Con el Mundial 2026 en su etapa definitoria , la cercanía entre Donald Trump y el titular de la FIFA, Gianni Infantino, generó cuestionamientos que exceden lo deportivo. La sede del organismo en la Trump Tower de Nueva York, sumada a obsequios personales recibidos por el presidente norteamericano, reavivó el debate sobre los límites entre el fútbol y la política. Legisladores europeos y organizaciones de derechos humanos ya reclamaron explicaciones formales al respecto.
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Además de estas polémicas, y en la previa al partido entre Estados Unidos y Bélgica, surgió una nueva controversia: a pedido de Trump, la FIFA perdonó una tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun. Con esta decisión, el goleador del equipo yankee podrá participar del próximo encuentro sin restricciones, una medida que la UEFA y Bruselas catalogaron de “inaudita, incomprensible e injustificable”.
Mundial 2026:oficina de la FIFA en la Torre Trump y el escándalo de los regalos
Hace casi un año, la FIFA inauguró una sede de representación en el piso 17 de la Torre Trump, en pleno Manhattan. El acto de apertura estuvo encabezado por Infantino y contó con la presencia de Eric Trump, hijo del mandatario y vicepresidente ejecutivo de la organización familiar. Según trascendió, la oficina permanece prácticamente vacía desde su apertura, aunque el alquiler se paga y ese dinero llega de forma directa al negocio inmobiliario de la familia Trump.
La decisión formó parte de una estrategia más amplia de expansión de la FIFA en suelo estadounidense de cara al Mundial. El organismo ya había trasladado su división legal y de cumplimiento normativo a Miami tiempo antes, en el marco de la organización del Mundial de Clubes y la Copa del Mundo.

A la polémica por la oficina se sumó la revelación de una declaración patrimonial del presidente estadounidense correspondiente al año pasado. El documento reveló que Infantino le había obsequiado a Trump diez entradas para la final del Mundial de Clubes disputada en el estadio MetLife, con un valor total de 15 mil dólares. Trump asistió al partido y compartió el campo de juego con Infantino durante la entrega del trofeo al equipo ganador.
Por otro lado, en diciembre del 2025, Infantino le entregó a Trump el primer FIFA Peace Prize, un galardón creado especialmente por el organismo, durante un acto en el Centro Kennedy de Washington. Un video institucional elogió la política exterior del mandatario, y el propio Infantino aseguró en el escenario que Trump siempre podría contar con su respaldo.
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Balogun y el perdón de una tarjeta roja: la injerencia de Donald Trump en el campo de juego
Según trascendió, la decisión se apoyó en un artículo del código disciplinario de la FIFA que permite suspender de forma condicional el cumplimiento de una sanción durante un período de prueba. El organismo ya había recurrido a esa misma herramienta en otras ocasiones, aunque el momento elegido alimentó las sospechas de presión política.
La federación belga apeló la decisión y cuestionó la elegibilidad de Folarin Balogun para el partido, mientras que la UEFA calificó lo ocurrido como el cruce de una línea que compromete el trato igualitario entre las selecciones. Por otro lado, la conducción del seleccionado estadounidense celebró la resolución y la calificó de justa.

El episodio reavivó el debate sobre la influencia del país anfitrión dentro de la organización del torneo. El propio Trump confirmó públicamente que había llamado a Infantino para pedir que se anulara la sanción, tras asegurar que la jugada no le pareció ni siquiera una infracción luego de haber expresado semanas atrás que no quería saber nada de fútbol.
Además, reconoció que, hasta ese momento, desconocía por completo las reglas básicas del fútbol. Llegó a admitir que no sabía qué implicaba una tarjeta roja ni por qué existía una limitación para revisar nuevamente ese tipo de jugadas, algo que remarcó que nunca antes había escuchado.




