Etiopía vuelve a la guerra después de que los grupos armados de la región se aliaran en contra del gobierno central. El pasado 20 de septiembre se anunció la creación de la Alianza de los Pueblos Etíopes por la Supervivencia: un grupo que reúne a actores históricamente enfrentados, como el TPLF, las milicias Fano y el Ejército de Liberación Oromo.

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A pesar de la intervención de organismos como La Unión Africana, que pidió el cese inmediato de la escalada, o el bloque regional IGAD, que instó a los países vecinos a no agravar la crisis, el accionar de ambas partes del conflicto hace improbable una mediación. De esta manera, tras meses de tensiones, la paz, aunque frágil, lograda en Pretoria en 2022 se desmorona y abre paso a un nuevo conflicto que amenaza a todo el Cuerno de África.
Cómo los países vecinos amenazan la estabilidad de Etiopía
La región del Cuerno de África es un tablero sumamente conflictivo, Etiopía mantiene disputas con los gobiernos de Sudán, Eritrea y Egipto, a quienes acusa de apoyar a los grupos armados dentro del país.
El jefe del ejército etíope, Birhanu Jula, acusó directamente a Eritrea de actuar como intermediaria para que Sudán y Egipto, brinden apoyo a la Alianza de los Pueblos y aseguro que ni el TPLF ni Eritrea podrían enfrentar solos al gobierno federal.

Los tres países negaron la acusación: el vocero del ejército egipcio, en una entrevista con la cadena de noticias Al Jazeera, dijo que su política respeta “la soberanía, unidad e integridad territorial de los estados” y el principio de no injerencia. A pesar de todo, las disputas entre estos países no faltan, y el riesgo de convergencia entre los distintos conflictos de la región se mantiene alto.
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Etiopía mantiene relaciones tensas con Egipto en torno a la represa del Nilo (GERD), que el gobierno etíope construyó en el curso superior del río, y El Cairo considera una amenaza directa al caudal de agua que recibe.
Por su parte, Eritrea combatió junto a las fuerzas federales etíopes contra el TPLF durante la guerra de 2020-2022, pero el vínculo se deterioró después del acuerdo de Pretoria, en gran parte por el impulso de Abiy Ahmed para conseguir una salida al mar Rojo, sobre territorio eritreo. Con el conflicto en Tigray limitando las fronteras eritreas, el país se volvió el principal acusado por el gobierno etíope ante la escalada del conflicto civil.
Cómo puede Etiopía detonar una guerra en el Cuerno de África
El principal riesgo para la región se encuentra hacia el oeste, en Sudán. El gobierno sudanés acusa a Addis Abeba de entrenar y respaldar a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en su propia guerra civil. También alegan el uso de drones operados desde territorio etíope con apoyo de los Emiratos Árabes Unidos, algo que tanto Etiopía como los Emiratos niegan. A su vez, Etiopía acusó en mayo a Sudán de respaldar a combatientes vinculados al TPLF.
El ejército sudanés y el TPLF mantienen una alianza que nació cuando miles de combatientes tigrayanos exiliados en Sudán se organizaron como “Army 70” y pelearon junto a las fuerzas sudanesas contra las RSF en el este del país y hasta en Jartum. Este vínculo se formalizó en mayo, cuando Sudán recibió a representantes de alto rango del TPLF y de otros grupos, hoy integrados en la nueva alianza.
Por su parte, el gobierno etíope es acusado de albergar un campo de entrenamiento secreto para las RSF, con instructores, financiamiento y apoyo logístico de los Emiratos Árabes Unidos.
Hasta ahora no hay señales de involucramiento directo del ejército sudanés o las RSF en los combates dentro de Etiopía, pero la estructura de alianzas ya está armada para que una escalada en cualquiera de los dos frentes empuje al otro.
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De esta manera, los diversos conflictos en el Cuerno de África convergen en una red compleja de relaciones inestables que podrían desatar una guerra regional. Etiopía tiene frentes abiertos contra Eritrea, Sudán y el TPLF, lo que podría hacer que, ante una escalada a nivel interno, los países limítrofes se vean arrastrados, e incluso podría involucrar a las potencias del golfo.




