La tensión entre el Kremlin y el dueño de una de las principales plataformas de mensajería digital sigue escalando. El fundador de Telegram, Pavel Durov, que tiene su base de operaciones en Dubái, es acusado por Rusia de “complicidad con el terrorismo”. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) lo incluyó en la lista de personas buscadas a nivel internacional y anunció que solicitará su extradición.
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Las acusaciones de las autoridades rusas apuntan a la supuesta libertad con que canales, chats y bots operan en Telegram y son “utilizados activamente por los servicios de inteligencia ucranianos y por organizaciones terroristas y extremistas para preparar y coordinar actos de sabotaje y terrorismo, asesinatos en masa y ciberfraude”.
Pável Durov, Telegram y su historia de desencuentros con Rusia
La reacción de Durov fue una sugestiva imagen: posteó en Telegram una foto suya exhibiendo el dedo medio extendido, en señal de “fuck you” en inglés. En 2014, había abandonado Rusia, tras negarse a entregar al FSB datos sobre ciudadanos ucranianos y opositores políticos de su propio país que utilizaban su primera red social, VKontakte (VK), la cual finalmente quedó bajo el control del Kremlin, en 2021, poco antes del inicio de la guerra contra Ucrania.

Ya a principios de este año, el fundador de Telegram, que divide parte de su tiempo entre Dubái y París, denunció públicamente que las autoridades rusas habían abierto una investigación penal en su contra y las acusó de inventar pretextos para restringir el acceso a esa red de mensajería como parte de un intento de “suprimir el derecho a la privacidad y a la libertad de expresión”.
En agosto de 2025, el Servicio Federal de Supervisión de Comunicaciones de la Federación Rusa (Roskomnadzor) limitó los mensajes de voz y las videollamadas por Telegram y WhatsApp, con el pretexto de que los servicios se estaban utilizando para cometer fraude y otras actividades delictivas.

Problemas con la Justicia francesa y polémica en torno a la “privacidad digital”
El magnate, nacido en San Petersburgo en 1984, también cuenta con pasaporte francés y emiratí. En 2024, ya había tenido problemas con la Justicia de Francia, que lo acusó de 12 delitos, entre ellos, de favorecer el blanqueo de capitales y complicidad con el tráfico de drogas, delitos contra menores y fraude. Luego de haber sido detenido en el aeropuerto de París-Le Bourget, fue liberado tras pagar una fianza de 5 millones de euros.
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Durov es un firme defensor de la “privacidad digital” y ha manifestado en reiteradas ocasiones que Telegram protege la libertad de expresión de sus usuarios frente a la presión ejercida por los Estados. En cuanto a la supuesta persecución del Kremlin, afirmó que se trataba de “un triste espectáculo de un Estado temeroso de su propio pueblo”.
En febrero pasado, la directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central, Marie Struthers, afirmó que bloquear Telegram tenía “poco que ver con proteger a las personas del delito o el fraude en Internet, y mucho más que ver con restringir aún más su capacidad de comunicarse con libertad y seguridad”.




