El proyecto de defensa antimisiles, conocido como Cúpula Dorada, impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría alcanzar un costo de hasta 1,2 billones de dólares en un período de 20 años. La cifra estimada, calculada por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), representa seis veces el presupuesto de 175.000 millones que el propio mandatario había definido con anterioridad.
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La información fue publicada en un informe de doce páginas, donde se advierte, además, que el sistema podría ser superado ante un ataque masivo de una potencia rival.
La “Cúpula Dorada” de Trump: qué contempla el proyecto
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) basó sus cálculos en los alcances descritos en la orden ejecutiva que Donald Trump firmó en enero de 2025. La administración no proporcionó detalles concretos sobre el diseño final del programa, lo que, según el propio organismo, imposibilita estimar con precisión el costo a largo plazo del sistema.
La proyección contempla cuatro componentes principales. El primero es el despliegue de cerca de 7.800 interceptores espaciales que, por sí solos, absorberían aproximadamente 720.000 millones de dólares. Esta suma equivale al 60% del costo total, entre desarrollo, despliegue y mantenimiento.

Los otros tres segmentos incluyen dos nuevos sitios terrestres de interceptación, cuatro emplazamientos con versiones terrestres del sistema naval Aegis y 35 ubicaciones regionales equipadas con radares y misiles, como los sistemas Thaad y Patriot.
El director del programa y general de la Fuerza Espacial, Michael Guetlein, había presentado una estimación de 185.000 millones de dólares. Esta cifra fue reconocida por la CBO como “coherente” con los documentos presupuestarios que prevén un promedio de 15.000 millones anuales durante los próximos cinco años. Sin embargo, el organismo advierte que ese monto es muy inferior a su propia proyección total.
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Guetlein defendió el proyecto ante legisladores y descartó las estimaciones de alto costo. Argumentó que quienes calculan esas cifras toman como base sistemas obsoletos y multiplican sus costos para obtener números elevados, y subrayó que el programa está orientado a la asequibilidad.
El Congreso ya aprobó alrededor de 25.000 millones de dólares para la iniciativa, mientras el Pentágono solicita 17.000 millones adicionales para el próximo año fiscal. Sin embargo, gran parte de la tecnología requerida todavía no fue probada.
Escudo de defensa de Estados Unidos: antecedentes, contratos y oposición
La Fuerza Espacial adjudicó contratos por hasta 3.200 millones de dólares a doce empresas para desarrollar prototipos de interceptores espaciales. Entre las adjudicatarias se encuentran Lockheed Martin y SpaceX. El senador demócrata, Jeff Merkley, criticó el proyecto de entrega masiva a los contratistas de defensa y anunció que trabajará para impedir que fluyan más fondos hacia la iniciativa.

El programa guarda paralelismos con la Iniciativa de Defensa Estratégica lanzada por Ronald Reagan en los 80’, conocida como “Guerra de las Galaxias”. Esta también aspiraba a colocar en el espacio satélites capaces de interceptar misiles balísticos intercontinentales. La iniciativa nunca se concretó según los planes originales, aunque expertos señalan que hacia finales de esa década contribuyó a acelerar la crisis armamentística soviética.
Por su parte, Donald Trump ordenó el desarrollo del sistema en la primera semana de su mandato y declaró que esperaba tenerlo completamente operativo antes del fin de su presidencia, en enero de 2029. El concepto está inspirado parcialmente en el sistema de defensa por capas de Israel, conocido colectivamente como la Cúpula de Hierro. China y Rusia se opusieron públicamente al proyecto desde su inicio, debido a la desventaja en que quedarían ambas potencias militares.




