Xi Jinping recibió en Pekín a Vladimir Putin y ambos mandatarios reafirmaron la fortaleza de su alianza política y económica en medio de un escenario internacional atravesado por guerras, tensiones energéticas y disputas estratégicas entre las principales potencias del mundo.
La cumbre Xi Jinping-Putin 2026, celebrada en el Gran Salón del Pueblo, fue la visita número 25 del líder ruso a China y llegó cargada de simbolismo: ocurrió menos de una semana después de la visita del presidente estadounidense Donald Trump a China y dejó en evidencia la intención de Pekín y Moscú de mostrar una relación sólida y estable frente a las turbulencias globales.
- Te puede interesar: Xi Jinping recibe a Putin en China, luego de reunirse con Trump: qué temas tratarán
Cómo es la relación de Xi Jinping y Putin y la recepción de la cumbre
Xi Jinping elogió los lazos con Rusia como una fuerza de “calma en medio del caos” durante la reunión, y aludió a una situación internacional cada vez más conflictiva al lanzar una velada crítica a Estados Unidos. “La situación internacional está marcada por una turbulencia y una transformación entrelazadas, mientras que las corrientes hegemónicas unilaterales campan a sus anchas”, dijo Xi, utilizando la retórica habitual de China para criticar lo que considera una política exterior estadounidense excesiva.
Putin, por su parte, sostuvo que el vínculo atraviesa un “nivel sin precedentes”, especialmente en el plano económico, pese a los “factores externos desfavorables”.

Según el Kremlin, Putin y Xi firmaron tras su encuentro alrededor de 40 acuerdos, incluidas declaraciones conjuntas sobre el fortalecimiento de su asociación estratégica y sobre el desarrollo de un nuevo orden internacional.
La cumbre coincidió además con el 30° aniversario de la denominada “asociación de coordinación estratégica” entre China y Rusia, presentada por ambos gobiernos como una de las relaciones más importantes entre grandes potencias.
Los temas centrales: Ucrania, Medio Oriente y energía
La agenda de la cumbre se centró en la situación en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y posibles acuerdos en materia energética. En el plano energético, uno de los puntos más concretos fue el gasoducto Power of Siberia 2: Rusia busca aprovechar la incertidumbre sobre el suministro desde Medio Oriente para acelerar este proyecto estratégico que uniría a Rusia y China a través de Mongolia, permitiendo transportar gas por vía terrestre como alternativa a importaciones marítimas.

Sobre Ucrania, varios países europeos siguen reclamando a China que use su influencia sobre Moscú para impulsar una salida negociada, aunque Pekín mantuvo su postura ambigua desde 2022.
Uno de los pasajes más destacados de la cumbre fue la postura de Xi sobre el conflicto en Oriente Medio. Durante la reunión, Xi afirmó que es “imperativo” detener los combates y advirtió que la situación se encuentra en un “momento crítico”. El mandatario chino subrayó que “reanudar la guerra es inaceptable” y que resulta crucial mantener el diálogo entre las partes involucradas.
- Te puede interesar: Donald Trump y Xi Jinping: las claves de su encuentro en China
Xi también presentó una iniciativa formal: su “propuesta en cuatro puntos para mantener y promover la paz y la estabilidad en Oriente Medio”, que apuesta por la coexistencia pacífica, la soberanía nacional, el respeto al derecho internacional y un enfoque coordinado del desarrollo y la seguridad.
El conflicto en la región tiene para China una dimensión económica directa: Xi advirtió que una reanudación de los combates sería “inoportuna” en un contexto donde China depende fuertemente del tránsito energético por el estrecho de Ormuz.




