El gobierno de Irán informó que responderá con dureza contra todo país que decida cooperar con las sanciones que busca imponerle Estados Unidos. La amenaza llega en un momento de máxima tensión entre ambos países, luego de que Washington calificara a la nueva ofensiva económica como “la más severa jamás lanzada contra un adversario”. El anuncio se da en paralelo al bloqueo naval que mantiene sobre los puertos iraníes desde el estallido de la guerra en Medio Oriente, a fines de febrero, con el objetivo de asfixiar los ingresos petroleros del régimen.
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Guerra en Medio Oriente: la amenaza de Irán para Estados Unidos y sus aliados
Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, sostuvo que cualquier país que participe de las restricciones económicas contra su país será considerado un enemigo. El funcionario detalló una estrategia que arranca con negociaciones para pedirles a esas naciones que se aparten de Estados Unidos, pero que de no lograrlo avanzará hacia ataques directos contra sus intereses.
Además, Rezaei advirtió a los países vecinos que, si se suman a la ofensiva económica, no permitirá que salga del Golfo Pérsico ni una sola gota de petróleo, ni siquiera por rutas alternativas al estrecho de Ormuz. Ese paso marítimo, clave porque en condiciones normales concentra una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, permanece casi paralizado desde que Irán lo bloqueó tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra su territorio.

Desde la cancillería iraní, el vocero Esmaeil Baghaei calificó la ofensiva estadounidense como un intento de imponer una soberanía extraterritorial. Por su parte, el canciller Abbas Araghchi remarcó que Irán ya atravesó este tipo de presión en el pasado y que las nuevas medidas están condenadas al mismo fracaso.
Estados Unidos y su estrategia frente a las tensiones con Irán
La ofensiva económica se profundizó luego de que el propio Donald Trump adelantara, a través de un mensaje en su red social, lo que definió como la operación económica más aplastante contra Irán. El mandatario sostuvo que el régimen dejó pasar la oportunidad de negociar un acuerdo y que, ahora, deberá afrontar un aislamiento económico sin precedentes, con advertencias explícitas hacia cualquier país que ofrezca algún tipo de salvavidas financiero a la República Islámica.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reforzó ese mensaje al presentar la estrategia como la combinación del bloqueo naval ya vigente con lo que llamó “las sanciones más duras de la historia”. Según su diagnóstico, la economía iraní vuelve a estar al borde del colapso, y advirtió a la comunidad internacional que no existen términos medios frente a la decisión estadounidense.
El escenario regional refleja posiciones encontradas. Emiratos Árabes Unidos, principal socio comercial de Irán en la región, ya había anunciado un embargo comercial indefinido contra Teherán, en una medida que el régimen iraní interpreta como coordinada con Estados Unidos. Pese a eso, especialistas señalan que buena parte de los países del Golfo temen más al caos que podría generar un eventual colapso del gobierno iraní que a las consecuencias de sostener cierto vínculo comercial con el país.
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La gran incógnita hoy es China, uno de los principales compradores de petróleo iraní. Durante el último año, se estima que el gigante asiático compró el 90% del petróleo exportado por Irán a través de refinerías con escasa exposición al sistema financiero estadounidense.
A eso se suma Rusia, que pese a tener un peso comercial menor con Irán, construyó en los últimos años vínculos militares y comerciales pensados para esquivar los canales occidentales. Esto vuelve mucho más compleja la posibilidad de una presión verdaderamente coordinada contra Irán.




