Este miércoles Argentina se enfrentará a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026 en la ciudad de Atlanta. En la previa, el partido revive las emociones y el recuerdo de la victoria obtenida por Diego Maradona en México ‘86 y el reclamo de soberanía que, desde la ocupación ilegítima de Gran Bretaña en el año 1833, mantiene nuestro país por las Islas Malvinas.
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Hay algo seguro: cuando este miércoles la selección argentina, encabezada por Lionel Messi, salga a la cancha, los minutos que pueda durar el partido quedarán suspendidos en la memoria colectiva. Así como sucedió el 22 de junio de 1986, cuando Argentina e Inglaterra se enfrentaron en el Estadio Azteca y Diego Maradona hizo sus épicos goles.

¿Cómo vivieron nuestros héroes de Malvinas el Mundial del ‘86? ¿Eran conscientes de que estaban siendo testigos de un festejo único y del mejor gol de todos los tiempos? ¿Fue una guerra o un partido? Para responder estos interrogantes, DEF contactó a varios de nuestros Veteranos de Guerra de Malvinas. Ellos, entre el recuerdo de los compañeros caídos, la emoción del himno nacional y la magia irrepetible de Maradona, se animaron a dar testimonio.
El dato: los Veteranos de Guerra de Malvinas consultados coincidieron en que aquella victoria les permitió sentir, al menos por un instante, la unión y el abrazo de los argentinos. Es decir, en aquella jornada de 1986, la camiseta venció a la revancha simbólica de la guerra.
Daniel Esteban: “Nunca lo viví como una revancha de la guerra”
Para el Veterano de Guerra del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino, el coronel (retirado) Daniel Esteban (merecedor de la medalla “La Nación Argentina al Valor en Combate” y actual secretario de Ciencia y Tecnología de la Universidad de la Defensa), el histórico Argentina-Inglaterra de México 1986 permanece intacto en la memoria.
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Recuerda haber visto el partido junto a familiares y amigos, en un clima cargado de emoción. “Había mucha expectativa y nervios. Todos sabíamos que no era un encuentro más. La guerra estaba muy cerca en el tiempo y era inevitable que muchos pensáramos en ella”, rememora.

La presencia de Inglaterra como rival despertó sentimientos difíciles de separar de la experiencia vivida en el Atlántico Sur. Sin embargo, Esteban marca una diferencia clara entre el deporte y el conflicto bélico. “Siempre entendí que era un partido de fútbol y no una continuación de la guerra. Una cosa era el deporte y otra muy distinta el conflicto que habíamos vivido“, afirma. Aunque los recuerdos de sus compañeros aparecieron de forma inevitable, nunca interpretó aquel triunfo como una reparación de lo ocurrido cuatro años antes.
Más que una jugada puntual, lo que lo conmovió fue la actitud del equipo argentino. “Ver a los jugadores dejar todo en la cancha generaba un orgullo muy grande“, señala. El primer gol, el de la denominada “Mano de Dios”, significó “un desahogo enorme”, mientras que el segundo, la inolvidable corrida de Diego Maradona, quedó grabado para siempre. “Mientras Diego iba dejando rivales en el camino, sentíamos que estábamos viendo algo único. Cuando convirtió, explotó la alegría. Fue un gol que quedó para siempre en la memoria de todos los argentinos“, agrega.
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El pitazo final desató un festejo que todavía conserva con nitidez. “Nos abrazamos, festejamos y por un momento sentimos una alegría que el país necesitaba“, resume sobre aquella tarde en la que la Selección avanzó hacia el título mundial.
Aunque gran parte de la sociedad interpretó el triunfo como una “revancha deportiva”, Esteban prefiere una mirada más profunda. “Nunca lo viví como una revancha de la guerra, porque ninguna victoria en una cancha puede reparar el dolor, las pérdidas o las secuelas que dejó el conflicto“, sostiene. Para él, fue “una enorme satisfacción deportiva y un motivo de orgullo nacional”, pero también una oportunidad para reflexionar sobre la diferencia entre una victoria futbolística y el verdadero costo de una guerra.

