A pocas semanas de asumir en Chile, el gobierno de José Antonio Kast busca introducir un ajuste del 3% en todos los ministerios que impacta en Seguridad Pública. La medida generó críticas por su contradicción con su discurso electoral centrado en combatir el crimen.
El ajuste fiscal de Chile que alcanza a Seguridad Pública
Kast quedó en el centro del debate político en Chile tras confirmar un recorte del 3% del gasto público que incluye al área de seguridad, una de las principales banderas de su campaña presidencial.
La medida forma parte de un ajuste fiscal más amplio impulsado por el gobierno para reducir el gasto estatal, en línea con su promesa de recortar miles de millones de dólares en los primeros meses de gestión. La meta es que el Estado chileno ahorre 6.000 millones de dólares.
El gobierno de Chile propuso al Congreso un recorte de 77 millones de dólares que recaerá sobre Carabineros, la Policía de Investigaciones y programas clave contra el crimen organizado.
El recorte implica una reducción significativa de recursos destinados a:
Carabineros de Chile
Policía de Investigaciones (PDI)
Programas contra el crimen organizado
Planes de prevención de homicidios en zonas críticas
La propuesta, presentada ante la Comisión de Seguridad del Congreso por la ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, establece recortes de 55,6 millones de dólares en Carabineros, 17,4 millones en la Policía de Investigaciones y 5,4 millones en programas como el Plan Nacional Contra el Crimen Organizado y el Plan Calles Sin Violencia, enfocado en reducir homicidios en zonas específicas.
En términos económicos, el ajuste ronda los 77 millones de dólares, lo que encendió alertas y generó críticas por la importancia que había tenido el combate al delito, la migración ilegal y el crimen organizado durante la campaña.
¿Recortes sin impacto en las políticas de seguridad?
Desde el Ejecutivo aseguraron que los recortes no afectarán el funcionamiento de las fuerzas de seguridad. El funcionario encargado de defender el recorte ante los parlamentarios fue el subsecretario de Seguridad Pública, Andrés Jouannet.
El recorte propuesto por José Antonio Kast contradice el foco principal de la campaña que lo llevó a la presidencia de Chile y el estado de emergencia anunciado en su asunción.
“Lo que nosotros hemos garantizado y lo que garantizamos a esta comisión es que ninguno de los recortes que se hará tendrá que ver con temas sensibles que naturalmente afecten con la seguridad”, aseguró Jouannet, en su exposición sobre el recorte presupuestario.
Sin embargo, el gobierno de Chile todavía no detalló en profundidad qué áreas específicas absorberán el impacto del ajuste, lo que genera incertidumbre a futuro. Todo esto se produce en medio del redireccionamiento de las políticas de seguridad por parte de José Antonio Kast, con foco en el refuerzo de los límites fronterizos con Perú y Bolivia mediante obras y el despliegue de fuerzas militares en las regiones de Arica, Tarapacá y Antofagasta.
La relación entre Estados Unidos y Venezuelaatraviesa un giro histórico luego de la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, un hecho que puso fin a años de tensiones diplomáticas y sanciones. A partir de ese momento, ambos países iniciaron un proceso de normalización que incluyó el restablecimiento formal de vínculos bilaterales tras una ruptura que se extendía desde 2019.
En este nuevo escenario, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez impulsó una estrategia de acercamiento con el país norteamericano, basada en la apertura económica, la cooperación energética y la reinserción internacional de Venezuela, con el respaldo explícito de la administración republicana.
Negociaciones diplomáticas: el envío de delegados venezolanos a Estados Unidos
Como parte de esta nueva etapa, Venezuela envió una delegación oficial a Washington para avanzar en el restablecimiento operativo de las relaciones diplomáticas. La misión se centrará en definir aspectos técnicos clave para la reapertura de embajadas y consulados, así como en la coordinación directa entre funcionarios de ambos gobiernos.
Uno de los ejes centrales de la agenda será la recuperación de los servicios consulares, suspendidos durante años, lo que afectó directamente a miles de ciudadanos venezolanos en Estados Unidos, y estadounidenses en Venezuela. La normalización de estos servicios es considerada una prioridad inmediata por ambas partes.
Para normalizar su vínculo bilateral, Venezuela envió un grupo de delegados a Washington.
En paralelo, equipos técnicos venezolanos ya comenzaron a inspeccionar las sedes diplomáticas en territorio estadounidense, que permanecieron cerradas desde 2019. Las instalaciones presentan distintos niveles de deterioro, por lo que será necesario avanzar en tareas de reacondicionamiento antes de su reapertura plena.
Además, el restablecimiento diplomático incluye la formalización de nuevas representaciones. Venezuela designó a Félix Plasencia como su enviado en Washington, mientras que Estados Unidos optó por reabrir inicialmente su presencia en Caracas a través de una encargada de negocios, en lugar de un embajador, lo que refleja un proceso aún en consolidación.
Otro punto clave de las conversaciones será la coordinación política en temas sensibles, como el levantamiento progresivo de sanciones, la cooperación en materia energética y la definición de mecanismos de diálogo permanente. Estos aspectos serán centrales para sostener el acercamiento en el mediano plazo.
Este proceso no implica una normalización inmediata ni total, sino más bien una reconstrucción gradual de la relación bilateral, marcada por la cautela y la necesidad de generar confianza tras años de confrontación directa.
¿Qué desafíos le esperan a esta nueva relación bilateral?
El acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela también responde a intereses estratégicos concretos. Por un lado, Washington busca estabilidad regional y asegurar fuentes de energía en un contexto internacional volátil, mientras que Caracas necesita atraer inversiones y reactivar su economía tras años de crisis.
En este marco, el gobierno venezolano comenzó a implementar medidas orientadas a flexibilizar el sector energético y abrir espacios a la participación de empresas extranjeras, especialmente en la industria petrolera, que sigue siendo el principal sostén económico del país.
Tras la captura de Maduro, Estados Unidos y Venezuela finalmente normalizarán sus relaciones tras siete años de distanciamiento diplomático.
Sin embargo, el proceso enfrenta desafíos significativos, como la reconstrucción institucional, la necesidad de garantizar seguridad jurídica para inversores y la definición de un horizonte político claro que incluya elecciones y mecanismos de legitimación democrática.
A esto se suma la desconfianza acumulada entre ambas partes, que obliga a avanzar con cautela en cada etapa del proceso, para así evitar retrocesos que puedan afectar la nueva normalización del vínculo.
Dos tormentas judiciales que sacuden al establishment tecnológico global confluyen en un mismo diagnóstico: la inteligencia artificial y el diseño algorítmico de las redes sociales están creciendo más rápido que los mecanismos de control, moderación y regulación que deberían contenerlos, con consecuencias que van desde la adicción digital hasta la producción de material de abuso sexual infantil. Los casos de Meta/Zuckerberg y el escándalo de Grok/Musk no son accidentes aislados: son síntomas de un modelo de negocio que históricamente priorizó el engagement por sobre la seguridad.
En apenas 48 horas, Meta recibió dos veredictos devastadores. El 24 de marzo, un jurado de Nuevo México la declaró culpable por no proteger a menores de contenido sexualmente explícito, acoso y trata de personas, condenándola a pagar 375 millones de dólares. Un día después, un jurado en Los Ángeles determinó que las plataformas de Meta e Instagram, junto con YouTube de Google, eran perjudiciales para niños y adolescentes y que ambas empresas no advirtieron a los usuarios de esos peligros.
