Aislados del mundo exterior y reducidos a una economía de subsistencia, los habitantes de Oleshky viven un verdadero “drama humanitario”. Se estima que hay unas 6000 personas atrapadas en esta ciudad de Ucrania, entre ellas 180 niños, sin acceso a alimentos ni a servicios esenciales. La destrucción de la presa de Kakhovka, en junio de 2023, los dejó sin agua, gas y calefacción.
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El gobierno de Ucrania denuncia que quienes aún viven en la ciudad, ubicada en la orilla izquierda del río Dniéper, se encuentran al borde de la hambruna. Debido al bloqueo de las fuerzas ocupantes rusas, las Fuerzas Armadas del país invadido solo pueden romper el cerco con envíos de alimentos por medio de drones.

El jefe de la administración militar ucraniana de Jersón, Oleksandr Prokudin, informó que se arrojaron unos 4000 kilogramos de alimentos a cien ubicaciones dentro de la ciudad. Sin embargo, denunció que los ocupantes rusos intentan impedir la llegada de ayuda al derribar esos drones.
Oleshky: un llamado desesperado de Ucrania para evacuar la ciudad
El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, advirtió que la población de Oleshky se encuentra al borde de una “catástrofe humanitaria” y necesitan ser evacuados inmediatamente. “Rusia los está matando de hambre”, denunció el funcionario ante Naciones Unidas.

“La comunidad internacional debe movilizar todos los instrumentos disponibles para llegar a los residentes en Oleshky, distribuir ayuda humanitaria y garantizar la evacuación segura de quienes deseen irse”, manifestó Sybiha.
Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirmó su disposición a participar en la evacuación. “Sin embargo, el acceso, los alimentos, los medicamentos y otros suministros básicos han permanecido bloqueados por Rusia”, denunció el gobierno ucraniano.




