El Ejército Argentino empezó el año con potencia de fuego: en abril lanzó el ejercicio militar denominado Kekén, una operación sin precedente en el último tiempo que hizo vibrar a la Patagonia.
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La actividad, planificada por el Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Fuerza durante el 2025, se llevó adelante en las provincias de Santa Cruz y de Chubut. De hecho, la última fue la que llevó la mayor parte del peso de la megaoperación: un gran número de acciones tuvieron lugar en cercanías al cerro Bagual, en la localidad de Sarmiento.

Allí, en la inmensidad de la Patagonia, se desplegaron -por modo ferroviario, automotor y aéreo– casi 4.000 hombres y mujeres y más de 300 vehículos militares. Entre ellos, paracaidistas, comandos, cazadores patagónicos, tropa de Infantería, el moderno tanque TAM 2C-A2, radares realizados por INVAP, los nuevos Stryker y otros tantos efectivos altamente capacitados para poder soportar las inclemencias climáticas del Sur y el nivel de operatividad que existió durante la maniobra.
Uno de los mayores protagonistas durante las actividades: el poderoso misil RBS 70. ¿Qué es lo que hay que saber de este sistema?
Kekén: así operó el misil RBS-70 en la Patagonia
Desde Sarmiento, desde el primer momento las autoridades militares aclararon que uno de los grandes objetivos perseguidos por el Kekén fue poner a prueba a los núcleos de modernidad del Ejército. Es decir, los últimos sistemas de armas que se incorporaron a la Fuerza. Por eso, además de mencionar al TAM 2C-A2 y a los Stryker, destacaron la participación de los poderosos y modernos misiles RBS-70.

“El que llevó el peso de la cobertura antiaérea del ejercicio Kekén fue el nuevo sistema misilístico, de origen sueco, que adquirió el Ejército Argentino: el misil RBS 70”, señaló, desde la profundidad del terreno, el comandante de la División 3 de Ejército, general Eduardo Maldonado.
Las ventajas del sistema RBS 70 del Ejército Argentino
De acuerdo con las palabras de uno de los máximos responsables de las acciones llevadas adelante, el RBS 70 se destaca por su portabilidad y, en el marco del Kekén, acompañó a la Fuerza para tomar posición para una emboscada aérea. Es decir, para brindar cobertura a las avenidas de aproximación de ataque aéreo más probables.
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¿Dos de las ventajas del RBS-70 que destacaron en la Patagonia? Se puede movilizar fácilmente y es de fácil instalación.

En la inmensidad de la Patagonia, los hombres y mujeres del Ejército contaron que, para operar el sistema, se debe contar con un operador y cargador. Además, ellos también son los responsables de transportar las distintas partes del sistema: la mira, el caballete y el contenedor del misil que, una vez instalado, puede combatir contra múltiples blancos.
En el árido terreno patagónico, a 1.800 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se mostró el detallado trabajo que existe detrás de la carga y recarga del sistema RBS-70 para interceptar los blancos. Además, y ya en una zona denominada de “destrucción”, el misil reveló su capacidad de fuego durante un tiro a un blanco realizado precisamente para este sistema de la firma sueca SAAB.
¿El detalle? La geografía patagónica no hizo más que sumar desafíos durante esta actividad en particular. Pero, como reconocieron desde el Ejército, esos riesgos no hicieron más que duplicar la motivación de los efectivos militares para poder cumplir con la misión.