Lo estratégicamente relevante del caso californiano es el argumento jurídico que lo sostiene: los demandantes no atacaron el contenido publicado por usuarios —donde la Sección 230 históricamente protegía a las plataformas— sino el diseño y la funcionalidad central de esas aplicaciones. Es decir: el algoritmo mismo quedó en el banquillo. A menos que el veredicto sea anulado en apelación, las empresas podrían verse obligadas a cambiar el funcionamiento de sus productos, lo que pondría en riesgo sus valiosos modelos publicitarios.
En apenas 48 horas, Meta recibió dos veredictos devastadores.
Grok y la IA sin guardianes
El caso de Grok, el chatbot de xAI integrado a X, plantea el mismo problema pero en versión acelerada. Expertos advirtieron que el sistema carecía de filtros efectivos: según un informe de AI Forensics, el 53% de las imágenes generadas mostraban personas con poca ropa, y el 2% correspondía a individuos que aparentaban ser menores de edad.
El dato más revelador del escándalo es organizacional: tres miembros clave del equipo de seguridad de xAI, incluido su jefe de seguridad de producto, abandonaron la empresa en las semanas previas a que estallara la controversia. El resultado fue la apertura de investigaciones formales en Francia, Reino Unido, Alemania, Australia y la Unión Europea, mientras que Indonesia y Malasia directamente bloquearon el acceso a la herramienta.
Lo que conecta ambos casos es estructural: en Meta, el problema fue un algoritmo de recomendación diseñado para maximizar el tiempo en pantalla sin importar el daño psicológico; en Grok, un modelo lanzado con guardianes de seguridad deliberadamente reducidos, en parte porque Musk se pronunció durante años contra lo que él llama modelos de IA “despiertos” y desestimó restricciones internas como un problema ideológico antes que técnico.
El futuro del algoritmo bajo presión legal
El impacto sobre el ecosistema digital es profundo. El fiscal general de Nuevo México señaló que existe una posibilidad concreta de que estos casos motiven al Congreso a reexaminar —y eventualmente desmantelar— la Sección 230. Si eso ocurre, el modelo de negocio de todas las redes sociales entraría en crisis terminal, porque la inmunidad legal por contenido de terceros es la piedra fundacional sobre la que se construyeron.
El caso de Grok, el chatbot de xAI integrado a X plantea el mismo problema pero en versión acelerada.
Varios expertos comparan el momento actual con la industria tabacalera en los años noventa, cuando las empresas fueron forzadas a pagar miles de millones por haber mentido sobre los riesgos de sus productos. La diferencia es que el daño aquí es algorítmico, más difuso pero igualmente documentable: hay estudios internos de Meta que mostraban el daño a adolescentes y que la compañía ignoró sistemáticamente.
La moderación voluntaria demostró ser insuficiente o directamente inexistente cuando choca con los incentivos del negocio. La regulación externa —la Ley de Servicios Digitales europea, las leyes estatales de EE.UU., los bloqueos nacionales— aparece como el único mecanismo con dientes reales, pero opera con tiempos institucionales que contrastan brutalmente con la velocidad de la IA generativa, que puede producir contenido dañino en segundos.
La pregunta que estos juicios dejan abierta no es si habrá más regulación sino si llegará a tiempo, antes de que el daño sea irreversible a escala. Por ahora, lo que queda claro es que la era de la autorregulación tecnológica terminó: los tribunales, los parlamentos y los usuarios empezaron a cobrar la cuenta.
La iniciativa de estudios de ballenas en la Antártida forma parte de una red de colaboración global enmarcada en el proyecto SORP (Southern Ocean Research Partnership) de la Comisión Ballenera Internacional, CBI, coordinado por la Cancillería Argentina. La Fundación Cethus, creada en 1992 por especialistas con el propósito de investigar a los cetáceos y su entorno, participa activamente en este esfuerzo conjunto.
Las investigaciones en los océanos australes de la Antártida se llevan a cabo a bordo del rompehielos A.R.A. Almirante Irízar (RHAI), el único buque con capacidad para operar en esa región polar. El grupo de trabajo está integrado por Miguel Iñíguez, responsable del proyecto, Eliana Zuazquita, Nicolás Valese y Joel Diaz (Fundación Cethus), Sofía Harmacij (Universidad del Comahue), Amanda Giacomo (Jubarte Lab, Brasil) y Rafaela Faria de Souza (Instituto Baleia Jubarte, Brasil).
“Participar de este proyecto internacional es un orgullo para la Fundación, porque no solo aporta información clave para la conservación global de los cetáceos sino que refuerza su compromiso ambiental tras años de trabajo en el Mar Argentino”, afirma Nicolás Valese. Y explica que las investigaciones realizadas desde la Argentina “permiten conocer varios aspectos de la vida de estos animales que son cruciales para disminuir el impacto de las actividades antrópicas y por ende favorecer su conservación”.
Entre ellas se encuentran los estudios de distribución, uso de hábitat y comportamiento que permiten, por ejemplo, determinar zonas de mayor sensibilidad ecológica para apoyar proyectos de áreas marinas protegidas que son de crucial importancia para su supervivencia.
Ballenas: cómo es el estudio de la ciencia en la Antártida
-¿Cómo es hacer ciencia en un escenario tan extremo como la Antártida?
Más allá del abrigo necesario, los cuidados y precauciones que son imaginables, es clave el trabajo en equipo, al punto de que genera un sentido de familia característico en cada grupo de investigación que hace ciencia en la Antártida y brinda un aprendizaje constante en el más profundo de los sentidos.
Una parte del equipo de trabajo de investigadores red de colaboración global enmarcada en el proyecto SORP (Southern Ocean Research Partnership) de la Comisión Ballenera Internacional.
-¿Cuáles son los principales desafíos logísticos y ambientales de trabajar en el océano austral?
En cuanto a lo logístico, la ventana operativa es corta, de noviembre a marzo, y cualquier falla en equipos, clima o logística no tiene segunda oportunidad hasta la temporada siguiente. Todo depende del buque, que funciona simultáneamente como laboratorio, transporte y refugio. Eso limita mucho la frecuencia y duración de las campañas, y obliga a una coordinación institucional e internacional muy exigente.
En cuanto a lo ambiental, los vientos de la Antártida generan estados de mar que restringen el trabajo en cubierta y el despliegue de equipos de forma rutinaria, no excepcional. El hielo marino es dinámico (una zona abierta puede cerrarse en horas) y las temperaturas extremas afectan baterías, electrónica y materiales. Todo esto en el océano más grande y menos observado del planeta, donde las brechas de conocimiento son tanto científicas como consecuencia directa de lo costoso y difícil que es simplemente estar allí.
Antártida: el trabajo a bordo del ARA Almirante Irízar
-¿Cómo es una jornada típica de trabajo a bordo del rompehielos?
