Por: Sofía Bethular
En los últimos meses se han visto constantes protestas contra la inmigración convertidas en focos de conflicto. Desde Europa a Sudáfrica, todas las semanas aparecen noticias sobre hechos violentos relacionados con movimientos anti-migratorios. Manifestaciones que terminan en disturbios, agresión e incluso acaban cobrándose vidas.
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Movimientos anti-migratorios: los casos que marcaron el último año
En Reino Unido, desde marzo de 2025 se viven oleadas de protestas anti-inmigración, con más de 180 detenidos y 41 policías heridos. Sin embargo, protestas masivas estallaron en Irlanda del Norte y se propagaron en toda la región en junio, después de que un solicitante de asilo atacara a un hombre en Belfast. El conflicto desencadenó ataques hacia familias inmigrantes, sus vehículos y hogares.

En Italia, se dieron múltiples marchas, incluso se enfrentaron protestas a favor y en contra de la inmigracion ek pasado 13 de junio, después de que la iniciativa Re Migration and Reconquest reuniera las 50.000 firmas necesarias para forzar un debate parlamentario sobre deportaciones masivas.
Por su parte, más allá del continente europeo, en Sudáfrica, el movimiento Marsh & March fijó un ultimátum unilateral para que los inmigrantes indocumentados se fueran del país. Al vencer el plazo, el 30 de junio, también hubo manifestaciones, saqueos y al menos cuatro muertos.
De hecho, en los últimos 4 meses se abrieron 103 causas penales contra grupos de autodefensa xenófobos. Desde el inicio de las protestas, unas 25.000 personas ya salieron del país, y se anticipan nuevas protestas en los próximos 6 meses. No obstante, este fenómeno no es totalmente nuevo en el país: en 2008 y 2015, episodios similares dejaron decenas de muertos.
¿Por qué se producen estas protestas contra la inmigración?
En este sentido, la politóloga Lourdes Puente, doctora en relaciones internacionales y directora de la Escuela de Política y Gobierno de la UCA, explicó que “la violencia siempre responde a la radicalización de ciertos sectores”. Además, resaltó la importancia de entender que los grupos que suelen expresar este tipo de reclamos no son “las capas sociales más altas, sino las medias y medias bajas”, en las que la llegada de extranjeros puede generar una “sensación de amenaza”. Frente a crisis económicas o altas tasas de desempleo, ven en los migrantes un agravante de la problemática.

Esta idea se ve reflejada en el testimonio de Ngobese-Zuma, líder del movimiento sudafricano Marsh & March, quien durante una entrevista con Fox News declaró que “Sudáfrica tiene uno de los índices de desempleo más altos del mundo, por lo que tiene sentido que los sudafricanos exijan ser priorizados a la hora de conseguir trabajo”.
De esta manera, la incapacidad de los estados de lidiar con sus problemáticas internas genera un vacío que se cubre con violencia civil. Los estados llegan debilitados a este escenario, “vaciados de recursos”, con baja confianza ciudadana y gobiernos que “nunca logran responder”, lo que deja a la violencia como “un recurso fácil para quien tiene todo perdido”, explico Puente.
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Movimientos anti-inmigrantes en el mundo: ¿Hacia una escalada?
Con continuas problemáticas sociales, altas tasas de desempleo juvenil y medios de comunicación actuando como caldo de cultivo para la disconformidad de los ciudadanos, resulta lógico prever que escenarios como los que vimos a lo largo del año se vuelvan a repetir.
Al respecto, Lourdes Puente expresó que es imperativo lidiar con el descontento y los conflictos mediante “políticas que se articulen con todos los actores que son parte de la sociedad, sea civil o sector privado, además del político”. Por último, la especialista remarcó que “no alcanza con políticas públicas, hay que involucrar a la gente y que ésta se sienta parte de la solución”.




