiera”, le dice Saraza.
El dato: Orfanotti terminó yendo a Malvinas de un día para el otro. Buscaban soldados con conocimientos de manejo de vehículos, artes marciales, inglés o relojería, por ejemplo. Daniel estaba entre ellos. La idea era prepararlos solo si los llegaban a necesitar. Ese entrenamiento terminó el 30 de abril; aquel día, estaban cambiados y listos para salir. Pero llegó una contraorden.
Él llegó a Malvinas y fue en apoyo del Regimiento de Infantería 7, unidad que peleó en la primera línea contra los ingleses en el combate de Monte Longdon, uno de los más crudos de toda la guerra. Orfanotti, que estaba junto al soldado Bastida, rememora: “Llegué a ponerme el casco y comenzó todo. Estábamos con la ametralladora, yo era apuntador; y Claudio, abastecedor, y me acuerdo perfecto de que el oficial, atrás mío, decía ‘Dale pendejo’ y yo le daba y le daba. En un momento, el combate paró y nos dijo: ‘Sigan así, pónganse más atrás para no ser tan vistos, yo voy a recibir órdenes’. Porque todo era una locura. Nos quedamos los dos solos y seguimos hasta que nos cayó la bomba. En ese instante, murió Claudio”.

“Yo no sabía dónde estaba en ese momento. Según dicen, esa noche, alcanzó a hacer una sensación de 20 grados bajo cero. Yo tenía el equipo y una bufanda tejida por mi vieja. Estaba bien abrigado, sin embargo, transpiraba… pero del miedo, te soy sincero”, confiesa Daniel.
Orfanotti compartió con Claudio Bastida sus últimos minutos de vida. Murió en combate, heroicamente. Podría haber evitado estar en esa guerra, sin embargo el deber con la Patria pudo más. “Su mamá había quedado viuda, con un hijo. Y, si bien tuvo una infancia como la de cualquier otro, por ahí tenían que vivir de prestado. Era un pibe de primera, su idea era hacer el Servicio Militar y engancharse en el Ejército para poder darle una casa a su mamá. Gracias a su hijo, la ‘Gallega’ pudo tener esa casa. Fijate que tuvo que dar su vida”, se emociona Daniel al recordar a la madre de Bastida, quien falleció en febrero de 2020. “Gracias a Dios, pudimos ir todos a despedirla”, cuenta.
El 14 de junio, la guerra terminó. Fue una jornada tristísima para todos los veteranos. “Se escuchaba el silencio”, dice Miguel Ángel Saraza. “Yo no lo quería aceptar. Rompí mi ametralladora para entregarla desarmada e inservible. Además, enterré la pistola”, cuenta Antonio Palacios. “Ese mismo día nos tomaron prisioneros”, agrega Enrique. Al volver, trajeron con ellos ese silencio. “Estuve 9 años sin decir nada a nadie. Sufrimos mucho. Estuvimos muy encerrados en nosotros y el Estado también se cerró para nosotros. Después, nos empezamos a juntar y me lo tomé mejor. Comenzamos a hablar y creo que fuimos nuestros mejores psicólogos”, reflexiona Enrique.
Palacios es contundente: “Nunca más fuimos tan importantes como cuando fuimos soldados. De nuestra posición, por ejemplo, dependía la vida de nuestros compañeros o sección. Nunca más tuvimos esa valoración, responsabilidad e importancia”.
“Para mí, esos fueron los días más cristalinos y puros que uno puede vivir. Si en ese momento nos daban un millón de dólares, ¿qué pensás que íbamos a hacer? Prenderlo fuego para no tener frío. En la guerra, no les das importancia a las cosas materiales, sino a las profundas, a las que te llegan al alma”, reflexiona Miguel Ángel, al tiempo que agrega: “Si me preguntabas si volvería a hacerlo, hoy daría mi vida por eso”.
¿Fueron chicos de la guerra? “Eso me molesta. No fui Rambo, ni tampoco un cobarde”, afirma Orfanotti. “Yo tengo un dicho para eso: no pertenezco a la compañía del soldado lástima. Para mí, esa técnica de desmerecer es inglesa. Yo, cuando visito las escuelas, digo que tenemos la misma altura que un Patricio de Saavedra o un Granadero de San Martín”, agrega Palacios.
Y, sobre el cierre, Bareiro se permite una reflexión: “¿Qué hubieras dado vos si, estando en la primaria, te visitaba un Granadero que cruzó los Andes? Aprovéchennos, todavía estamos acá”.
Hay algo que no pasaba desde diciembre de 1972, cuando los astronautas del Apolo 17 pisaron la Luna por última y, hasta ahora, única vez. Sin embargo, en la noche de este 1° de abril de 2026, cuatro personas abandonarán la órbita terrestre para adentrarse en el espacio profundo. El despegue de Artemis II de la NASA está previsto para las 19:24 hora argentina, desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy en Florida, con una ventana de dos horas por si las condiciones técnicas o climáticas lo requieren.
El pronóstico acompaña: hay un 80% de probabilidad de lanzamiento, con vientos dentro de los parámetros permitidos. El único asterisco es una llamarada solar detectada en las últimas horas, aunque la mayor parte de su energía se dirige lejos de la Tierra.
La tripulación la componen Reid Wiseman, como comandante; Victor Glover, como piloto; Christina Koch y Jeremy Hansen, como especialistas de misión. Koch será la primera mujer en orbitar la Luna, Glover el primer astronauta afroamericano en hacerlo y Hansen el primer canadiense.
El vuelo fue diseñado bajo una trayectoria de “free return“: si algo falla, la gravedad de la Luna se encarga de devolver la nave a la Tierra sin necesidad de grandes maniobras. En el segundo día de vuelo se ejecutará la ignición de inyección translunar, el último encendido importante de la misión, que sacará a Orion de su órbita circular y la pondrá en ruta hacia la Luna. Al quinto día, la nave entrará en la esfera de influencia lunar, ese punto donde la gravedad de nuestro satélite supera a la de la Tierra.
El momento más extremo llegará el lunes 6 de abril, cuando la tripulación supere los 400.000 kilómetros de distancia desde la Tierra, viajando aproximadamente 7.600 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna. El regreso está previsto para el viernes 10 de abril.

