Donald Trump firmó una orden ejecutiva para cambiar oficialmente el nombre del Lago Ontario por “Lago América” en toda la documentación del gobierno federal estadounidense. El mandatario vinculó esta decisión de forma directa con el conflicto comercial que mantiene con Canadá, país al que acusó de “estafar” a Estados Unidos en materia de intercambio durante años.
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Donald Trump y el “Lago América”: por qué quiere cambiar su nombre y qué necesita para hacerlo
El Departamento del Interior, a cargo de Doug Burgum, deberá gestionar el cambio ante la Junta de Nombres Geográficos y actualizar el Sistema de Información de Nombres Geográficos, la base de datos oficial que utiliza el gobierno estadounidense. El objetivo es que la nueva denominación se refleje en mapas, contratos y toda comunicación oficial del Estado.
Aunque Trump aseguró que la disposición rige de manera inmediata, el texto oficial establece un plazo de hasta 30 días para completar los pasos administrativos necesarios.

El Lago Ontario integra el sistema de los cinco Grandes Lagos de América del Norte y se ubica en la frontera entre la provincia canadiense de Ontario y el estado de Nueva York, una posición que el propio decreto describe como estratégica tanto para el transporte de mercancías como para el comercio, la defensa y el abastecimiento energético del país.
Sin embargo, especialistas remarcaron que la decisión no tiene ningún efecto fuera del territorio estadounidense. El abogado marítimo canadiense, Marc Isaacs, explicó que Estados Unidos puede definir cómo llamar al lago dentro de su propia jurisdicción, pero eso no modifica el nombre reconocido en Canadá.
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Consultado sobre el mensaje detrás de la medida, Trump respondió en un primer momento que no buscaba transmitir ninguno. Segundos después, sin embargo, vinculó la decisión directamente con el conflicto comercial: “Canadá nos ha estado estafando durante mucho tiempo en materia de intercambio. No pagan nada y quieren que se les trate como a un estado, pero no son un estado”, afirmó.
Ante esta medida unilateral, el primer ministro canadiense, Mark Carney, aseguró que, para los canadienses, el lago Ontario mantendrá su nombre “antes, ahora y siempre”. Además, apeló a su origen histórico y explicó que la palabra deriva del término wendat “Ontari’io”, que significa “el lago es hermoso, el lago es grandioso”, y remarcó que esa denominación existe desde hace más de 400 años, mucho antes de la creación de Canadá y de la propia independencia de Estados Unidos.
El “Golfo de América”: un antecedente con otro de sus vecinos
El cambio en el Lago Ontario no es un hecho aislado dentro de la gestión de Trump. En 2025, el mandatario ya había oficializado el cambio de nombre del Golfo de México por “Golfo de América” mediante un mecanismo similar, y volvió a mencionar esa decisión al justificar la nueva medida sobre el lago.

Durante la conferencia, Trump remarcó que la idea de sumar un nuevo accidente geográfico a la lista la pensaba hace tiempo: “Tenemos un golfo y tenemos un lago. Ahora, lo único que nos falta es un océano. Tal vez tengamos que cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico. Tal vez cambiemos el de ambos”, sostuvo.
Al igual que ocurre con el Lago Ontario, el cambio de denominación del Golfo de México rige únicamente dentro del ámbito estadounidense y no fue adoptado por México ni reconocido por organismos internacionales, que utilizan hasta hoy el nombre original en sus documentos y mapas oficiales.




