La potencia militar retomó el impulso de una alianza con Australia, India y Japón, que tiene como foco la seguridad marítima, energía e infraestructura en el Indo-Pacífico.
Washington desplegó una ofensiva diplomática para frenar la expansión tecnológica de Beijing en el hemisferio occidental, con foco en instalaciones de riesgo estratégico.
El canciller pakistaní sostuvo frente al Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto formulado junto al gigante asiático para promover la estabilidad en la región.
El secretario de Estado de Estados Unidos reconoció que las negociaciones con Irán tienen puntos sin resolver. Mientras, las fuerzas militares aún mantienen operaciones activas.
La ofensiva estadounidense se realizó tras amenazas de Trump de suspender la ayuda o actuar si Nigeria no frenaba la violencia terrorista dirigida contra comunidades locales.
Ante las crecientes tensiones por las medidas de presión económicas y militares impulsadas por Washington contra Caracas, ambos mandatarios latinoamericanos hicieron un llamado al diálogo político.