Sin embargo, Artemis II no aterrizará en la Luna porque no tiene esa capacidad. Su objetivo es validar en condiciones reales el cohete SLS, la cápsula Orion y todos los sistemas críticos como el soporte vital, navegación y comunicaciones, con personas a bordo por primera vez. Es el ensayo general del ensayo general: lo que viene después es el alunizaje.
Después de Artemis I, en 2022, la NASA detectó una erosión inesperada en el escudo térmico de la cápsula Orion, lo que disparó meses de investigaciones y retrasó todos los plazos. El ensamblaje del cohete empezó en noviembre de 2024, se completó en octubre de 2025 y el 17 de enero de 2026 todo el conjunto fue trasladado hasta la plataforma de lanzamiento. En febrero, el ensayo general de cuenta atrás mostró una fuga de hidrógeno líquido que volvió a postergar la fecha, esta vez hasta abril.
En medio de todo ese gigantesco operativo espacial, hay un pequeño objeto de 30 x 20 x 20 centímetros construido en Argentina que viaja adentro del cohete. Se llama ATENEA, y es probablemente uno de los mayores logros espaciales nacionales en décadas.
Argentina es el único país latinoamericano invitado por la NASA a integrar una carga secundaria en esta misión. ATENEA es un satélite CubeSat de 12 unidades y 15 kilogramos, diseñado y fabricado íntegramente en el país, resultado de una colaboración entre la CONAE, la UBA, la UNLP, la UNSAM, la CNEA, el Instituto Argentino de Radioastronomía y la empresa VENG.

Cada institución aportó una pieza: la UNLP diseñó la plataforma estructural, la UBA desarrolló el sistema de carga de baterías, la CNEA fabricó los paneles solares, el IAR construyó la estación terrena y VENG realizó la integración final.
Una vez desplegado, ATENEA operará a 70.000 kilómetros de la Tierra, en una posición donde no existe ningún otro satélite: los más lejanos en órbita geoestacionaria llegan a 36.000 kilómetros. Desde ahí, se comunicará con las estaciones de la CONAE en Tierra del Fuego y Córdoba para transmitir datos sobre radiación espacial, comportamiento de componentes electrónicos en condiciones extremas y señales de navegación GPS desde altitudes insólitas.
El detalle es que ATENEA tendrá una ventana operativa de apenas 25 horas, durante las cuales intentará recolectar y transmitir la mayor cantidad de datos posible. No tiene propulsión suficiente para mantenerse en órbita indefinidamente: hace su trabajo y luego reingresa.