Con el paso del tiempo, el veterano considera que aquel encuentro trascendió el resultado. “Fue un capítulo inolvidable del deporte argentino, grabado en la memoria colectiva por el contexto, por la calidad del juego y por todo lo que representó para una generación. Para quienes fuimos veteranos de Malvinas, también fue un momento de reflexión sobre la diferencia entre una victoria deportiva y el verdadero costo de una guerra”, cerró.
Alberto Ante: el veterano que espera una camiseta de la Scaloneta y todavía recuerda los goles de Maradona
Hace unos días, Alberto Ante, presidente del Centro de Veteranos de Guerra de Río Grande “Malvinas Argentinas”, fue noticia a raíz de un pedido que le hicieron a la selección: una camiseta firmada por el equipo de Lionel Scaloni para llevar a la sala histórica de la organización.
DEF volvió a contactarlo, no solo para conocer el resultado de aquel pedido, sino también para conversar sobre los recuerdos que guarda del emblemático partido Argentina vs Inglaterra durante el Mundial del ‘86.

“El pedido llegó a Nahuel Molina y, al parecer, solo queda que llegue a nuestras manos”, contó el veterano de guerra de la Armada Argentina, al tiempo que detalló que, mientras el mundial del ‘86 se jugaba, él todavía estaba activo en las Fuerzas Armadas: “Por entonces, todavía costaba contar con un televisor para poder verlo. Así que, a ese mundial, yo lo seguí de forma alternada. A diferencia de hoy, que tenemos la posibilidad de ver todos los partidos. Por suerte, pude ver ese gol tan grande y tremendo de Maradona, del que se habló, se sigue hablando, y que nos dio tanta satisfacción”.
En relación a la Guerra de Malvinas, que había tenido lugar años antes, Ante confiesa que el sentimiento es muy similar al de hoy: “Como argentino y Veterano de Guerra, qué mejor que ganarles a ellos. Hoy estamos apoyando a nuestra celeste y blanca y se nos viene el recuerdo de los 649 compañeros que fallecieron. Ojalá que nos vaya bien, pero no deja de ser fútbol”.
En ese sentido, el Veterano de Tierra del Fuego reconoció que, al igual que sucede con todas las selecciones, el objetivo final es obtener una victoria.

¿Qué te pasó con los goles de Diego Maradona en 1986? “Nos dio una enorme alegría. Tuvimos a un genio y hoy tenemos a otro. Recuerdo cómo manejaba la pelota Diego, cómo caminaba entre los jugadores y podía hacer esas gambetas. Nuestros jugadores tienen un juego distinto al de los europeos. Maradona tenía una garra tremenda, resaltaba todo”, responde apasionado, no sin antes aclarar que, parte de ese coraje en la cancha también se vio en el campo de combate en 1982, donde los argentinos dieron muestras de las capacidades propias para estar a la altura de las circunstancias.
“No vamos a dejar de reclamar las Islas. Ellos son un país expansionista. Por nuestra parte, los argentinos, en las buenas y en las malas, estamos siempre unidos”, conclyó.
Esteban Vilgré Lamadrid y un partido en plena desmalvinización: “Como veterano, quería que ganáramos”
DEF también pudo conocer la mirada del coronel retirado y Veterano de Guerra de Malvinas del Regimiento 6 del Ejército Argentino, Esteban Vilgré Lamadrid, actual director del museo “Malvinas e Islas del Atlántico Sur”.
“A ese partido lo vi en mi casa del barrio militar, con mi esposa y mi hijo, que era un niño de dos años, y en un televisor Grundig de 20 pulgadas. El ambiente era como el de cualquier mundial en el que se debe ganar sí o sí. En el pueblo, el tema de la guerra aún no estaba tan arraigado, era plena época de desmalvinizacion: el soft power inglés en su mejor momento, con la “guerra iniciada por un general borracho”, los “pobres soldaditos maltratados por sus jefes” y ninguna historia de heroísmo. No se hablaba de Malvinas. Entonces, para mí, soldado profesional, hasta ese partido solo me interesaba la parte deportiva. Como veterano, quería que ganáramos”, contó.
Para él, en aquel partido, el recuerdo de la guerra fue inevitable. De hecho, sintió la necesidad la necesidad de que nuestros futbolistas le dieran una satisfacción en la cancha. Aunque, aclara, no lo vivió como una guerra: “En mi caso particular, en esos tiempos yo tenía más críticas contra mí mismo como jefe y combatiente, que contra ellos”.

