El partido por el tercer puesto del Mundial 2026 no es un partido de consuelo cualquiera. Cuando Francia e Inglaterra saltan a la cancha, no solo se juega una medalla de bronce; se revive una de las rivalidades más antiguas, complejas y apasionantes de la historia de la humanidad: la Guerra de los Cien Años.
- Te puede interesar: Incursión militar británica: después de derrotar a Inglaterra, Argentina puso a Malvinas en el centro del debate
¿Por qué ocurrió la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra?
En 1328, el rey de Francia, Carlos IV, murió sin dejar un heredero varón directo. El rey de Inglaterra, Eduardo III, que era sobrino del fallecido monarca francés por parte de su madre, reclamó el trono de Francia. Sin embargo, la nobleza francesa se negó a ser gobernada por un inglés y coronó a Felipe VI de Valois.
A esta disputa por la corona se sumó la tensión por el control de Gascuña, una rica región en el suroeste de Francia que pertenecía a los reyes ingleses, y el dominio del comercio de lana en Flandes.
A pesar de su nombre, el conflicto no duró un siglo exacto, ni fue una guerra continua. La Guerra de los Cien Años duró en realidad 116 años (desde 1337 hasta 1453).

Durante este siglo largo, hubo períodos de paz, treguas por enfermedades como la Peste Negra y acuerdos temporales. La guerra se divide tradicionalmente en cuatro grandes fases, marcadas por batallas legendarias como las de Crécy, Poitiers y Azincourt, donde los temibles arqueros ingleses longbowmen destrozaron a la caballería francesa.
- Te puede interesar: España y Gibraltar derriban la Verja: así es el histórico tratado que cierra el capítulo del Brexit
Juana de Arco y la figura de Carlos VII: ¿Quién ganó la guerra?
Durante las primeras décadas, Inglaterra aplastó a Francia y llegó a controlar la mayor parte del territorio galo. Sin embargo, cuando todo parecía perdido para los franceses, surgió una figura mítica: Juana de Arco.
La joven campesina logró unificar el sentimiento nacional francés, levantó el sitio de Orleans en 1429 y guió al delfín Carlos VII a ser coronado rey. Aunque Juana fue capturada y quemada en la hoguera por los ingleses, la balanza ya se había inclinado.
Francia ganó la Guerra de los Cien Años. Para 1453, los franceses habían expulsado a los ingleses de casi todo el continente, dejando a Inglaterra únicamente con el control del puerto de Calais.

El final de la guerra transformó la geopolítica europea para siempre. Para Francia, el conflicto fortaleció enormemente el poder del rey y unificó el territorio, sentando las bases de una monarquía absoluta y un estado-nación centralizado.
Mientras que para Inglaterra, la derrota sumió al país en una crisis política que desembocó en un conflicto civil conocido luego como la Guerra de las Dos Rosas. Al perder sus tierras en el continente, Inglaterra se vio obligada a mirar hacia el mar, transformándose eventualmente en la potencia naval y colonial que dominó el mundo siglos después.
Pero el territorio inglés también experimentó cambios en su identidad nacional. Antes de la guerra con Francia, la nobleza inglesa hablaba francés. Tras el conflicto, el inglés se consolidó como el idioma oficial y definitivo de la identidad británica, marcando una separación cultural total.
Casi 600 años después de que cayera el último mapa medieval, Francia e Inglaterra vuelven a verse las caras, esta vez en un partido consuelo por el tercer puesto en el Mundial 2026.