En particular, para cumplir con nuestros objetivos, trabajamos en jornadas dinámicas de unas 12 horas, ajustadas a la disponibilidad de luz. Organizamos cuatro puestos que rotan cada 30 minutos: dos al aire libre, en los balcones de observación, y dos en el interior, protegidos del clima extremo, lo que permite recuperarse antes del siguiente turno. Esta rutina se mantiene mientras el buque está en navegación y las condiciones ambientales lo permiten. Solo se interrumpe para las comidas.
Cuando el buque se encuentra fondeado en las proximidades de una base para realizar el abastecimiento, realizamos relevamientos acústicos en bote. Cada salida dura alrededor de 4 horas y, aunque implica mayor exposición y requiere más resistencia al frío, resulta menos exigente en términos de duración e intensidad del trabajo.
Nicolás Valese operando el hidrófono autónomo en el océano austral.
-¿Qué papel cumple la tripulación en el desarrollo de las campañas científicas?
La tripulación es fundamental, ya que proporciona el espacio, las herramientas y el personal de apoyo necesarios. En particular, nuestro equipo trabaja estrechamente con el área de oceanografía del buque, que brinda asistencia diaria y ejecuta las maniobras técnicas, como el uso del guinche oceanográfico para desplegar el equipo.
Métodos de investigación para el estudio de las ballenas
-¿Qué tipo de información pueden obtener a partir de la observación directa de los cetáceos?
Hay muchos datos que se desprenden de observar uno o más individuos de determinada especie en un punto georeferenciado y pueden utilizarse posteriormente para obtener una información diferente. Por ejemplo, si al momento de realizar un registro se obtiene una buena fotografía de la aleta caudal de una ballena jorobada previa a su inmersión, esa imagen puede compararse con catálogos de fotoidentificación para comprobar si el mismo patrón ya fue registrado en otra región del hemisferio.
Este registro permite reconstruir sus rutas y patrones migratorios, conocer si los individuos están en dicha zona de forma transitoria o estable durante un periodo de alimentación, gestación o reproducción y así determinar la importancia o sensibilidad ecológica del área en cuestión.
-¿Cómo se realizan y qué revelan los registros acústicos de las ballenas?
Para realizar los registros acústicos utilizamos dos metodologías. Por un lado, durante la navegación, el barco arrastra un arreglo de seis hidrófonos a aproximadamente 150 metros de la popa mediante la implementación de un guinche oceanográfico. Las señales de estos hidrófonos se graban y monitorean en tiempo real para verificar detecciones positivas.
Por otro lado, cuando el buque no navega, se despliega desde una embarcación menor un hidrófono de mano en diferentes puntos georeferenciados para poder detectar acústicamente los cetáceos en zona. Estos registros permiten, entre otras cosas, descubrir la presencia de individuos que no se encuentran en el rango de visión y, si se correlaciona con el comportamiento, se puede obtener información del uso del hábitat y demás.
Un equipo de investigadores de la Fundación Cethus Argentina desarrolla un programa internacional dedicado al estudio del comportamiento de los cetáceos en el Mar de Weddell y la Península Antártica.
-¿Por qué es tan importante combinar técnicas visuales y acústicas en este tipo de investigaciones?
Porque permiten obtener registros de presencia de cetáceos e incluso identificarlos mediante metodologías diferentes pero complementarias. Se estima que cerca del 70% de la vida de estos animales transcurre bajo el agua y, dado que en su mayoría son especies altamente vocales, el monitoreo acústico resulta un complemento ideal de los métodos visuales tradicionales para la detección de cetáceos.
-¿Qué pasa con los datos una vez finalizada la campaña científica?
Los datos se utilizan para redactar informes que se elevan al Instituto Antártico Argentino (IAA), a la CBI y demás instituciones que forman parte y hacen posible esta tarea. Por otro lado, estos datos también se emplean en investigaciones que respaldan la toma de decisiones orientadas a la conservación, así como en el desarrollo de prácticas profesionales y trabajos de tesis de estudiantes de carreras como las licenciaturas en Biología y en Ingeniería de Sonido de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, UNTREF.
-La Fundación Cethus menciona tres pilares en su trabajo: conocimiento, gestión y educación. ¿Cómo se articulan hoy esas tres líneas?
Funcionan de forma dinámica, interactiva y complementaria: para conservar hay que conocer y eso es solo posible a través de la investigación. Al llevar adelante estos trabajos, generamos conocimiento que luego compartimos con instituciones encargadas de establecer recomendaciones y lineamientos. La educación cumple un rol central al transmitir esta información y, a través del trabajo conjunto con escuelas y universidades, logramos difundir lo investigado. Por su parte, la gestión integra estos aspectos y posibilita la concreción de las distintas actividades: desde la participación en foros internacionales hasta la realización de talleres en colegios y seminarios en el ámbito universitario.
-En una región aún poco explorada, ¿cuáles son los principales enigmas sobre los cetáceos y en qué se diferencia de la investigación en el hemisferio norte?
En el océano Austral habitan especies como la ballena azul antártica, jorobada, fin, minke y el cachalote, además de orcas con ecotipos específicos. Los enigmas que persisten son muchos, entre ellos el motivo de la lenta e incompleta recuperación de muchas poblaciones después de la caza industrial del siglo XX; el comportamiento, alimentación en zonas de hielo; la forma de comunicación acústica en condiciones extremas y el impacto de la variabilidad climática sobre el krill, base de la cadena trófica.
“La tripulación es fundamental, ya que proporciona el espacio, las herramientas y el personal de apoyo necesarios”, indica Nicolás Valese.
A diferencia del hemisferio norte, donde hay más infraestructura y continuidad de décadas en la investigación, en el sur las campañas son estacionales, costosas y con grandes áreas aún sin estudiar. Esto genera importantes brechas de conocimiento.
-¿Es importante el trabajo con los equipos interdisciplinarios e internacionales a este tipo de investigaciones?
La investigación en la Antártida es necesariamente interdisciplinaria e internacional, ya que ningún país o disciplina por sí sola cuenta con los recursos, acceso o conocimiento suficientes. El estudio de especies como los cetáceos requiere integrar múltiples áreas —como oceanografía, meteorología, acústica y teledetección— porque su comportamiento está ligado al entorno.
A su vez, al tratarse de especies migratorias que cruzan fronteras, la cooperación entre países es indispensable, tanto por razones científicas como por los altos costos logísticos. Por eso existen acuerdos y programas internacionales que promueven el trabajo conjunto. De hecho, no podríamos realizar nuestro trabajo sin el apoyo de la Dirección Nacional del Antártico, el Instituto Antártico Argentino y la tripulación del RHAI. En este contexto, además de lo técnico, son clave habilidades como la comunicación interdisciplinaria, la gestión de datos compartidos y la construcción de confianza entre equipos.
Organizado por el Capítulo Argentina del Centro de Estudios de Defensa Hemisférica William J. Perry (WJPC), la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF) fue sede del IV Congreso Hemisférico de Seguridad y Defensa, un encuentro que reunió a autoridades académicas, del sector político y especialistas para debatir los principales desafíos estratégicos del siglo XXI.
Durante el segundo eje temático de la primera jornada, el tema principal en disputa se centró en el crimen organizado transnacional como enemigo estratégico del Estado. Este fenómeno, entendido como una amenaza híbrida, actúa desde distintos terrenos, por lo que los especialistas concordaron que la respuesta estatal debe ser integral, coordinada y estratégica.
