A dos décadas de su fin, el 14 de agosto de 2006, el enfrentamiento entre Israel y Hezbollah inauguró la era de las guerras híbridas. Un análisis sobre el papel de Irán y Siria y las lecciones de un choque sin vencedor claro.
Analistas proponen que los países del Golfo administren juntos el estrecho de Ormuz para el petróleo, inspirados en un viejo acuerdo europeo de posguerra.
La República Islámica propuso un nuevo esquema regional que excluya a potencias extranjeras luego de un cruce de ataques que pone en riesgo la tregua de 60 días.
Washington dejó en claro que el apoyo incondicional a Tel Aviv tiene límites, mientras las negociaciones con Irán avanzan entre tensiones por el programa nuclear iraní.
Tras el bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, otro país de la región amenazó con obstruir una vía marítima alternativa para el comercio global.
El presidente ucraniano confirmó el envío de especialistas y drones interceptores para reforzar la defensa de instalaciones militares en la región frente a posibles ataques.
La afirmación surge tras una ofensiva conjunta con Israel donde se alcanzaron plantas de enriquecimiento de uranio y centros de investigación clave del programa atómico iraní.
Un alto funcionario iraní afirmó que el conflicto podría prolongarse durante un largo período, y solo un elemento externo podría detener la escalada militar. De qué se trata.