Estados Unidos confirmó que mantiene conversaciones con Gran Bretaña sobre el futuro de la base en Diego García, una isla coralina oceánica del archipiélago de Chagos, ubicada sobre el Océano Índico. Este atolón fue atacado por Irán en marzo de 2026, en pleno apogeo de la guerra en Medio Oriente. Ahora, Donald Trump, aspira a comprar la isla directamente a Mauricio para asegurar el control permanente de la instalación.
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Diego García: la isla que Trump quiere comprar
Las islas se encuentran ubicadas entre África y la India. El archipiélago fue administrado como parte de Mauricio bajo control francés hasta 1810, cuando Gran Bretaña tomó el control. Al conceder la independencia al país de África Oriental, en 1968, el Reino Unido separó las Chagos del territorio mauriciano y desplazó por la fuerza a su población para construir la base de Diego García.
Entre las operaciones lanzadas desde esta isla, figuran ataques contra los hutíes en Yemen en 2024 y 2025, y operaciones contra el talibán y Al Qaeda en Afganistán, en 2001. La base opera como plataforma de proyección de fuerza hacia Oriente Medio, el sur de Asia y el Indo-Pacífico en simultáneo.

Ubicada a unos 3.800 kilómetros de Irán, la base cuenta con un aeródromo capaz de recibir misiles estadounidenses de largo alcance. Desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, Irán atacó en reiteradas ocasiones la instalación conjunta. Uno de esos ataques fue interceptado por un buque de guerra estadounidense.
Desde la red social Truth Social, Donald Trump advirtió que podría ser necesario usar Diego García para “erradicar” un eventual ataque iraní en caso de que no llegue a un acuerdo nuclear con Estados Unidos. Este contexto es el que convierte a la base en un activo que la administración estadounidense considera de suma importancia.

La propuesta de compra se encuentra entre varias opciones que la Casa Blanca elabora como alternativa al plan del primer ministro británico, Keir Starmer, de ceder la soberanía del territorio a Mauricio, un país con estrechos vínculos con China e Irán. El acuerdo permitiría a Trump eludir a Gran Bretaña y tomar el control directo de Diego García. Los aliados del presidente ya califican el acuerdo original con Mauricio como un regalo al gigante asiático.
¿Puede Trump comprar las islas?
El principal obstáculo es que, para que Estados Unidos pueda comprar las Chagos directamente a Mauricio, primero debe reconocerse que el archipiélago pertenece a ese país. Gran Bretaña suspendió temporalmente el acuerdo de transferencia de soberanía en abril, tras las críticas de Trump. Eso deja el proceso en un limbo en el que ninguna de las partes tiene margen de maniobra claro.

Por su parte, el canciller británico, David Lammy, reconoció públicamente que Trump tiene poder de veto sobre el acuerdo, al afirmar que si el presidente estadounidense no lo aprueba, el trato no avanzará. Esa admisión refleja hasta qué punto Washington tiene capacidad de bloquear o redirigir todo el proceso.
Funcionarios de la Casa Blanca, en tanto, presionan a Trump para detener el acuerdo ya que rechazan modificar un tratado bilateral de 1966 entre el Reino Unido y Estados Unidos. Este, afirma la soberanía británica sobre las islas y garantiza su disponibilidad para fines defensivos de ambos países. Alterar ese tratado sería un requisito previo para cualquier transferencia de soberanía.
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Mientras, Mauricio amenazó con iniciar acciones legales contra el Reino Unido por las demoras en la ratificación del acuerdo, y alegó que el estancamiento genera un agujero en su presupuesto nacional. El primer ministro mauriciano, Navin Ramgoolam, señaló que explora todas las vías judiciales disponibles.
En el Reino Unido, un miembro de la Cámara de los Lores presentó legislación para proteger la soberanía británica sobre el archipiélago, mientras que en Estados Unidos un senador prepara un proyecto de ley que requeriría la aprobación del Senado para cualquier cambio que afecte esa soberanía. Esto le otorga al Congreso un rol formal para bloquear una eventual transferencia.




