La votación trajo incertidumbre en Israel. Con Netanyahu debilitado y la oposición sin los votos suficientes para gobernar, las alianzas con partidos minoritarios serán decisivas para definir el futuro político del país.
El alcalde de Nueva York reconoció que carece de autoridad legal para detener al premier israelí si éste asiste en septiembre a la Asamblea General de la ONU.
La firma del memorando entre Washington y Teherán, y la inclusión del Líbano en las negociaciones, generó una fricción con los funcionarios de Benjamin Netanyahu.
Lo que parecía un pacto que pondría fin al conflicto no fue más que un nuevo colapso del diálogo. Los ataques de Israel al Líbano fueron la principal causa de la debacle.