El canciller iraní, Abbas Araqchi, propuso construir un nuevo marco de seguridad regional junto a los países del Golfo, con la condición explícita de dejar fuera a cualquier potencia extranjera. La propuesta llegó en medio de una escalada armada directa entre Irán y Estados Unidos que amenaza con derrumbar la frágil tregua vigente en Medio Oriente.
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La iniciativa fue presentada durante una conferencia de prensa en Bagdad, Irak, donde además se respaldó la convocatoria del gobierno iraquí a una reunión de emergencia entre Irán, Irak y los Estados del Golfo para intentar contener el conflicto antes de que escale aún más.
Irán: un pacto regional sin interferencia externa
Durante su intervención en Bagdad, Araqchi planteó la necesidad de alcanzar un nuevo marco que incluya a todos los países de la región sin la presencia ni la injerencia de ninguna nación ajena a ella. Con ese planteo, el funcionario buscó posicionar a Teherán como impulsor de un esquema de seguridad propio para el Golfo.
El canciller también respaldó de manera pública la convocatoria que había lanzado el gobierno de Irak para reunir con urgencia a Irán, a Irak y a los países del Golfo. El objetivo declarado de ese encuentro es frenar el deterioro de la situación regional tras la nueva ronda de hostilidades.

La propuesta diplomática se conoció apenas horas después de que los Guardianes de la Revolución iraníes lanzaran misiles y drones contra Kuwait y Bahrein, donde alcanzaron, según el propio cuerpo militar, la base Ali al Salem y las instalaciones de la Quinta Flota estadounidense en Puerto Salmán. Irán presentó esa ofensiva como una respuesta a los bombardeos que la aviación de Estados Unidos había ejecutado un día antes contra diez objetivos militares iraníes en el sur del país.
Este nuevo cruce de ataques, el segundo en menos de 48 horas, pone en jaque el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio. Este había fijado una tregua temporal de 60 días tras la guerra iniciada el 28 de febrero por fuerzas de Estados Unidos e Israel contra la república islámica.
El conflicto por el control del estrecho de Ormuz
Detrás de la tensión actual está la disputa por el control del estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que, antes del conflicto, circulaba una quinta parte del petróleo mundial. Aunque el paso reabrió de forma parcial bajo los términos de la tregua, Irán insiste en limitar el tránsito a un único corredor bajo su supervisión directa y advirtió que endurecerá las medidas contra los buques que no respeten esa condición.
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La situación se tensó después de que varias embarcaciones comenzaran a utilizar rutas alternativas habilitadas por Omán y por la Organización Marítima Internacional (OMI), sin contar con el aval iraní. Abbas Araqchi advirtió que cualquier intento de establecer ordenamientos paralelos solo generará más complicaciones y demoras en la reapertura definitiva de la ruta.
El presidente estadounidense, Donald Trump, elevó el tono al acusar formalmente a Irán de violar los acuerdos alcanzados, y advirtió en redes sociales que su gobierno podría verse forzado a resolver el conflicto por la vía militar. Asimismo, la inestabilidad regional también se extiende a Líbano, donde Israel mantuvo sus incursiones en el sur pese al pacto bilateral firmado, un acuerdo rechazado de plano por Hezbollah y que ya genera fracturas políticas internas.