El avance del crimen organizado transnacional
Durante el panel moderado por el doctor Marcelo Romero e integrado por el abogado José Pereyra; Ximena Albornoz, directora nacional de Investigaciones de Delitos de Trata y contra la Integridad Sexual; y Francisco Calcagno, director de Investigación de Delitos Económicos del Ministerio de Seguridad, se abordó esta amenaza creciente, caracterizada por estructuras más flexibles, descentralizadas y con capacidad de adaptación constante.
Estas organizaciones, que combinan distintos tipos de actividades ilícitas, se expanden en redes que atraviesan las fronteras, y no operan bajo esquemas rígidos. En este marco, el abogado advirtió que “el modelo tradicional de combate utilizado por los gobiernos presenta limitaciones frente a estas dinámicas”. Entre los principales problemas se mencionaron la falta de coordinación entre fuerzas, la fragmentación de las investigaciones, y un abordaje insuficiente del componente financiero.
El mediador, Marcelo Romero, junto con el grupo de expertos: José Pereyra, Ximena Albornoz y Francisco Calcagno.
A su vez, destacaron que el crimen organizado funciona cada vez más bajo una lógica empresarial, con diversificación de actividades y adaptación tecnológica. Ya no sólo delitos tradicionales como el narcotráfico o la trata de personas se consideran parte de este fenómeno, sino que también se incluyen nuevas modalidades, como estafas digitales.
En relación a la trata de personas, flagelo que azota con fuerza a la Argentina, Albornoz destacó que el uso creciente de plataformas digitales para la captación de víctimas, amplía el alcance de las organizaciones y dificulta, a su vez, su detección.
En suma, Calcagno advirtió que el avance de la tecnología, como se utiliza hoy, es lo que incrementa la complejidad de las investigaciones, por su rapidez e inmediatez, y exige nuevas capacidades por parte del Estado.
Las dificultades y obligaciones del Estado frente al crimen organizado
Durante su exposición particular, el subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico en el Ministerio de Seguridad Nacional, Ignacio Cichello, sugirió que debido al crecimiento exponencial de datos es muy difícil identificar patrones reiterativos en esta clase de organizaciones, algo que impacta directamente en las investigaciones criminales.
Según el subsecretario, “este escenario obliga a desarrollar métodos más eficientes y herramientas de análisis avanzadas que permitan mejorar la toma de decisiones”. Además explicó que el Estado tradicional, diseñado hace más de 250 años, es lento y compartimentado para responder a estas amenazas que trabajan con agilidad, flexibilidad y que sobrepasan las fronteras. Es por ello que planteó la necesidad“de un Estadodistinto, más inteligente y más coordinado”.
Ignacio Cichello introdujo la cuestión de la dificultad del Estado tradicional para tratar la inestable rutina de las agrupaciones criminales.
En términos concretos, lo que debe hacer el Estado, según su enfoque, es actuar de forma interinstitucional entre fuerzas federales, policías provinciales, fiscalías, juzgados y servicios penitenciarios. También debe invertir en capacitación, en cooperación internacional y en herramientas tecnológicas que permitan procesar volúmenes enormes de información.
Por último, algo que Cichello dejó muy en claro es que el Estado no puede seguir siendo reactivo, y que la clave es anticiparse para identificar el patrón antes de que la organización criminal encuentre la oportunidad. “Esto requiere inteligencia y coordinación, no simplemente más recursos volcados al modelo viejo”, concluyó.
Durante su exposición en el IV Congreso Hemisférico de Seguridad y Defensa, que tuvo lugar en la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), el exfuncionario y experto en temas militares Juan Battaleme se refirió al “posicionamiento claro” del gobierno de Javier Mileidel lado del bloque occidental. “El presidente marcó un punto de quiebre al asumir”, señaló.
El panel, del que participaron Juan Battaleme y Marcos Moloeznik, estuvo moderado por Sergio Árriba.
Al hablar del panorama que vive el mundo, mencionó la existencia de “conflictos regionales específicos con consecuencias para todo el mundo”, cuyos efectos positivos y negativos impactan sobre Argentina. A la guerra en Ucrania y en Medio Oriente, sumó un interrogante sobre lo que podría suceder en el Indo-Pacífico, más precisamente en Taiwán.
En el panel también intervino Marcos Moloeznik, investigador argentino radicado en México.
“Cuando uno mira los mapas, entiende que la política internacional no cambia groseramente”, afirmó Battaleme. En cuanto a la ubicación de Argentina en este contexto, sostuvo: “Pensamos la política de Defensa desde las posiciones relativas de los grandes poderes y, a partir de ahí, trabajamos con el mundo que tenemos, dejando de lado las ambigüedades”.
Los ejes de la actual gestión en el Ministerio de Defensa
En su análisis de los ejes de la gestión, de la que formó parte como secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, destacó el equipamiento de las Fuerzas Armadas “siguiendo una línea razonable”. Subrayó las decisiones que se adoptaron, teniendo en cuenta que el 90% del equipamiento es de matriz occidental, por lo que se mantuvo ese mismo origen en las nuevas adquisiciones.
Sergio Árriba, Juan Battaleme y Marcos Moloeznik, durante su participación en el Congreso que tuvo lugar en la UNDEF.
“Tuvimos la osadía de gastar 300 millones de dólares en aviones de combate”, remarcó, en referencia a los F-16 adquiridos a Dinamarca. “Entendimos el momento y empezamos a hacer partenariados que nos permiten hacer la modernización que nosotros podemos y que nuestros recursos nos permiten”, completó. Mencionó también la necesidad de una modernización de la flota de superficie y las posibilidades que se abren para la adquisición de los futuros submarinos, ya sea a partir de acuerdos con Francia o, por ejemplo, construir una clase específica con Corea del Sur, Alemania y Perú.
Se mostró convencido de la profundización de la cooperación y elentrenamiento de las FF.AA. con sus socios de Occidente. “Volvimos al Mediterráneo y nos sumamos a la Fuerza Marítima Combinada”, señaló, en referencia a la alianza naval de 46 países a la que se sumó la Armada Argentina en 2024. Battaleme rescató, asimismo, el regreso del Ministerio de Defensa a las mesas de discusión sobre ámbitos como el espacio y el ciberespacio, de donde había sido excluido en el pasado. Reconoció que aún existen déficits, como la cuestión salarial en las FF.AA., que se vienen arrastrando desde los años 90.
Battaleme destacó las oportunidades que tiene nuestro país en un mundo que demanda minerales, energía y alimentos.
De cara al futuro, completó: “Esta es una oportunidad única para la República Argentina, por la capacidad de generar prosperidad con minerales estratégicos en el centro y norte del país; energía en el sur (Patagonia) y el Atlántico Sur; y alimentos en el núcleo del país y también en el Atlántico Sur”. Cerró con una nota positiva, pero llamó a “no perder más tiempo”.
“Argentina es un país relevante y tiene un peso internacional específico por su condición transatlántica”, finalizó Battaleme.
El IV Congreso Hemisférico de Seguridad y Defensa, organizado por el Capítulo Argentina del Centro de Estudios de Defensa Hemisférica William J. Perry (WJPC), concluyó su segundo y último día en la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF). Funcionarios, expertos y especialistas del área de seguridad y defensa en Argentina debatieron en dos ejes temáticos avalados por Conferencias Magistrales: los recursos estratégicos, principalmente las tierras raras y su cadena de suministro, y la competencia estratégica que encabezan Estados Unidos y China en el espacio exterior.
