Un fuerte terremoto en Japón volvió a poner en alerta a todo el país este martes, cuando un sismo de magnitud 7,1 golpeó la prefectura de Kumamoto, en el sur del archipiélago. El movimiento telúrico, que alcanzó el nivel máximo de la escala sísmica japonesa Shindo, dejó al menos una persona muerta, decenas de heridos y generó una alerta de tsunami que luego fue levantada. El episodio reaviva una pregunta de fondo: por qué Japón sufre tantos terremotos y cómo se prepara la sociedad japonesa para vivir con ese riesgo constante.
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Qué pasó en Kumamoto
El terremoto ocurrió a las 16:27 hora local del martes 28 de julio, con epicentro en la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, sur de Japón. Según informó la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), el sismo alcanzó una magnitud de 6,8 a 7,1 según la fuente, con una profundidad preliminar de apenas 10 kilómetros, lo que explica la fuerte intensidad percibida.
Al menos una persona murió tras el derrumbe de una vivienda en la ciudad de Yatsushiro, y las autoridades reportaron decenas de heridos, con temor a que hasta treinta personas hayan quedado atrapadas bajo los escombros de un centro comercial en la localidad de Kashima, donde parte de la estructura colapsó. El Gobierno emitió una alerta de tsunami para las zonas del mar de Ariake y Yatsushiro, que fue retirada horas después al descartarse un impacto mayor.

El sismo provocó cortes de electricidad en unos 40.000 hogares y la suspensión de los trenes bala de la empresa JR Kyushu. Se trata del primer terremoto en registrar el nivel 7 de la escala Shindo desde el de la península de Noto en enero de 2024.
Por qué Japón tiembla tanto y cómo se prepara
Japón se ubica sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, en el punto donde convergen cuatro placas tectónicas: la del Pacífico, la Filipina, la Euroasiática y la Norteamericana. Esa acumulación de fricción entre placas convierte al archipiélago en una de las zonas sísmicas más activas del planeta, con miles de sismos –la mayoría imperceptibles– cada año.

Frente a ese escenario, Japón desarrolló uno de los sistemas de prevención sísmica más sofisticados del mundo. El país cuenta con una red de alerta temprana que envía avisos a celulares segundos antes de que llegue la onda sísmica, códigos de construcción antisísmica estrictos que obligan a edificios con estructuras flexibles y amortiguadores, simulacros escolares y comunitarios regulares, y protocolos de evacuación ante tsunamis que se activan de forma automática.
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Esa combinación de tecnología, normativa edilicia y cultura de la prevención es lo que permite que, incluso con sismos de gran magnitud como el de Kumamoto, el impacto en vidas humanas suela ser menor al que un evento similar provocaría en otras regiones del mundo.




