La expansión del gigante asiático en América Latina no responde a una lógica de afinidad ideológica, sino a una estrategia pragmática y transversal. La visión de la politóloga Constanza Mazzina.
El Departamento de Estado notificó al Congreso la reasignación de fondos del programa de Financiamiento Militar Extranjero que originalmente estaban destinados a Europa y Medio Oriente.
A medida que el narcotráfico y el crimen transnacional expanden sus fronteras y desafían la soberanía de las naciones, la presión de Washington sobre sus socios del sur se intensifica.
La reciente cumbre del Mercosur en Asunción dio el puntapié para la creación de una nueva arquitectura de seguridad regional con la inteligencia como punto clave.
Entre capturas de mandatarios, ofensivas navales y líderes regionales plenamente alineados con Washington, ¿estamos presenciando el nacimiento de una Doctrina Monroe 2.0?
Durante casi dos décadas, el país desarrolló en secreto el único proyectil de alcance intermedio de la región, pero el proyecto falló por presiones internas y externas.
Washington desplegó una ofensiva diplomática para frenar la expansión tecnológica de Beijing en el hemisferio occidental, con foco en instalaciones de riesgo estratégico.
La región concentra algunas de las mayores salvaguardas del planeta, pero el cambio climático, la deforestación y la sobreexplotación ponen en jaque este bien fundamental.