Lo que nació hace más de una década como un experimento de escasez digital y reserva de valor atraviesa hoy una etapa de profunda maduración. En un contexto global donde las tesorerías corporativas, los fondos de inversión y los gobiernos miran con creciente interés los activos digitales, el bitcoin empieza a trascender su rol de “oro digital” para consolidarse como la base de una nueva infraestructura financiera global.
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Luego de una nueva edición de LABITCONF, la conferencia de bitcoin más longeva del mundo, conversamos con Diego Gutiérrez Zaldívar, CEO y co-founder de Rootstock Labs, sobre los desafíos de construir contratos inteligentes sobre la red más segura, el impacto de la inteligencia artificial en el software y las oportunidades que se abren para América Latina en esta era de adopción institucional.
La adopción del bitcoin y su evolución
-Para empezar, ¿cómo y cuándo surge Rootstock y cuál es su objetivo respecto al bitcoin?
-Rootstock nace en 2016 porque llegamos a la conclusión de que, para que el bitcoin pudiera servir verdaderamente a toda la sociedad, era necesario expandir sus capacidades. Pero queríamos lograrlo preservando sus mismos principios: la descentralización y la neutralidad.
El gran desafío era cómo construir infraestructura tecnológica y financiera sobre el bitcoin manteniendo su esencia, pero yendo más allá de ser solo una reserva de valor. Ya en ese momento se veía con claridad que la red principal de bitcoin no iba a funcionar como una red de pagos cotidiana. La gran innovación que trajo bitcoin al mundo fue la tecnología blockchain, las redes descentralizadas para asegurarla y la creación de un “oro digital”: el primer activo fuertemente escaso en el entorno digital.

-Mencionás el concepto de “oro digital”, ¿de qué manera Rootstock busca expandir ese impacto al resto de la economía?
-El oro tradicional es un activo cuyo poder de compra históricamente se incrementa si se atesora a largo plazo (a 3 o 5 años, o más). Sin embargo, esa capacidad de ahorro a largo plazo está restringida a tal vez un 15 % de la población global. La pregunta que nos hicimos fue: ¿cómo hacemos para que la infraestructura y las bases económicas del bitcoin puedan darle servicio al otro 85 %? Ese porcentaje que tal vez no puede atesorar a tres años y vive mes a mes, pero que igual necesita crédito, transacciones internacionales o enviar remesas a sus familias.
El sistema financiero tradicional deja a mucha gente afuera, no por maldad, sino por ineficiencia de diseño: exige formalización y colaterales tradicionales. Nosotros nos propusimos crear un sistema inclusivo por diseño, ultraseguro, que funcione el 100 % del tiempo y sin riesgo de contraparte, usando el bitcoin como el activo de reserva subyacente más confiable del mundo.
-¿Cómo ves hoy la maduración del bitcoin en la sociedad en comparación con sus primeros años?
-La sociedad está empezando a entender al bitcoin como activo, pero todavía no lo entendió plenamente como infraestructura. Al principio, generaba desconfianza o temor, pero tras más de una década y media demostró que todas sus promesas técnicas se cumplen: la emisión está predeterminada, el límite estricto de 21 millones es inviolable y la red nunca cayó.
Para nosotros, en Rootstock Labs, la consolidación del bitcoin como activo de reserva es solo el cimiento. Lo que viene en los próximos años es la adopción del bitcoin como infraestructura financiera: sistemas de remesas, productos de crédito y herramientas institucionales montadas sobre su seguridad.
Los casos concretos y el uso de inteligencia artificial
-¿Cuáles son los casos de uso concretos que permite desarrollar Rootstock sobre el bitcoin?
-La mayoría de las personas e instituciones quieren dos cosas: resguardar valor y, al mismo tiempo, obtener liquidez o rendimiento sin desprenderse de sus activos. En Rootstock, permitimos generar rendimientos seguros sobre el bitcoin –tasas sostenibles del 2 % al 3 % anual, priorizando siempre la seguridad– y acceder a líneas de crédito utilizando el bitcoin como colateral.
Al ejecutarse mediante contratos inteligentes y de forma automatizada, se elimina la custodia de terceros: la plataforma custodia los fondos mediante código auditable, minimizando el riesgo de contraparte. Además, no existe la mora en los créditos: si una posición entra en riesgo por volatilidad, el sistema liquida automáticamente el colateral y cancela la deuda en tiempo real de manera transparente.

