Los rebeldes de Yemen, alineados con Irán, se sumaron al conflicto tras un ataque con misiles a Israel y el cierre de dos vías marítimas vitales para el comercio.
Tras una serie de ataques a un atolón del archipiélago, Estados Unidos inició negociaciones para garantizar el control de uno de los enclaves militares más importantes del mundo.
Lo que parecía un pacto que pondría fin al conflicto no fue más que un nuevo colapso del diálogo. Los ataques de Israel al Líbano fueron la principal causa de la debacle.
El canciller pakistaní sostuvo frente al Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto formulado junto al gigante asiático para promover la estabilidad en la región.
El secretario de Estado de Estados Unidos reconoció que las negociaciones con Irán tienen puntos sin resolver. Mientras, las fuerzas militares aún mantienen operaciones activas.
Irán presentó, a través de Pakistán, una hoja de ruta con condiciones concretas para frenar el conflicto bélico. Incluye la apertura del estrecho de Ormuz y el retiro de tropas de la región.
Donald Trump afirmó que considera seriamente retirar a su país de la Alianza Atlántica tras las negativas de los socios europeos para apoyar la operación militar en Medio Oriente.
Mediciones privadas advierten que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya se siente en los costos y en las cadenas productivas de la industria china.
El aumento de más del 100% en el precio del combustible de aviación obliga a las compañías a cancelar vuelos y subir el precio de sus pasajes. También se resiente el sector turístico en la región.