Además, las amenazas complejas que ponen a prueba la interagencialidad y la intergobernabilidad tuvieron espacio y representación gracias al aporte de las autoridades más importantes del país.
Cómo cooperan los responsables de seguridad y defensa en Argentina
El primer eje temático tuvo lugar bajo el nombre “Amenazas complejas, Interagencialidad e Interoperabilidad: una relación estructural transversal”, que contó con la participación de Carlos Tonelli, Director de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Manuel Ochandio, docente de la Universidad de La Plata, el Comodoro (R) Pablo Farías, el Coronel Mayor (R) Gabriel Pietronave y el Comisario de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, Augusto Castro.
Pablo Farias definió la interoperabilidad como “una condición que operacionaliza una colaboración interinstitucional”. Así, entraría dentro de las órbitas de las políticas estatales que sientan las bases de las estructuras para que el sistema tenga racionalidad e interoperabilidad dentro de las políticas gubernamentales, basadas en prioridades estratégicas o en las oportunidades que se presenten.
Respecto a la lucha contra el terrorismo y en la protección de objetivos sensibles en CABA, Augusto Castro destacó la creación del Centro de Misión Antiterrorista, creado en la órbita del Ministerio de Seguridad de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, con gran participación del FBI. Esto permitió generar un trabajo diario, más allá de la coordinación necesaria que supone el organismo, para abordar “la amenaza compleja más exponencial que existe”.
En cuanto a inteligencia, Gabriel Pietronave mencionó tres problemáticas a resolver a la hora de poner en práctica el trabajo entre distintos actores: los marcos legales, el planeamiento estratégico anticipatorio y los recursos técnicos que afectan la instrucción, la comunicación y a las plataformas de aplicación.
En relación a estos conceptos, Carlos Tonelli añadió los obstáculos tecnológicos, productivos, educativos y culturales. El director de la PSA puso como ejemplo los delitos transfronterizos, que mientras que los Estados los abordan de forma internacional, las organizaciones criminales funcionan como una red cohesionada. Este funcionamiento al revés impide en parte el abordaje de esta problemática regional.
Como reflexión final del panel de interagencialidad, Manuel Ochandio ejemplificó el trabajo que realizó Perú en los últimos años, aunque el resto de expertos, con Tonelli a la cabeza, también mencionaron que no se puede tomar como modelo a un país puntual, sino que las amenazas complejas deben abordarse desde el protagonismo de los actores locales.
Tierras raras, cadenas de suministro y espacio exterior: claves de la discusión en el siglo XXI
El segundo y último eje temático se dividió en tres partes: la primera sobre los recursos estratégicos, con foco especial en las tierras raras; la segunda sobre desarrollo productivo en el marco de la defensa; y la tercera sobre la competencia en el espacio exterior.
A cargo de la disertación sobre tierras raras estuvo Julio Gabriel Theaux, vicepresidente del Capítulo 215 de ASIS International.
“Hoy día estamos viendo cómo cambia el mapa geopolítico, cómo Estados Unidos ha hecho cambiar el mapa geopolítico de América, en realidad de la parte occidental, ya sea por las acciones desarrolladas en Venezuela y hoy en día las acciones desarrolladas en China, que lleva a que se genere un gobierno de impulsos energéticos con el tema del petróleo, que lleva a abrir una puerta en Europa que son las de los minerales y las piedras raras”, introdujo Theaux, quien destacó además la contribución de las tierras raras en el desarrollo de tecnologías militares de Estados Unidos como el F-35, los submarinos nucleares y los misiles Tomahawk.
En ese sentido, destacó que, para Argentina, es importante su alineación actual para consolidarse como un canal directo de provisión de tierras raras a Estados Unidos. Para ello, sostiene que el país debe brindar garantías de seguridad jurídica a las empresas encargadas de su extracción y procesamiento, además de la protección a la propiedad intelectual y contra los ciberataques.
En la discusión sobre tierras raras, Julio Gabriel Theaux considera que Argentina tiene un rol que jugar en el mundo bipolar que enfrenta a Estados Unidos y China.
La segunda parte de este eje temático contó la participación de los senadores de la Nación Agustin Coto (Tierra del Fuego), Enzo Fullone (Rio Negro) y Juan Cruz Godoy (Chaco), quienes dialogaron sobre el desarrollo productivo y amenazas multidimensionales en la defensa regional.
Este apartado culminó con la contribución de Aaron Ríos Sarmiento y Ricardo Vanella sobre la competencia espacial y su impacto en la seguridad global.
Partiendo desde la disertación previa sobre tierras raras y minerales estratégicos, Vanella indicó que tienen un punto de convergencia que es el espacio exterior, que a su vez sostiene comunicación, navegación, inteligencia y civilización económica.
“América Latina ya no es externa a esta dinámica, es terreno de competencia y nosotros estamos ahí. El principal problema no es la falta de tecnología, es la fragmentación normativa, institucional y operativa frente a amenazas sistémicas”, advirtió Ricardo Vanella.
En el panel sobre espacio exterior, Ricardo Vanella y Aaron Ríos Sarmiento abordaron conceptos clave como el uso de inteligencia artificial, ciberespacio y un potencial enfrentamiento por la supremacía espacial entre las potencias globales.
Por su parte, Aaron Ríos Sarmiento destacó los avances espaciales de Brasil. “Brasil tiene desarrollos propios por su sistema de contratación de defensas y ponen el foco en la transferencia de tecnología y conocimientos. Un hito que lograron fue que Inglaterra no logre desinfectar su sistema de aplicación” resaltó Sarmiento y añadió que estos sistemas son los que utilizan para sus desarrollos y modelos espaciales.
El especialista advirtió que el sector se encamina hacia una carrera armamentista no regulada, a pesar del Tratado de Espacio Exterior del 67 que prohíbe el uso de armas nucleares, no así el armamento convencional como puede ser un misil anti-satélites y la tecnología utilizada para ataques cibernéticos.
Como conclusión, puso el foco en la posible aparición de nuevas tecnologías de ataque y de actores privados para ofrecer soluciones de defensa espacial como pudo observarse en otros ámbitos militares recientemente. En este caso ejemplificó con el rol de Starlink en la guerra en Ucrania por el uso de sus satélites en los drones.
“La OSFA estará operativa desde el 1° de abril”, anunciaron desde la nueva obra social creada para las Fuerzas Armadas en reemplazo del IOSFA. Cabe recordar que, a comienzos de este año, el Decreto 88/2026 impulsó una reestructuración del sistema de salud militar para dar respuesta a la crisis que atravesaba, mediante la creación de nuevas entidades destinadas a organizar y diferenciar la cobertura del personal de las Fuerzas Armadas y de las de Seguridad, junto con sus familias.
Por entonces, el decreto del presidente de la Nación, Javier Milei, estableció un plan de transición para reorganizar el sistema de salud destinado a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas.
