El escenario de seguridad y política exterior en América Latina marca un hito histórico. Tras la visita oficial a Lima del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se confirmó la incorporación oficial del Perú al Escudo de las Américas, la iniciativa multilateral liderada por la administración de Donald Trump para combatir el crimen organizado transnacional en el continente.
Este entendimiento estratégico refuerza los lazos bilaterales entre Lima y Washington, permitiendo un acceso prioritario a recursos de inteligencia, tecnología y logística en un momento crítico para la seguridad interna peruana.
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Perú se incorpora al Escudo de las Américas
El Escudo de las Américas es una plataforma política y militar impulsada por Estados Unidos para coordinar esfuerzos contra carteles, bandas de extorsión, tráfico de armas y minería ilegal en el hemisferio occidental. Con la adhesión de Lima, el bloque fortalece su presencia en el Pacífico Sur, consolidando un frente estratégico de inteligencia compartida.
La llegada de Marco Rubio al Perú responde a la necesidad de articular una agenda común frente a las redes criminales que operan en la región. El ingreso al Escudo de las Américas permitirá al Perú potenciar el intercambio de información operativa y el respaldo directo de agencias federales estadounidenses como el FBI y la DEA.

Un ejemplo claro de la efectividad de esta articulación internacional fue la reciente captura en Bolivia de Jhonsson Smith Cruz Torres, conocido como alias “Jhonsson Pulpo”, líder de la organización criminal Los Pulpos Nueva Generación. Cruz Torres, prófugo de la justicia y sentenciado a cadena perpetua acusado de más de 100 homicidios, cayó tras un trabajo de inteligencia multinacional respaldado por la infraestructura de agencias norteamericanas.
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El complejo escenario del crimen organizado en Perú
Para comprender la magnitud de este acuerdo y su verdadero impacto en la ciudadanía, DEF contactó al abogado y especialista en crimen organizado Mario Medrano para un diagnóstico detallado sobre el contexto y los desafíos institucionales del Perú.
“Marco Rubio llega al Perú en un momento sensible y caótico, en donde la población está histérica, paranoica y con las calles enfrentadas entre el Estado y las organizaciones criminales, vinculado al último acontecimiento criminal sucedido por parte de la Organización Criminal Transnacional Los Pulpos Nueva Generación frente al secuestro del empresario minero Jenss Marty Lara Tantaquilla, de 31 años, en Trujillo (La Libertad), liberado después de 36 horas tras haber realizado un pago de aproximadamente 2 millones de dólares a la organización criminal”, explicó Mario Medrano.

El especialista destacó el ingreso de Perú al Escudo de las Américas, ya que “fortalece la institucionalidad del gobierno de Keiko Fujimori, quien ya se ve favorecida con el intercambio de información de inteligencia, tecnología, economía y la disponibilidad y estructura del FBI y la DEA, determinantes para la captura en Bolivia de Jhonsson Smith Cruz Torres (alias Jhonsson Pulpo)”.
A pesar del avance en el plano internacional, Medrano advirtió que los acuerdos internacionales son insuficientes si no se corrigen los problemas de corrupción e impunidad dentro del aparato estatal:
“Todas estas alianzas son importantes para el gobierno de Keiko Fujimori y es una imagen clara de lucha frente a las organizaciones criminales nacionales o transnacionales, pero de nada sirve si no existe depuración institucional de malos funcionarios judiciales, policiales, de políticos que están al servicio de la estructura criminal”, subrayó.
Además, indicó que el Escudo de las Américas no es la solución definitiva: “No genera confianza a la población peruana, debido a que se encuentran sometidos a convivir con la extorsión, el sicariato y el miedo de sufrir un atentado contra su vida, indispuestos a denunciar por los posibles vínculos de las organizaciones criminales con la policía”.




