A 135 años de Rerum Novarum, León XIV publica Magnifica Humanitas y coloca a la inteligencia artificial en el centro del debate global sobre poder, ética y dignidad humana. La encíclica no rechaza la innovación tecnológica, pero advierte que la revolución algorítmica redefine las disputas geopolíticas, el trabajo, la verdad pública y la capacidad humana de decidir.
El primer papa estadounidense de la historia presentó este lunes su primera encíclica, dedicada íntegramente a la IA. El documento no condena la tecnología, pero advierte que no es moralmente neutra y exige "desarmarla" de las lógicas de dominación, exclusión y concentración de poder.
En continuidad con el esfuerzo iniciado por Francisco I, el León XIV busca entablar un debate global sobre el rol de la tecnología en temas sensibles como la comunicación y el trabajo.
Los gobiernos de Asunción y Taipéi anunciaron la creación de un hub de IA, que combinará el liderazgo taiwanés en semiconductores con la disponibilidad de energía hidroeléctrica de Paraguay.
El Google Threat Intelligence Group confirmó el hallazgo histórico de una vulnerabilidad de día cero desarrollada con IA que permitía eludir la autenticación de doble factor.
El proyecto, que combina IA y talento humano, debutará en el Festival de Cannes 2026 y promete revolucionar la industria cinematográfica con bajos costos y tiempos récord de producción.
La compañía tecnológica prepara el lanzamiento de un nuevo chip diseñado especialmente para el mercado chino, en medio de las restricciones de Estados Unidos y la creciente competencia local.
La revista TIME presentó su ranking anual de líderes en IA y, entre los referentes globales, aparece una investigadora argentina, destacada en investigación tecnológica.
La competencia en inteligencia artificial generativa se concentra en unos pocos líderes: OpenAI, Google, Anthropic, Meta y DeepSeek. Cada uno ofrece distintos niveles de rendimiento, integración, seguridad y acceso.
El empresario de origen taiwanés empezó en la industria de los videojuegos y se transformó en una de las figuras tecnológicas más influyentes de los últimos años.
Un adolescente estadounidense de 16 años, llamado Adam Raine, se quitó la vida tras mantener conversaciones durante meses con la IA. Las versiones del caso.