El dato: ante el contexto de desequilibrio financiero -que, según el decreto del gobierno nacional, estaría vinculado al sostenido incremento de las prestaciones médico asistenciales y de los medicamentos, la heterogeneidad del padrón de afiliados y la dispersión territorial de éstos- se planteó la necesidad de establecer entidades diferenciadas para garantizar la cobertura de salud de las Fuerzas Armadas y de las de Seguridad. Por eso, la medida definió el futuro de las coberturas: se creó OSFA (para los efectivos de las Fuerzas Armadas) y OSFFESEG (Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad, para los afiliados de Gendarmería y Prefectura). Para asegurar la transición y la disolución de IOSFA, desde el Ministerio de Defensa designaron al coronel mayor (retirado) Ariel Guzmán como administrador del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA).
A partir del 1 de abril, los militares y sus familias comenzarán a ser atendidos por OSFA (Foto: Fernando Calzada)
El nuevo directorio de OSFA
Para encarar la nueva etapa del sistema de salud de las Fuerzas Armadas, desde el gobierno definieron a las nuevas autoridades de OSFA. Cabe destacar que, en esta nueva etapa, el directorio estará integrado por cinco miembros titulares: el quinto, en representación del personal civil de las Fuerzas Armadas, será designado “conforme lo establezca la reglamentación vigente”.
A cargo de esta nueva etapa, los oficiales designados para encabezar el directorio de OSFA son el general de brigada Sergio Maldonado, el general de brigada Omar Horacio Domínguez, el capitán de navío Gustavo Rubén Rivas y el comodoro Juan Carlos Ruíz Pringles. El detalle: se trata de efectivos ya retirados del servicio activo.
Además, tanto Maldonado como Domínguez serán quienes estarán a cargo de la presidencia y vicepresidencia, respectivamente, del nuevo directorio.
OSFA: ¿cuáles son las últimas medidas para salir de la crisis?
Desde los últimos anuncios, OSFA intensificó la agenda de trabajo. ¿El motivo? Resolver un tema que mantiene en vilo al personal militar y a sus familias.
¿Qué se busca? “Ordenamiento, eficiencia y sustentabilidad del sistema de salud de la familia militar”, aclararon desde OSFA. En esa línea, explicaron que están avanzando en consolidar medidas orientadas a reducir el déficit existente y, además, mejorar la calidad del servicio.
Un plan integral de prestaciones (para ordenar el sistema), controles sobre las prácticas médicas (para mejorar la eficiencia del gasto), optimización de compras y gestión de medicamentos (con reducción de costos y normalización progresiva de la provisión) y la simplificación de sistemas y estructuras para reducir los costos operativos, son algunos de los ejes de trabajo en los que están trabajando desde la nueva organización.
“En paralelo, se puso en marcha el plan de transición desde el IOSFA, que contempla la adecuación de sistemas, la coordinación con prestadores en todo el país y la separación operativa de afiliados de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad, garantizando la continuidad de las prestaciones”, añadieron.
Las Fuerzas Armadas buscan saldar la deuda de la obra social
Cabe destacar que, en pos de saldar la deuda de la obra social, desde OSFA anunciaron que se espera el ingreso progresivo de recursos por parte de las tres Fuerzas Armadas: el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Se espera que ello contribuya a regularizar los pagos a prestadores y proveedores.
“Estos recursos surgen del proceso de normalización de aportes y contribuciones, en línea con la normativa vigente. En el mismo sentido, se aguarda por el cumplimiento de los compromisos contributivos por parte de las Fuerzas Federales de Seguridad”, comunicaron desde OSFA.
El anuncio a tener en cuenta: a partir del 1° de abril, los afiliados de las Fuerzas Armadas comenzarán a ser atendidos por la OSFA. Y, hasta tanto se complete la transición, los afiliados de las Fuerzas Federales de Seguridad continuarán siendo atendidos por el IOSFA. “Durante todo el período de transición, los afiliados no deberán realizar ningún trámite y se garantiza la continuidad de la cobertura y la atención de todos los beneficiarios”, indicaron.
El fallo de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que anuló la sentencia de primera instancia de la jueza Loretta Preska, es una excelente noticia para Argentina. El nuevo escenario evita el pago de 16.100 millones de dólares por la expropiación de YPF, como reclamaban los fondos Burford y Eaton Park.
Con una decisión de dos votos contra uno, el Tribunal consideró que los reclamos de los demandantes –que adquirieron los derechos de litigio de Petersen, la firma de la familia Eskenazy– no se ajustan a la legislación del país, en particular a la Ley General de Expropiaciones. “Permitir que los accionistas individuales demanden a una corporación por daños y perjuicios permitiría a los accionistas transformarse en acreedores comunes de la corporación, y agotar los activos corporativos a expensas de los demás accionistas”, argumentó la Corte neoyorquina.
La expropiación del 51% de YPF en 2012 permitió al Estado argentino recuperar la mayoría accionaria de manos de Repsol.
La defensa argentina estuvo en cabeza de la Procuración General del Tesoro, que contrató en Estados Unidos al estudio jurídico Sullivan & Cromwell, el que tuvo a su cargo la estrategia ante los Tribunales de Nueva York. En octubre de 2025, ocho países se presentaron como amicus curiae de la Argentina, respaldando su posición en la Justicia de EE.UU., entre ellos, Brasil, Uruguay, Chile, Israel e Italia. En marzo de este año, por su parte, el Departamento de Estado de EE.UU. también respaldó la posición de nuestro país.
Si bien el presidente de YPF, Horacio Marín, había descartado que un fallo adverso pudiera afectar los planes de la empresa, el éxito de la estrategia judicial refuerza la posición de la petrolera. La noticia llega en pleno boom de la empresa, que acaba de anunciar inversiones por 6000 millones de dólares en 2026. El objetivo es “posicionarse como un operador shale de clase mundial”, en referencia a la productividad de los yacimientos no convencionales de Vaca Muerta.
La compañía aspira a ubicarse entre las 20 mayores petroleras del planeta, en el mediano plazo.
En el marco de una reciente reunión del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), Marín recordó que en 2025 se logró elrécord histórico de 878.000 barriles diarios en el país. Con la inminente puesta en funcionamiento del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), y a un precio promedio de 65 dólares el barril (muy por debajo de los más de 100 a los que cotiza hoy), el presidente de YPF confía en que se podrían generar 13.000 millones de dólares anuales adicionales de exportaciones.
“YPF va a ser un operador de 2,2 millones de barriles”, dijo, con miras a mediano plazo, al tiempo que se mostró confiado en que logrará ubicarse entre las veinte petroleras más grandes del mundo. Para lograrlo, dijo, “hay que hacer casi 2800 pozos en Vaca Muerta hasta 2030”.
El 26 de marzo de 1982, en las sombras del poder, la Junta Militar tomó una decisión que cambiaría la historia del país: las Fuerzas Armadas argentinas debían recuperar las Islas Malvinas, usurpadas desde 1833 por Inglaterra. Esta determinación no admitía demoras: los efectivos tenían apenas una semana para lograr su objetivo.
¿El día D? La noche del 1 de abril. Aunque, se dejaba abierta la posibilidad de postergar el asalto hasta el 2 o incluso el 3 de ese mes.
