Este lunes 10 de agosto, la Fuerza Aérea Argentina conmemoró su 114° aniversario con una ceremonia realizada en la Base Aérea de Morón, que contó con la presencia del ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, y del canciller Pablo Quirno. La jornada estuvo marcada por la presencia de seis aviones F-16, que realizaron varias pasadas sobre la pista, y por el despliegue de decenas de aeronaves y cientos de efectivos.
En un marco cargado de épica, pasión profesional y compromiso, la Fuerza Aérea volvió a celebrar su aniversario con el sello que la caracteriza: poniendo en el cielo y en el terreno el espíritu de quienes la integran.
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En ese marco, el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Javier Valverde, dio la autorización para iniciar la celebración. Con los acordes del Himno Nacional Argentino comenzó una ceremonia marcada por la solemnidad, el protocolo, las tradiciones y el recuerdo de los héroes que, generación tras generación, forman parte de la identidad de la Fuerza. Sin embargo, esa quietud ceremonial se vio interrumpida una y otra vez por el rugido de las aeronaves que surcaron el cielo de Morón y le imprimieron a la jornada la épica propia de una celebración aeronáutica.

Día de la Fuerza Aérea: el rescate en la Antártida que terminó en una condecoración
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue el reconocimiento a los integrantes de la Fuerza Aérea que protagonizaron una de las operaciones de rescate en uno de los ambientes más exigentes del mundo: la Antártida. Durante el acto, la institución les otorgó la Orden Héroes de Malvinas, en el grado Medalla Malvinas al Valor y Heroísmo en Tiempo de Paz, a los miembros de la misión realizada en el año 2021.
¿El motivo del reconocimiento? Todo comenzó cuando un DHC-6 Twin Otter quedó inutilizado sobre el glaciar Larsen tras sufrir una falla en su tren de aterrizaje durante una operación antártica. La aeronave quedó varada en una zona remota, inhóspita y alejada.
Inmediatamente, la emergencia obligó a poner en marcha un operativo en el que cada decisión debía contemplar la distancia, la disponibilidad de combustible, las condiciones del terreno y un factor imposible de controlar: el clima antártico. Es decir, el desafío era tan extremo como el escenario: rescatar a la tripulación antes de que el aislamiento y las condiciones del continente blanco convirtieran la emergencia en una tragedia.


Entonces, la Fuerza Aérea desplegó dos helicópteros. Uno, destinado al rescate de la tripulación del Twin Otter y, el otro, al apoyo logístico y al traslado de combustible. Para lograr la misión, los efectivos debieron realizar varios vuelos, llevaron combustible hasta la base Matienzo y debieron reconfigurar cargas y procedimientos a medida que las condiciones meteorológicas cambiaban.
El momento más crítico llegó cuando uno de los helicópteros tuvo que aterrizar en las proximidades de la aeronave accidentada. Lo hizo con viento fuera de norma, visibilidad reducida, temperaturas extremadamente bajas y sobre una superficie inestable. Aun en esas condiciones, la tripulación logró completar el reabastecimiento y pudo poner a salvo a los siete ocupantes del Twin Otter.
Con el rescate concretado, comenzó el repliegue hacia la Base Marambio. La operación se completó antes del anochecer y todos los integrantes de la aeronave accidentada regresaron con vida.

Finalmente, aquella misión volvió a ocupar el centro de la escena, esta vez como ejemplo del profesionalismo, la preparación y el compromiso. Por eso, la Fuerza Aérea reconoció a quienes hicieron posible la operación: vicecomodoro Darío Fernando Matorra Barranco, los capitanes Fernando Oscar García y Maximiliano José Peralta, el primer teniente Juan Ignacio Grillo, el suboficial principal Claudio Custodio Dávila, el suboficial auxiliar Alejandro Daniel Pino, los cabos principales Leonel Maximiliano Rosales y Juan Pablo Navelo, y el excabo principal Gaspar Augusto Benavento.
El reconocimiento no se limitó al resultado del rescate. La resolución destacó el liderazgo, la valentía y el esfuerzo demostrado por los integrantes de la Fuerza durante una operación en la que el entrenamiento y la capacidad de adaptación resultaron determinantes para superar uno de los escenarios más extremos en los que puede operar una aeronave militar argentina.
Cabe señalar que, tras este momento de la ceremonia, la institución rindió homenaje a sus caídos con un minuto de silencio, acompañado por el pasaje de tres aeronaves F-16. Los nuevos cazas tuvieron así una participación especialmente simbólica: fueron los encargados de realizar el tradicional “desprendimiento de numeral”, una maniobra mediante la cual una aeronave se separa de la formación para representar y recordar a quienes integraron la Fuerza Aérea y perdieron la vida en actos del servicio.