-¿Qué diferencia hay entre la red Rootstock y Rootstock Labs como empresa?
–Rootstock es la red descentralizada de contratos inteligentes sobre el bitcoin, un protocolo abierto que cualquier persona puede utilizar de forma directa y entre pares (peer-to-peer).
Por su parte, Rootstock Labs es la empresa que originó y desarrolla esta tecnología. Nuestro rol comercial es construir las interfaces técnicas, legales y de cumplimiento para que las corporaciones e instituciones puedan interactuar con estas herramientas. Las empresas tradicionales necesitan tratar “empresa a empresa” para sus matrices de riesgo; nosotros construimos ese puente formal para que operen sobre finanzas descentralizadas con la seguridad y el respaldo que requieren.
-¿Qué impacto está teniendo la inteligencia artificial en la seguridad informática y en el desarrollo de software dentro de la blockchain?
–La inteligencia artificial aceleró drásticamente el proceso de “endurecimiento” (hardening) del software. Históricamente, el código se volvía más seguro con el paso de los años a medida que se encontraban vulnerabilidades cada tres o seis meses. Con los nuevos modelos de IA, la detección de brechas y los vectores de ataque se volvieron un desafío casi diario.
Fue un shock inicial fuerte, pero la defensa también incorpora estas herramientas. En Rootstock, contamos con uno de los equipos de seguridad en blockchain más especializados a nivel global, lo que nos permitió adaptarnos rápido.
En el ecosistema más amplio, hubo proyectos que decidieron cerrar o pausar operaciones de forma preventiva ante la velocidad de estos cambios. Un caso emblemático fue Tropicus, una plataforma de préstamos descentralizada en Rootstock que decidió cerrar preventivamente para evitar riesgos a sus usuarios: desarmaron todas las posiciones y devolvieron el 100 % de los fondos a los depositantes. Demostraron que las finanzas descentralizadas pueden liquidarse de forma ordenada y ética. Hoy estamos colaborando con esos equipos para relanzar plataformas similares ya adaptadas al nuevo estándar post-IA.
El bitcoin en Argentina y el panorama en la región
-¿Cómo analizás la adopción en América Latina frente a la creciente institucionalización global del bitcoin?
–América Latina, y Argentina en particular, tiene una de las comunidades de base (grassroots) más sólidas del mundo. Lo que vemos ahora a nivel global no reemplaza a esa comunidad, sino que se monta sobre ella: es la capa de adopción institucional. Bancos de inversión internacionales y tesorerías corporativas ya proyectan el bitcoin como el activo de mejor rendimiento anualizado para los próximos años frente a la pérdida de hegemonía e inflación de monedas tradicionales como el dólar.
Aunque los países desarrollados lideren los volúmenes de compra institucional por su disponibilidad de capital, la infraestructura que desarrollamos permite que empresas y personas de economías emergentes puedan acceder a las mismas herramientas de preservación de valor y rebalanceo de tesorería (hedging), democratizando el acceso financiero.

-Mencionabas novedades dentro de la compañía, ¿qué están presentando actualmente desde Rootstock Labs?
-Estamos lanzando Rootstock Capital, la unidad enfocada puntualmente en servicios financieros para empresas e inversores institucionales. Es el empaquetamiento corporativo de toda la tecnología que venimos desarrollando: asesoramiento, integración de tesorería y productos de rendimiento sobre el bitcoin pensados a la medida de lo que exige el mundo corporativo.
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-Sos también uno de los fundadores históricos de LABITCONF. ¿Qué representa este evento para la región y qué presencia tendrán este año?
-LABITCONF nació en 2013 desde la comunidad de la ONG Bitcoin Argentina, en una época donde Bitcoin estaba muy incomprendido o estigmatizado. Queríamos mostrar la tecnología y su potencial transformador para la sociedad. Es la primera conferencia de Bitcoin en América Latina y hoy es la más antigua del mundo en funcionamiento ininterrumpido.
Como cofundador y parte del equipo de Rootstock, estuvimos presentes desde los inicios. Este año, conectando con la semana de la tecnología (Tech Week), volvemos a participar activamente del evento con el equipo técnico y de negocio, compartiendo justamente esta visión: cómo llevar a Bitcoin de ser únicamente un activo de reserva a consolidarse como la infraestructura financiera del futuro.