En esos días previos al ataque se creó una Fuerza de Tareas Anfibia: hombres del Ejército y de la Armada, con buques y equipos de guerra, debían estar listos para desafiar las indómitas aguas del Atlántico Sur en una audaz operación. Convocados en la más estricta reserva, los protagonistas sellaron un compromiso inquebrantable: no revelar, bajo ninguna circunstancia, la misión que estaban por emprender.
El mal tiempo determinó la fecha definitiva: la operación, bautizada en un principio como “Azul”, se ajustó a la noche del 2 de abril. La misión fue clara: los efectivos militares debían doblegar toda resistencia, tomar la gobernación, Puerto Argentinoy asegurar el aeródromo, llave vital para consolidar la presencia argentina en el archipiélago. Pero, ¿qué pasó esa noche?
Abel Aguiar, el abanderado del 25 en la recuperación de las Islas Malvinas (Foto: gentileza coronel Esteban)
Así se recuperaron las Islas Malvinas
En la madrugada del 2 de abril de 1982, a las 00:30 horas, se inauguró una nueva etapa de la historia argentina. A cuatro kilómetros de Puerto Argentino, las sombras cobraron vida: las tropas especiales de la Armada avanzaron, silenciosas para reducir a los marines británicos y terminar así con la usurpación.
Tres horas más tarde, desde las profundidades del Atlántico Sur, emergieron los buzos tácticos (a bordo del submarino ARA “Santa Fe”). ¿El motivo? Asegurar el faro y allanar el camino para la llegada del buque de transporte “Cabo San Antonio”, con los hombres del Batallón de Infantería de Marina 2 y los del Regimiento de Infantería 25. Estos soldados, sin titubeos y con total profesionalismo, avanzaron sigilosos hacia el aeródromo y lo tomaron. Luego marcharon sobre Puerto Argentino y cercaron a la gobernación desde el Este. Al mismo tiempo, los buzos tácticos convergieron desde el Oeste. Fue una coreografía precisa de absoluta estrategia. Los militares se movían conscientes de que en ese momento no había margen de error ni lugar para la emoción; lo sentimientos llegarían luego, al ver flamear la bandera argentina en las Islas Malvinas. Lo que siempre debió haber sido.
En diálogo con DEF, Bernardo Schweizer, quien en 1982 tenía 24 años y el grado de teniente de corbeta. Él, junto al cabo principal Sequeira, desembarcaron en las Malvinas en la madrugada del 2 de abril.
El 2 de abril de 1982 la operación “Rosario” cumplió su cometido con una eficacia casi quirúrgica. Para las siete de la mañana, el aeródromo ya estaba bajo control argentino y el puente aéreo en funcionamiento. A las nueve y cuarto, el gobernador Rex Hunt se rindió. En cuestión de horas, las Fuerzas Armadas protagonizaron horas clave para la soberanía argentina.
Un dato: la operación pensada por la Junta Militar para recuperar las Islas Malvinas, inicialmente, llevó el nombre de“Azul”. Pero, más tarde, se decidió que debía llamarse “Rosario” en honor a la Virgen, ya que en el año 1806, durante la reconquista de Buenos Aires, Santiago de Liniers le rezó a ella para vencer al enemigo británico. Por eso, los trofeos de guerra obtenidos en aquella oportunidad, hoy acompañan a la imagen de María en el Convento Santo Domingo. Al igual que en aquellos años (y que en Vuelta de Obligado), en Malvinas, Argentina volvía a enfrentar a los ingleses.
Las Malvinas son argentinas: la historia de la usurpación y del reclamo argentino
“Las Islas Malvinas” es un texto de Paul Groussac que data de comienzos del siglo XX. En sus páginas, el escritor franco-argentino fundamenta los derechos argentinos sobre el archipiélago. De hecho, cuando desde el Congreso Nacional le pidieron que se encargue del compendio para difundirlo en las escuelas, Groussac escribió: “A la Argentina, esta evidencia de su derecho”.
En su investigación, relata que, a raíz de una expedición del militar francés Louis Antoine de Bougainville -quien instaló una colonia en las Islas- España reivindicó las Malvinas y el marino debió desmantelar las reducidas instalaciones. De acuerdo con Groussac, el gobierno español consideraba al archipiélago como dependencia de sus dominios continentales.
“Este derecho superior invocado por España y reconocido por Francia es el eje mismo del litigio opuesto 17 años antes (1748) a una veleidad de ocupación de las Malvinas por Inglaterra había bastado para detenerla. Dicha conexión geográfica y geológica se ha vuelto hoy una noción trivial, admitida en las obras de más alta autoridad científica” (SIC), explica Groussac a favor del reclamo argentino.
Roberto Reyes, de la Sección Gato del Regimiento 25, en las Islas Malvinas (Foto: gentileza Roberto Reyes)
Años después, en 1828, asumió como gobernador argentino en las Malvinas, Luis Vernet. Su objetivo fue fundar una colonia, por eso se organizaron expediciones y se instalaron familias y gauchos (para el manejo de ganado). Pero, eso no prosperó y el funcionario debió precipitar su salida: tras la captura de tres embarcaciones de Estados Unidos por pesca ilícita, el capitán Silas Duncan desembarcó con el USS Lexington en Puerto Soledad con la orden de proteger los derechos de los norteamericanos “que pesquen y comercialicen”, redujo a las autoridades y destruyó la colonia.
Días después, el gobierno de Buenos Aires -en un decreto del 10 de septiembre de 1832- nombró a Juan Mestivier como comandante interino de las Malvinas. También duró poco: fue asesinado en un motín que tuvo lugar poco tiempo antes de la usurpación de las Islas por parte del Reino Unido, hecho que ocurrió el 3 de enero de 1833. Desde entonces, Argentina denuncia la usurpación y reclama sus derechos sobre las Malvinas.
Un detalle: la esposa de Mestivier dio a luz a su único hijo en las Malvinas, el niño se convirtió -junto con otros, como Malvina Vernet y Sáez– en uno de los pocos argentinos nacidos en ese territorio antes de 1833.
Coronel Daniel Esteban: “Nos pidió estricto secreto, incluso con nuestras familias”
Para reconstruir la recuperación de las Islas Malvinas, DEF dialogó con Carlos Daniel Esteban, coronel retirado del Ejército Argentino y secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación en la Universidad de la Defensa (UNDEF). ¿El detalle? Además de haber sido uno de los protagonistas de la Operación “Rosario”, el coronel fue distinguido con la medalla de “La Nación Argentina al Valor en Combate”, una de las máximas condecoraciones que entregó el país para reconocer a quienes se destacaron por sus méritos, valor y heroísmo en defensa de la Patria.
En otoño de 1982 Esteban apenas era un joven teniente primero del Regimiento de Infantería 25 (con asiento de paz en la localidad de Colonia Sarmiento, provincia de Chubut) cuando fue convocado para vivir un momento histórico junto a otros oficiales, suboficiales y soldados que participaron del desembarco del 2 de abril.
