Cada 17 de agosto, cuando Argentina recuerda el paso a la inmortalidad del general José de San Martín, resurge también la figura de uno de sus granaderos más leales, Juan Bautista Cabral, conocido popularmente como el “Sargento Cabral”. Su nombre quedó asociado para siempre al del Libertador porque fue quien lo socorrió en el momento más crítico de su carrera militar, cuando estuvo a punto de morir aplastado por su propio caballo durante la batalla de San Lorenzo.
- Te puede interesar: Los secretos del sable corvo del general San Martín: ¿del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos?
Su gesto de entregar la vida por proteger a su superior quedó grabado en la memoria colectiva a través de la Marcha de San Lorenzo, una de las piezas patrióticas más conocidas del país.
Quién fue Cabral y qué pasó realmente en la batalla de San Lorenzo
Juan Bautista Cabral nació en la provincia de Corrientes, según distintas versiones en la localidad de Saladas. Hijo de una esclava y un hombre indígena, era considerado zambo dentro de la clasificación social de la época. Se incorporó al Regimiento de Granaderos a Caballo pocos días antes del combate que lo haría trascender en la historia argentina.

El 3 de febrero de 1813, las tropas realistas desembarcaron cerca del convento de San Carlos Borromeo, en la actual ciudad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, con intención de saquear la zona. San Martín, al mando de su regimiento, salió a enfrentarlos y, durante la carga, su caballo cayó herido por el fuego enemigo y el cuerpo del militar quedó atrapado bajo el animal, mientras los soldados españoles avanzaban con bayonetas para rematarlo.
En ese instante, el entonces soldado Cabral desmontó y se lanzó para liberar la pierna de San Martín, exponiéndose directamente al ataque enemigo. Recibió heridas de gravedad en el enfrentamiento y fue trasladado al refectorio del convento, convertido en hospital de campaña improvisado, donde murió pocas horas después. Según la tradición, sus últimas palabras fueron: “Muero contento, mi General, hemos batido al enemigo”.
Por qué se lo conoce como Sargento
La historiografía sobre el grado real de Cabral está dividida desde hace más de un siglo. Bartolomé Mitre, en su obra sobre San Martín y la emancipación americana, sostuvo que Cabral era soldado raso al momento del combate, versión que la mayoría de los especialistas actuales consideran la más creíble, debido a que era difícil que un hombre de origen zambo lograra ascensos rápidos en ese contexto social.

Otra corriente, basada en el relato de Pastor Obligado, afirma que sus capacidades como soldado le habrían permitido ascender a cabo y luego a sargento en un lapso breve. Investigadores más recientes remarcan que el sistema de ascensos póstumos (post mortem), tal como se lo entiende hoy, no existía en esa época y que esa práctica se formalizó recién durante la Primera Guerra Mundial.
- Te puede interesar: Travesía sanmartiniana: la historia de los argentinos que cambiaron el caballo por la bicicleta para ir a San Lorenzo
Más allá de la discusión académica, fue el propio pueblo el que popularizó el título de sargento Cabral como reconocimiento a su sacrificio. San Martín mandó construir un cenotafio en su memoria en el convento de San Lorenzo y ordenó colocar una placa en el cuartel de Granaderos de Buenos Aires con su nombre, disponiendo que toda la tropa la saludara al ingresar.
Los restos de Cabral fueron finalmente repatriados a Corrientes en agosto de 2025, algo que cerró un capítulo bastante postergado en el reconocimiento a uno de los soldados más recordados de la gesta sanmartiniana.




