El silencio no es, precisamente, un rasgo distintivo de la Fuerza Aérea Argentina. Por eso, el inicio del ejercicio “Santa Bárbara”, en Mar del Plata, coincidió con el rugir de los motores que anunciaron la llegada de los aviones Tucano E-312, pertenecientes a la III Brigada Aérea.
Detrás de esas aeronaves, una misión: el ataque a los objetivos designados en tierra.
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Con esa primera escena, la institución del brigadier general Gustavo Javier Valverde inició la etapa final de un ejercicio que buscó poner a prueba, en tiempo real, la capacidad de reacción de todo un sistema de defensa antiaérea.

Abajo, en tierra, la amenaza de los Tucano activó un engranaje preciso: los sistemas de armas antiaéreas esperaron su turno y, bajo la atenta mirada del Puesto Comando (responsable de coordinar cada uno de los movimientos), esperaron para atacar. Cada movimiento, piezas de una partitura militar.
El detalle: la Fuerza Aérea no actuó sola, también acompañaron la coreografía los efectivos de Defensa Antiaérea del Ejército Argentino y de la Armada. ¿El motivo? La sincronía entre Fuerzas fue uno de los aspectos más importantes a poner en práctica.
Y cuando el adiestramiento llegó a su clímax, el Grupo 1 de Defensa Antiaérea irrumpió para definir la escena final: el lanzamiento de un misil RBS70 NG, de corto alcance, recientemente incorporado al arsenal. La estela cortó el aire y, a lo lejos, solo aquellos con una visión en óptimas condiciones, pudieron confirmar que el blanco había sido alcanzado.
“Santa Bárbara”: el ejercicio que puso a prueba la defensa antiaérea
“Santa Bárbara”, por el nombre de la patrona de la especialidad de Artillería Antiaérea, se denominó el ejercicio en el que la Fuerza Aérea Argentina dio pasos agigantados en el adiestramiento en materia de defensa antiaérea.

Según detallaron desde la institución (que está a la espera de la inminente llegada de un nuevo lote de aviones F-16), la actividad se realizó en el marco del Plan de Ejercicios Operativos y Tareas ordenadas de Adiestramiento “Aquiles 2026” que lleva adelante el Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la institución.
En el evento, el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Javier Valverde, no estuvo solo. También presenciaron el ejercicio los jefes del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA., almirante Marcelo Dalle Nogare; del Ejército Argentino, teniente general Oscar Santiago Zarich; y de la Armada, almirante Juan Carlos Romay.
El dato: la actividad tuvo lugar en Mar del Plata, en el predio que ocupa el Centro de Exploración y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados II (CELPA II), punto del país donde, décadas atrás, la Fuerza Aérea inció el camino hacia el lanzamiento de vectores de vuelo suborbitales.

Un sistema de defensa aeroespacial
El “Santa Bárbara” tuvo un detalle: persiguió el adiestramiento de los hombres y mujeres que integran la institución en tareas de combate a través de la planificación del Sistema de Defensa Antiaérea (SDA). Según contaron desde el organismo castrense, el ejercicio incluyó procedimientos de alistamiento, despliegue, emplazamiento, operación y repliegue de los medios antiaéreos y de apoyo.
Y, para poder llevar adelante el sistema, el Grupo 1 de Defensa Antiárea empleó a sus cuatro escuadrones antiaéreos destinados, además de en Mar del Plata, en las IX, VI, V Brigadas Aéreas.

El RBS 70, la estrella del “Santa Bárbara”
¿Qué es el misil RBS 70 NG? Es el resultado de una compra realizada por el Estado Mayor Conjunto para la operación de las tres Fuerzas Armadas. Desde la cartera castrense, detallan que es un sistema de defensa antiaérea que se destaca por su flexibilidad de empleo.
Detrás del RBS 70: un misil de guiado láser semiautomático, de alta resistencia a las contramedidas electrónicas, y un alcance efectivo de 9 kilómetros de distancia y 5 kilómetros de altura. Además, su sistema de mira incorpora múltiples capacidades ópticas, entre ellas el seguimiento automático de blancos y visión infrarroja, lo que le permite operar en cualquier condición, tanto de día como de noche.

“Esta recuperación de la capacidad misilística tierra-aire representa un aporte directo a la defensa nacional, al reforzar las operaciones de defensa aeroespacial directa activa y responder, así, a la misión principal de la Fuerza Aérea Argentina”, señalaron desde la institución del brigadier Valverde.
Respaldo logístico en tierra
Durante los ejercicios de fuego real, los lanzamientos apuntaron a blancos remolcados por el Sistema de Armas Tehuelche 320C, de la Base Aérea Militar Mar del Plata. La aeronave arrastró un blanco aéreo que simuló un vector en movimiento, tarea que contó con el respaldo del Sistema de Armas C-182 de la misma unidad.
Detrás de escena, el sostenimiento técnico y logístico recayó en el personal del Escuadrón Técnico y el Escuadrón Servicios de la base marplatense. Su trabajo, silencioso pero imprescindible, fue determinante para que el ejercicio cumpliera con los objetivos trazados.