Esteban junto a los oficiales que integraban la Compañía C del Regimiento 25 (Foto: gentileza Daniel Esteban)
“Nosotros no teníamos ninguna información de que se estaban por iniciar las operaciones para recuperar la soberanía de Malvinas. El teniente coronel Seineldín, jefe del Regimiento, había viajado a Bahía Blanca y a él le habían dado algún tipo de orden preparatoria o información previa. Mientras, con nuestros soldados seguíamos con la instrucción habitual de siempre”, relata. Sin embargo, al regresar, Seineldín los reunió a todos: “Una sola compañía iba a desembarcar en el día de la Operación. Las otras iban a llegar después, por modo aéreo. Además, nos pidió estricto secreto, incluso con nuestras familias. Y, por supuesto, hacia debajo de la cadena de comando, nada. Nuestros suboficiales y oficiales se enteraron de la operación cuando estábamos embarcados”.
La Compañía C del Regimiento 25, la elegida para la operación “Rosario”
Para el desembarco, el Regimiento 25 organizó a una de las Compañías más emblemáticas del Ejército, la “C”. No tenían armas pesadas, pero sí contaban con los mejores soldados, suboficiales y oficiales. Estaba conformada por tres Secciones: “La idea es que la única compañía del Ejército que iba a desembarcar represente a todo el Regimiento. Para eso, se seleccionó a una sección de cada una de las compañías de la Unidad”, relata Esteban.
De esa manera, los mejores efectivos fueron los elegidos para integrar las secciones que participarían de la Operación “Rosario”: “La del subteniente Roberto Oscar Reyes, que era de mi compañía. Luego, la del subteniente Juan José Gómez Centurión, de la Compañía B; y, finalmente, la del teniente Roberto Estévez -fallecido en Malvinas- que era de la compañía A”.
Parte del GOE de la Fuerza Aérea Argentina con la bandera británica arriada en nuestras Islas (Foto: gentileza brigadier París)
Sobre la orden que habían recibido, el coronel es contundente: debían desalojar a los Royal Marines y, posteriormente, esperar la llegada de una fuerza de seguridad. Luego, regresaban al continente.
¿Por qué el Regimiento 25 había sido el elegido para protagonizar aquel histórico momento? “Creo que por el prestigio y porque estaba cerca de la zona. Además, son tropas que están aclimatadas al frío y al viento”, responde el oficial, al tiempo que rescata que, además, la cúpula del Ejército había decidido enviar a sus mejores oficiales al sur: “Eso lo hizo el general Galtieri, porque sabía lo que iba a pasar. Nosotros no”.
Finalmente, los efectivos del 25 partieron hacia las Malvinas. Antes de dejar el continente, el comandante de la Fuerza de Desembarco, el contraalmirante Carlos Alberto Büsser, los arengó: “Nos pidió, dentro de lo posible, cumplir con la misión sin generar daños innecesarios. Lo llamó una operación incruenta”.
A bordo del buque de la Armada, se escuchaba la bravura del mar. Sin embargo, relata Esteban, los efectivos estaban orgullosos. “Uno sentía el peso de la importancia de lo que íbamos a hacer. Pero los más experimentados teníamos la responsabilidad de pensar otras cosas y, a su vez, cuidar el bienestar de los subalternos”, recuerda.
Finalmente, los del 25 pudieron desembarcar: “A las 6 de la mañana los comandos anfibios estaban llegando a la costa. Salimos con lanchones para llegar a lo que iba a ser la zona del aeropuerto”.
La llegada de la Armada Argentina a las Malvinas
Tiempo atrás, DEF pudo dialogar con el capitán de navío retirado (y Veterano de Guerra de Malvinas) Bernardo Schweizer, quien en 1982 tenía 24 años y el grado de teniente de corbeta. Él, junto al cabo principal Sequeira, fueron los primeros argentinos que desembarcaron en las Islas durante aquella madrugada histórica de 1982.
“La navegación fue muy dificultosa. Pero, de cualquier manera, llegamos a un punto en el que yo, con el único visor nocturno que teníamos, vi la línea de olas adelante, a unos 100 metros, y decidí pasar al kayak, junto a Carlos Sequeira”, comenta y agrega que pensó que “por una bengala” había sido descubierto.
“La técnica en esa circunstancia es agacharse, ofrecer la menor silueta. Así que los dos nos tiramos hacia delante sentados, digamos, doblando el torso, y yo continué mirando a ver de dónde podían venir los tiros, porque a partir de eso era cuestión de segundos, pero no pasó nada”, cuenta y añade que, inmediatamente, ambos buscaron llegar a las playas con la mayor rapidez posible para evitar ser detectados: “En ese momento pensé que era mejor llegar vivo, antes que llegar muerto y tarde”.
El aterrizaje de la Fuerza Aérea Argentina en las Islas Malvinas
Con el aeródromo asegurado por los efectivos del Ejército, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina pudo llegar a las islas Malvinas con el objetivo de establecer el puente aéreo con el continente.
El brigadier retirado Ernesto Osvaldo París, en aquel entonces teniente de la Fuerza Aérea Argentina y con 26 años de edad, recuerda que en otoño del ´82 le informaron a él y a otros 28 efectivos del Grupo de Operaciones Especiales de la Fuerza que iban a participar de una misión secreta en el sur.
En diálogo con DEF, el oficial contó que llegó en el primer vuelo que aterrizó en el archipiélago tras haber recuperado las Islas Malvinas. Según su relato, cuando la aeronave tocó tierra, bajó la rampa de lanzamiento y los comandos del GOE debieron ser los primeros en descender. Por delante, estas fuerzas especiales tenían un gran desafío: protagonizar misiones de exploración y reconocimiento con el objetivo de conocer los movimientos británicos.
Operación “Rosario”: “La planificación sucedió como se la había pensado”
“La Operación Rosario fue perfecta. Estuvo bien concebida. Fue conjunta, con movimientos navales, aéreos y terrestres. La planificación sucedió como se la había pensado. Ejemplar. Por supuesto que, después, vinieron las improvisaciones, pero no fueron durante la Operación “Rosario”, llegaron después, cuando se dio lo de Plaza de Mayo”, explica Daniel Esteban.
Y, si bien esos militares aún tenían mucho por delante, cerraron la jornada con la más plena emoción: fueron los protagonistas del arrío de la bandera británica y del izamiento del pabellón argentino.
“El hecho de haber visto flamear a la bandera en las islas me produjo una emoción tremenda e indescriptible. Estar en esa oportunidad, y compartirla al lado de mis compañeros y del subteniente Reyes y todos los hombres de su sección, fue un muy lindo momento, algo emocionante”, recuerda el teniente coronel retirado Abel Aguiar.
Asimismo, asegura que los recuerdos de aquella jornada están grabados en su memoria: “Yo había llegado en el tercer Hércules al aeropuerto y, cuando descendimos, todavía se escuchaban disparos en la zona de Puerto Argentino. Para el momento en el que arribamos a la casa del gobernador de las islas, pude ver a los soldados ingleses prisioneros. Después de esos movimientos, preparamos la formación para izar la bandera. Ese día se había trabado la driza del mástil y el subteniente Roberto Reyes se subió para poder resolver ese inconveniente”.
Finalmente, el general (retirado) Roberto Reyes, compartió con DEF el sentimiento en torno a la presencia de la celeste y blanca en Malvinas: “La bandera argentina es, de todos los símbolos nacionales, el más representativo. Representa a cada uno de los ciudadanos que habitan este suelo y a cada uno de los lugares que componen nuestro territorio. Por eso, las islas Malvinas son parte de nuestro país, de nuestro territorio y de nuestro ser nacional”.