El retorno del fujimorismo al poder marca el inicio de una nueva etapa diplomática para Perú. Al asumir la Presidencia, Keiko Fujimori enfrenta el complejo escenario internacional de afianzar su alineamiento político e ideológico con sectores conservadores de Estados Unidos sin desatender a China, el principal motor comercial y socio de infraestructura del país.
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Un giro hacia Estados Unidos en seguridad y política exterior
En el plano interno y diplomático, Keiko Fujimori ha dejado clara su afinidad por políticas de corte derechista alineadas a la visión conservadora norteamericana.
Su agenda gubernamental prioriza el combate al crimen organizado mediante el endurecimiento de penas, la construcción de megaprisiones y proyectos de trabajo obligatorio para reclusos, complementado con un acercamiento a iniciativas de seguridad regionales impulsadas por Washington, como el denominado Escudo de las Américas.

Sin embargo, en el terreno económico y comercial, el margen de maniobra para distanciarse de Pekín resulta sumamente limitado.
China y el factor Chancay: el peso irremplazable del comercio
Pese al guiño ideológico hacia Estados Unidos, el segundo socio comercial de la nación, la relación con China posee un carácter estratégico e industrial crucial. La puesta en marcha del megapuerto de Chancay, operado mayoritariamente por la estatal china Cosco Shipping Ports, consolida a Perú como la principal puerta de entrada y salida del comercio entre Sudamérica y Asia al reducir drásticamente los tiempos de flete marítimo.

Pekín se mantiene como el comprador número uno de los recursos mineros y agrícolas peruanos, pilar indispensable para la recaudación fiscal y el crecimiento económico que promete la nueva gestión. Por ello, tras confirmarse su elección, Fujimori no tardó en sostener encuentros con delegaciones de China, Japón y Corea del Sur para reafirmar los vínculos bilaterales y garantizar la continuidad de las inversiones orientales.
El dilema de Keiko Fujimori pasapor la realidad pragmática que exige mantener la fluidez del comercio y las inversiones de China en infraestructura, mientras Estados Unidos avanza con una agenda de seguridad en América Latina.
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Cómo se posiciona Keiko Fujimori entre Estados Unidos y China
En la previa de su asunción como presidenta, Fujimori eligió a Carlos Espá como canciller, ex director de comunicaciones de la Embajada de Estados Unidos en Lima entre 2008 y 2023 que fue sumamente crítico con la influencia del gigante asiático en Perú.
Su nombramiento marcará los lineamientos de la política exterior de Perú durante los próximos cinco años, aunque los recientes movimientos de la mandataria indican que oscilará entre los poderes de Estados Unidos y China.
Para navegar la creciente competencia entre ambas superpotencias, la administración de Fujimori apuesta por una diplomacia pragmática que divide responsabilidades: reserva el área de inteligencia y defensa para la cooperación con Estados Unidos, mientras mantiene el ámbito de infraestructura, minería y comercio en la esfera de integración con China y otros actores clave de la región Asia-Pacífico.