Brigadier Valverde: F-16, modernización y el desafío de sostener al personal
Más adelante, durante su discurso, el jefe de la Fuerza Aérea reivindicó el rol de la institución en el cumplimiento de su misión y en las tareas de apoyo a la comunidad, tanto dentro como fuera del país. Recordó las operaciones de asistencia realizadas en Bolivia y Venezuela, los apoyos en zonas de alta montaña y la participación en ejercicios internacionales junto a otras fuerzas.
Además, el brigadier general Valverde puso el foco en el proceso de modernización y en las nuevas capacidades que la institución busca incorporar. Destacó los avances en materia de comunicaciones, infraestructura, inteligencia artificial y desarrollo espacial, pero fue la llegada de los F-16 la que ocupó un lugar central en su mensaje. “El F-16 está en nuestro país”, señaló, y anticipó que, si se cumplen los plazos previstos, “a finales del mes de septiembre tendremos seis aeronaves más volando en nuestros cielos”. Para el brigadier general, la incorporación del nuevo sistema de armas representa una transformación que va más allá de la aeronave: implica nuevas capacidades, entrenamiento y una renovación doctrinaria y operativa.

Sin embargo, Valverde también dedicó parte de su discurso a la situación del personal y, en particular, a las dificultades que atraviesan los integrantes de la Fuerza. El jefe de la institución reconoció que las condiciones actuales y el nivel de ingresos representan una preocupación y destacó el esfuerzo que realizan los hombres y mujeres para sostener las capacidades operativas en este contexto particular. “Soy consciente de esa situación y vamos a revertirla”, afirmó, y señaló que trabaja junto al ministro de Defensa y los jefes de las otras Fuerzas Armadas para encontrar una solución “en el menor tiempo posible”.
En ese sentido, Valverde vinculó la situación del personal con uno de los principales desafíos de la institución: sostener el compromiso y el profesionalismo mientras avanza el proceso de modernización. “Abrazar la vida militar no es una tarea sencilla. Nunca lo fue ni tampoco lo será”, sostuvo. Y, pese al contexto, buscó transmitir un mensaje de confianza hacia adelante: “Estamos transitando tiempos difíciles, pero les puedo asegurar que gracias al esfuerzo de cada uno de nosotros tenemos un futuro sumamente promisorio por delante”.

Teniente general Presti: modernización, F-16 y la promesa de mejorar el salario del personal de las Fuerzas Armadas
Por su parte, el titular de Defensa, teniente general Presti, se refirió a la recuperación y modernización de las capacidades de las Fuerzas Armadas y puso a la Fuerza Aérea como uno de los pilares de ese proceso. En ese marco, reivindicó el rol permanente de la institución en la vigilancia y control del espacio aéreo, su presencia en la Antártida y su participación en misiones internacionales, ejercicios combinados y operaciones de asistencia ante emergencias y catástrofes.
Asimismo, el funcionario recorrió el sacrificio y el coraje puesto en cada una de las arriesgadas misiones que el personal de la Fuerza protagonizó en la Guerra de Malvinas: “La Fuerza Aérea de hoy es la continuidad viva de aquella historia y lo demuestran todos los días vigilando y controlando nuestro espacio aéreo durante las 24 horas, 365 días del año”, sostuvo.

El otro gran eje de su mensaje fue la incorporación de los F-16, que definió como “el mejor ejemplo” de la decisión de avanzar en la recuperación de capacidades militares. Además de agradecer al brigadier general Xavier Julián Isaac (exjefe de la Fuerza Aérea y del Estado Mayor Conjunto) por su perseverancia para sumar este sistema para el país. En esa línea, Presti reconoció que la elección del avión de caza fue el resultado de años de estudio, experiencia y planificación de profesionales de la Fuerza Aérea y fue categórico: “El F-16 fue la elección correcta”. También destacó que la incorporación del nuevo sistema trasciende a la propia Fuerza :“Cuando una de las fuerzas incorpora un recurso estratégico, se fortalece toda la defensa”.
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Pero el ministro también puso el foco en quienes hacen posible que esas capacidades funcionen. Al hablar de las prioridades del Ministerio de Defensa, aseguró que la modernización debe ir acompañada por una mejora concreta en las condiciones salariales de quienes integran las Fuerzas Armadas. En ese sentido, habló de una retribución acorde con la responsabilidad asumida, un sistema de salud capaz de acompañar al personal y a su familia y una carrera que reconozca el esfuerzo, la preparación y el conocimiento. “Tengan la plena certeza que nos encontramos redoblando esfuerzos para que estas prioridades se traduzcan en acciones concretas”, sostuvo al dirigirse al personal formado.





Además, remarcó el peso del capital humano y de las familias militares: “En la Fuerza Aérea no sobra nadie”, afirmó, y destacó que detrás de cada integrante existe una familia que acompaña los destinos, las ausencias y las exigencias del servicio.
F-16: un desfile aéreo histórico en el día de la Fuerza Aérea
Finalmente, para cerrar la ceremonia, las aeronaves de la Fuerza llevaron adelante el tradicional desfile aéreo. Aunque, esta vez tuvo un valor agregado: fue la primera vez que participaron los nuevos aviones F-16 en un evento de este tipo.






Además, hicieron un pasaje los aviones IA-63 Pampa, Boeing 737, Fokker F-28, Embraer ERJ-140, Learjet 60, C-130 Hercules, SAAB 340, Beechcraft T- 6C Texan, Embraer EMB-312 Tucano, Grob G-120TP, Tecnam P2002JF y los Beechcraft B-45 Mentor de la Escuadrilla Histórica. Por supuesto, los helicópteros Bell 407, Bell 412 y Bell 212 de la Fuerza también se hicieron presentes.
Por último, la ceremonia fue coronada con el desfile terrestre protagonizado por cientos de hombres y mujeres de la institución.




