La provincia fronteriza de Esmeraldas se consolidó como el epicentro del crimen organizado de la crisis de seguridad que atraviesa Ecuador. Enclavada estratégicamente en la frontera con Colombia y con una amplia salida al Océano Pacífico, esta región no solo funciona como el corredor marítimo preferido por el crimen organizado y el narcotráfico para el tráfico de cocaína, sino también como un nodo clave de minería ilegal de oro y economías ilícitas conexas.
Edgardo Glavinich, director ejecutivo de la Fundación Sherman Kent, brindó su análisis sobre por qué la región de Esmeraldas es una zona de convergencia del interés del crimen organizado.
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Esmeraldas, ¿por qué es atractiva para el narcotráfico y la minería ilegal?
A pesar de que Ecuador no es un país productor de hoja de coca, su posición geográfica entre Colombia y Perú lo ha transformado en el nodo logístico por excelencia de la región. De acuerdo con el Informe Mundial sobre Drogas de la ONU, el país se convirtió en un eje estratégico del tráfico marítimo global.
Dentro de este engranaje, Glavinich indica que Esmeraldas representa el vértice norte de salida marítima. Las organizaciones criminales utilizan la costa de la provincia ecuatoriana para acopiar droga y despacharla mediante lanchas rápidas y pesqueras hacia caletas en altamar o hacia Centroamérica, donde las redes mexicanas asumen el traslado al norte. En julio de 2026, la Armada del Ecuador interceptó frente a sus costas una embarcación con 2,72 toneladas de cocaína, demostrando la operatividad diaria del corredor.
Entre las organizaciones locales con presencia operativa se encuentran Los Choneros y Los Lobos, que el especialista identifica como brazos territoriales para carteles internacionales como el Cártel Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), además de mafias europeas (balcánicas e italianas).
“Una advertencia metodológica que siempre hay que hacer: la incautación mide esfuerzo de interdicción, no flujo total. Un récord de decomisos puede significar más droga circulando o más capacidad de control. En el caso ecuatoriano, sinceramente, operan las dos cosas a la vez. Ecuador no produce un gramo; produce logística, señala el analista de seguridad y geopolítica Edgardo Glavinich.

Por otro lado, la crisis en Esmeraldas y el resto del país no se limita al narcotráfico. La minería ilegal de oro se transformó en la segunda economía ilícita más grande de Ecuador, movilizando más de 1.000 millones de dólares anuales.
Edgardo Glavinich señala que el oro presenta un riesgo diferencial: su facilidad de blanqueo. “Ecuador se está perfilando como centro regional de lavado de oro ilegal: es un activo que se limpia solo al tocar la cadena legal, y eso lo vuelve muchísimo más difícil de combatir que la cocaína”.
En respuesta a esta creciente amenaza, las Fuerzas Armadas ecuatorianas intervinieron campamentos mineros ilegales mediante operativos de destrucción y bombardeos en zonas de alta afectación como Azuay.
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Europa y México: los destinos del tráfico de drogas y contrabando que atraviesan Ecuador
Contrario a lo que se piensa por el nivel de presencia de Estados Unidos, el destino de mayor crecimiento es Europa. “Los contenedores saldrían de Guayaquil y de terminales como Posorja y Naportec rumbo a Amberes, Rotterdam, Le Havre y Hamburgo. Amberes se volvió la gran puerta de entrada del continente. El método es la contaminación de carga lícita: el “gancho ciego”, el ocultamiento entre productos de exportación y, casi siempre, la complicidad de algún eslabón portuario, explica Glavinich.
Por Esmeraldas pesa la vía marítima del Pacífico oriental, donde lanchas rápidas y semisumergibles llevan la carga hacia México y el triángulo norte centroamericano, en sociedad con los cárteles mexicanos.

Además, en la provincia fronteriza con Colombia aparece otra economía ilícita, el cacao y el contrabando transfronterizo. ”La federación cacaotera colombiana estimó una caída cercana a las 20.000 toneladas en su producción por ese desvío entre 2024 y 2025, con más de 65.000 familias productoras afectadas. Y el crimen organizado, que huele la renta, ya acecha a los productores. El café aparece en menor escala, dentro del mismo patrón: cadenas agrícolas legales usadas como vehículo de valor”.
En el caso de Guayaquil, las exportaciones de banano aparecen como una modalidad de cobertura logística para el narcotráfico. El Director Ejecutivo de la Fundación Sherman Kent citó un caso reciente. La Policía desarticuló en 2026 una red que llevaba dos años contaminando contenedores en el puerto, especializada en cargamentos de plátano y snacks de té verde hacia Europa.




