Irán suspendió las negociaciones con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Medio Oriente, en lo que representa un nuevo tropiezo diplomático en uno de los conflictos más complejos del panorama geopolítico actual. La decisión se produjo en plena escalada militar, con la ofensiva de Israel en el sur del Líbano como detonante. Sumado a esto, Donald Trump mantuvo una llamada con Benjamin Netanyahu en un tono no tan amistoso.
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Guerra en Medio Oriente: el fracaso del diálogo y el peso de las ofensivas en el Líbano
El equipo negociador iraní suspendió el intercambio de textos de los mediadores en rechazo a lo que calificó como “crímenes” perpetrados por Israel en territorio libanés y a las presuntas violaciones del alto al fuego en “todos los frentes”. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, fue más allá y acusó a Estados Unidos de modificar constantemente sus posiciones a lo largo del proceso. “Desde el principio sabíamos que estamos negociando en un ambiente de desconfianza”, declaró ante la prensa.
La suspensión llegó tras un fin de semana de intensos intercambios ofensivos. El Comando Central del ejército estadounidense atacó instalaciones de radar y control de drones en Irán, en las proximidades de la ciudad de Geruk y en la isla de Qeshm, luego de que la República Islámica derribara un dron militar MQ-1 sobre aguas internacionales.

Por su parte, Irán respondió con misiles contra posiciones estadounidenses en Kuwait, donde se encuentra el Mando Central del Ejército de Estados Unidos. Las defensas antiaéreas kuwaitíes interceptaron el ataque y el Comando Central informó que ningún soldado resultó herido.
Como mensaje simbólico, la Guardia Revolucionaria difundió imágenes del lanzamiento. Una de ellas contenía un texto dirigido al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, donde mencionan que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado “hasta que el último soldado estadounidense abandone la región”.
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenaron atacar el distrito de Dahiyeh, en los suburbios del sur de Beirut, bastión de Hezbollah que había sido en gran medida preservado desde abril. El portavoz militar israelí instó a la población a evacuar la zona, y cientos de familias huyeron a pie, en moto y en automóviles cargados de pertenencias.

El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó la situación de “agresión israelí feroz e inaceptable” y señaló que las negociaciones, con mediación estadounidense, son “la única solución para detener la guerra con el menor daño posible”.
El enojo de Trump con Netanyahu: ¿crisis entre aliados?
La ofensiva israelí en el Líbano no solo dinamitó el proceso negociador con Irán, sino que desencadenó una crisis con Estados Unidos. Horas antes de que trascendiera la tensión entre ambos mandatarios, el régimen iraní había suspendido sus conversaciones indirectas con negociadores estadounidenses en protesta por la ofensiva israelí en el Líbano.
Según reveló el medio estadounidense Axios, Trump mantuvo una llamada de tono hostil con Netanyahu en la que lo instó a frenar la escalada militar. La llamada fue una de las más tensas entre ambos líderes. Incluso el presidente llamó a Netanyahu “loco” y lo acusó de ingratitud por sus órdenes de bombardear el Líbano.

Las preocupaciones de Estados Unidos no se limitaron al frente militar. Trump teme que una escalada mayor en Líbano termine por destruir las negociaciones que su administración mantiene con Irán. Un funcionario señaló que, si bien el presidente reconoce el derecho de Israel a defenderse de los ataques de Hezbollah, considera que la intensificación de los últimos días fue desproporcionada.
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Netanyahu aceptó parcialmente las exigencias de Trump. Así, suspendió los ataques previstos contra los suburbios de Beirut, pero mantuvo la presión militar sobre las ciudades ubicadas al sur del Líbano, donde Hezbollah conserva su poder de fuego.
Tras anunciarse que Israel y Hezbollah detendrían la espiral de violencia, Trump publicó en su plataforma Truth Social que las conversaciones con Irán “continúan a un ritmo acelerado”.




