La cumbre entre China y Rusia, celebrada días después de la visita de Trump a Pekín, reforzó la cooperación estratégica y energética entre ambas potencias y dejó mensajes dirigidos a Washington.
El Kremlin avanza en su estrategia de confrontación con la Alianza Atlántica pese a los tropiezos militares en Kiev. El plazo concreto del plan se estableció para el año 2029.
Tras la detención de Nicolás Maduro, el Kremlin perdió un socio estratégico clave, pero encontró una oportunidad en el retorno a una lógica de esferas de influencia.