Las organizaciones criminales dedicadas al tráfico transnacional de drogas en América Latina atraviesan un proceso constante de adaptación frente a los controles estatales. Para comprender las dinámicas actuales, las modalidades logísticas más recientes y el rol clave del Cono Sur en el mapa global del estupefaciente, DEF dialogó con Mario Medrano, especialista en crimen organizado y narcotráfico.
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El narcotráfico y su respuesta frente a Estados Unidos y América Latina
-¿Existe una respuesta adaptativa por parte del crimen organizado frente a los controles estatales e internacionales?
–Las organizaciones criminales vinculadas a los diversos tipos de delitos, incluidos de manera predominante el narcotráfico, adoptan diversas estrategias y modalidades de operatividad ilícita para eludir el accionar de las instituciones de investigación criminal, estatal, judicial y demás organismos internacionales que son un aporte importante para un estado en el aspecto de la inteligencia estratégica.
El plan de estrangulamiento realizado por Donald Trump en el Caribe no representa el fin del narcotráfico y pensar contrariamente sería algo surrealista, inocente e inoperante.
-Desde 2025, EE.UU. encabeza una intensa campaña naval en el Caribe. ¿Cómo afectó esto al crimen organizado y qué nuevas modalidades operativas se han detectado?
–Estados Unidos juega un papel determinante en América Latina, principalmente con países importantes de la región como lo son Argentina, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Chile, El Salvador y otros que conforman “El Escudo de las Américas”, a los que próximamente se sumarán Colombia y Perú.
Aquellos Estados han adquirido un lineamiento en materia de seguridad para enfrentar las estructuras transnacionales, denominadas en su gran mayoría por Washington como “Organizaciones Terroristas a nivel global”, con el objetivo de capturar o abatir a sus líderes, desmantelar su infraestructura, congelar sus economías ilícitas y sancionar a los socios empresariales que blanquean capitales.

Ante la presión y los constantes bombardeos a las narco-lanchas en el Mar Caribe, estas no dejan de operar en su totalidad, sino que reducen su operatividad en esos espacios y modifican sus principales rutas:
- Desplazamiento a nuevas vías: Se trasladan hacia el Océano Pacífico, vías fluviales o rutas terrestres, tomando gran relevancia los países de Centroamérica.
- Alianzas criminales: Utilizan bandas delictivas dedicadas al tráfico y la trata de personas en el Tapón del Darién y en los principales puertos marítimos.
- Método “Parásito” o soldadura de buques: Consiste en utilizar narcobuzos entrenados para colocar paquetes de cocaína en los cascos de buques comerciales con destino a los Estados Unidos.
- Preñado de contenedores: Se mantiene la contaminación directa de mercancía legal en embarcaciones comerciales.
Es importante destacar que las modalidades utilizadas en el Mar Caribe (narco-lanchas o narco-avionetas) no se extirpan, solo se trasladan.
-¿Estados Unidos está dejando de ser un mercado de consumo atractivo para los carteles?
Contundentemente la respuesta es no. Hay una realidad que no se puede tapar ni maquillar: Estados Unidos es uno de los principales receptores y consumidores de cocaína en el continente americano.
Ello lo convierte no solo en un país atractivo, sino en un territorio en constante vulnerabilidad donde las distintas estructuras criminales transnacionales tratarán de introducir cocaína permanentemente por aire, mar o tierra.
El Cono Sur y su rol en el mercado global
-Respecto al Cono Sur, ¿funciona el río Paraná como una ruta marítima redituable de salida hacia Europa y África?
–Sin duda la ruta de la Hidrovía Paraná-Paraguay en la actualidad es un corredor fluvial muy importante para el mercado del narcotráfico. Su gran extensión de alrededor de 3.400 kilómetros, que atraviesa Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, la convierte en una de las arterias más utilizadas para el transporte, almacenamiento y envío de toneladas de clorhidrato de cocaína hacia Europa, África, Asia y Oceanía.

La ruta de la Hidrovía y su flujo comercial activo favorecen a la economía ilícita del narcotráfico debido a puertos atractivos con carencia de controles de fiscalización, la falta de tecnología de inspección y de capacitación en inteligencia criminal y la urgente necesidad de fortalecer la cooperación y coordinación entre las distintas jurisdicciones regionales.
En la actualidad, Argentina se ha convertido en el principal país que acopia, almacena, transporta y exporta la cocaína que ingresa a la Hidrovía hacia los diversos continentes.
-¿Cuáles son hoy las principales rutas del narcotráfico en Latinoamérica y qué dinámicas destacan en los países productores?
-En primer lugar, las rutas hacia Estados Unidos tienen tres vías principales: Los puertos de Perú, Colombia y Ecuador en Pacífico, las rutas del Atlántico por medio del Caribe (con menor uso por la presencia naval estadounidense) y el corredor terrestre y marítimo del Darién.
Esta última ruta involucra a Costa Rica, Honduras y Guatemala en dirección a México y Estados Unidos, donde organizaciones como el Tren de Aragua y el Clan del Golfo aseguran el trayecto para carteles receptores como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa.
Respecto a la salida a Europa, Asia, África y Oceanía, la droga proviene de los países productores como Colombia, Perú y Bolivia, conocido como el “Triángulo de la Cocaína”, a través de la vía marítima (preñado de contenedores) o terrestre (camiones con impregnación u ocultamiento en madera).
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La “clanificación familiar”, la nueva lógica criminal en América Latina
-Respecto a las estructuras, ¿los cárteles de droga se mantienen como el principal tipo de organización?
-Desde la caída de Pablo Escobar, los carteles han perdido cierto dominio en los países productores. Las estructuras han variado y hoy destaca la clanificación familiar, que ya no está a disposición de una organización cartelizada, sino que hace el negocio de manera independiente.
El caso más emblemático es el de Perú, donde existen 200 clanes familiares. Cada uno produce aproximadamente 300 kilos de cocaína de alta pureza por día (6.000 kilogramos al mes y 72.000 kilogramos al año por clan). Tienen un nivel parasitario completo: siembra, producción, acopio, venta y transporte.

El Triángulo de la Cocaína acumula unas 380.000 hectáreas de cultivo de hoja de coca, lo que representa entre 3 y 4 millones de kilos de producción bruta de clorhidrato de cocaína al año.
-¿Qué rol juegan el tráfico de personas y las narco-avionetas en la región?
La migración masiva y la trata de personas son aprovechadas para el transporte de droga mediante la modalidad de “mulas” o “camellos”.
Por otro lado, se mantiene el método de bombardeo aéreo en las fronteras del norte argentino mediante narco-avionetas provenientes de Bolivia. En este último país existe una gran oferta de academias de pilotaje que facilitan la captación de reclutas:
Se tiene conocimiento de que en Bolivia existirían alrededor de 200 escuelas o academias de pilotos de avioneta que dictan cursos de 2 a 4 meses, con costos de entre 20.000 y 25.000 de dólares. Los mínimos requisitos para obtener la licencia representan una ventaja para el crimen organizado pero un perjuicio directo para la seguridad regional.
En un 2026 marcado por la neutralización de los principales capos del narcotráfico en América Latina, el negocio internacional de la droga demostró una enorme capacidad de resiliencia y operatividad, persistiendo como una de las principales amenazas de la región.




