Cada Copa del Mundo de la FIFA reaviva el mismo debate en redes sociales: ¿Por qué la selección argentina no cuenta con jugadores de color, a diferencia de otros combinados sudamericanos, como Brasil, o de potencias europeas con planteles multiétnicos? Durante el Mundial 2026, diversos posteos aseguraban que todos los equipos del torneo tenían al menos un futbolista negro o de ascendencia africana, menos Argentina.
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Esta acusación derivó, como ya había ocurrido en Qatar 2022, en acusaciones de racismo estructural e incluso en menciones sueltas a un supuesto exterminio de la población afro en el país.
El debate, sin embargo, suele avanzar sin el contexto histórico necesario. Especialistas en genética poblacional y censos oficiales muestran que la ascendencia africana en Argentina no desapareció, sino que se diluyó por mestizaje durante generaciones, un proceso bien distinto al de exclusión racial que caracterizó durante mucho más tiempo a buena parte de Europa y sus excolonias africanas.
Por qué la selección argentina no cuenta con jugadores negros
A comienzos del siglo XIX, la población afrodescendiente representaba alrededor de un tercio de los habitantes de Buenos Aires. La cifra cayó de forma sostenida hasta ubicarse en apenas un 2% hacia 1887, según los censos de la época. Un derrumbe demográfico que alimentó durante décadas la idea de una desaparición casi total.
Ese proceso tuvo hitos legales concretos. En 1812 se prohibió el ingreso de nuevos esclavos al territorio y, un año después, la Asamblea del Año XIII decretó la libertad de vientres, por la cual los hijos de esclavas nacidos a partir de entonces eran libres, aunque sus madres seguían sin serlo. El tráfico de esclavos quedó eliminado por completo hacia 1840 y la esclavitud se abolió de manera definitiva con la Constitución de 1853, extendida a la provincia de Buenos Aires en 1861.

Los historiadores coinciden en que no hubo una política de exterminio planificado, aunque sí una fuerte carga de racismo científico entre las élites de la época. Las causas de la caída poblacional combinan varios factores:
- La altísima mortalidad de hombres negros en las guerras de la independencia y en la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay.
- Epidemias como la fiebre amarilla de 1871.
- El mestizaje con la población blanca e indígena ante la escasez de varones afrodescendientes.
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A esto se sumó una decisión de Estado. Dirigentes como Sarmiento o Alberdi impulsaron la inmigración masiva europea para construir una imagen de nación blanca y moderna, lo que aceleró la dilución estadística de la “negritud” y la sustitución de categorías censales como “moreno” o “pardo” por términos más ambiguos como “trigueño”.
Ese pasado volvió a la superficie en 2022, cuando una columna de The Washington Post preguntó por qué la selección no tenía jugadores negros, algo que generó un fuerte rechazo en redes locales que la acusaron de desconocer la realidad del país. En paralelo, avances recientes muestran que Argentina reconoció oficialmente en 2013 el Día Nacional de los Afroargentinos, y estudios genéticos confirman que buena parte de la población clasificada hoy como “morocha” conserva ancestría africana, aunque invisibilizada.
Las potencias europeas en África: el caso de Francia
El contraste que proponen las redes con Europa suele omitir que la relación de esos países con la población negra no fue de integración, sino de dominación colonial directa y prolongada sobre el propio continente africano. Francia es el ejemplo más citado por la magnitud y la duración de su ocupación.

La invasión francesa de Argelia comenzó en 1830 y se extendió durante 132 años, hasta la independencia argelina en 1962. El episodio más recordado de esa represión ocurrió el 8 de mayo de 1945, cuando el ejército colonial francés reprimió a manifestantes que pedían la independencia en las localidades de Sétif, Guelma y Kherrata, con un saldo que las autoridades argelinas ubican en 45.000 muertos y que otras organizaciones locales elevan a cifras mucho mayores.
La violencia se repitió en otras colonias del llamado “África negra francesa”. En 1944, el ejército francés masacró a soldados senegaleses en Thiaroye por reclamar sus salarios; en 1947 reprimió un levantamiento independentista en Madagascar y, entre 1955 y comienzos de los años sesenta, combatió con dureza al movimiento independentista de Camerún. Francia recién abolió la esclavitud en sus colonias en 1848, casi cuatro décadas después de que Argentina iniciara ese camino con la libertad de vientres.

La huella de ese período no quedó en el pasado. El franco CFA, la moneda que usan buena parte de las excolonias francesas en África, sigue vinculada al tesoro francés y es señalado por gobiernos y economistas de la región como un mecanismo que limita la soberanía monetaria africana hasta la actualidad. Ese resentimiento explica en parte los golpes de Estado recientes en Mali, Níger y Burkina Faso, países que rompieron su alianza militar con París y giraron hacia otros socios internacionales.
Francia tampoco ofreció una disculpa formal por sus crímenes coloniales pese a los reiterados reclamos de países como Argelia, mientras que declaraciones de su propio presidente sobre el sistema político argelino reavivaron en los últimos años una crisis diplomática entre ambos países. Ese historial de dominación es el que suele quedar afuera cuando se compara, en redes sociales, la diversidad racial de los planteles europeos con la composición de la selección argentina.