Cuando los jugadores salieron al campo de deportes, Vilgré Lamadrid se emocionó con el himno argentino y la imagen de Diego Maradona con los dientes apretados: “Èl sabía que ganar en la cancha era como una pequeña revancha para todos los argentinos. El partido del ‘86, como va a pasar el miércoles, obviamente me hizo recordar a la guerra. Como veterano, con el primer gol sentí que los jugadores le dieron una alegría a los centinelas de Darwin. Aunque no me hubiese enojado si el árbitro cobraba mano. Me gusta ganar lícitamente”.
Mundial 2026: “Les habremos ganado a los piratas”
Luego, llegó el segundo gol. “Mágico y genial. Me conmovió. Que hoy se haya agregado el ingrediente de la invasión de las Islas es un plus que, por entonces, no existía. Se transformó en un clásico: los ingleses nos llamaban tramposos y nosotros les tirábamos en la cara a “los pibes de Malvinas”. Por eso, este miércoles quiero ganar. Los clásicos pueden ser más importantes que un campeonato. En el ‘86 queríamos pasar de fase y hoy queremos obtener una victoria porque les habremos ganado a los piratas”, comenta.
Cuando el final de aquel partido llegó, la alegría se apoderó de “su alma”. Sintió que aquella derrota de los ingleses le mostraba que la herida estaba todavía abierta y que se preparaba para entrar en combate y ganarles.

“Ese partido, por el gol con la mano y el segundo golazo de Diego, hizo que nazca un superclásico del fútbol mundial. Hay que resaltar, a través de nuestro soft power, que detrás de este partido hay un país que tiene una colonia y que le usurpa tierras a otro, producto de una invasión. No me gustaría que se mezcle guerra con fútbol, son dos cosas distintas. Hay que ganarlo porque es un clásico contra un país”, destaca el coronel retirado y héroe de Malvinas, quien también señala que la pica entre ingleses y argentinos también se remonta al partido de 1966, cuando Antonio Ubaldo Rattín fue expulsado y, al salir, extrujó la bandera británica y se sentó en la alfombra de la Reina Isabel II.
José Cruz: “Cuando hacemos las cosas desde el corazón, quedan para siempre, ganemos o perdamos”
A casi cuatro décadas del histórico Argentina-Inglaterra de México 1986, el veterano José Cruz, miembro de la Agrupación Perros de Guerra durante el conflicto de 1982 y actual miembro de la fundación “Malvinas, educación y valores”, revivió aquel partido en el que el fútbol y la memoria se enlazaron. Para él, aquella tarde no fue solo una victoria deportiva: fue una descarga emocional que conectó con las vivencias de quienes apenas cuatro años antes habían combatido en el Atlántico Sur.
En diálogo con DEF, Cruz explica por qué cada recuerdo de aquellos días sigue despertando sensaciones imborrables. “Generalmente estos tiempos nos ponen la piel de gallina a todos los veteranos, porque el cuerpo tiene memoria”, contó.

El veterano recuerda especialmente el momento en que Diego Maradona y el resto de la Selección entonaron el Himno Nacional. “Cuando salió la Selección, vimos a Diego y fuimos testigos de cómo cantaron el himno. Nuestra canción patria tiene esa parte que dice ‘juremos con gloria a morir’, muchas veces no se dimensiona lo que esas estrofas generan en el cuerpo y en el alma“, afirma. Para quienes habían jurado defender la bandera y habían puesto ese compromiso en práctica durante la guerra, esas palabras tenían un significado imposible de separar de la experiencia vivida.
Aunque aclara que “un partido de fútbol es sólo eso y está lejos de ser la guerra” y reconoce que los dos goles de Maradona frente a Inglaterra despertaron una emoción difícil de describir. “Fue tan grande la emoción que sentí cuando Diego hizo el primero y, después, el segundo. Reafirmó lo que es sentir, valorar, creer y soñar“, recuerda.
Para Cruz, aquel festejo trascendió el resultado deportivo. “Un gol es un grito desde el alma, desde las entrañas. Es saber que lo logramos, que el mundo está viendo nuestro sacrificio, nuestra entrega y nuestra pasión“, sostiene. Y concluye con un mensaje de agradecimiento que une generaciones de argentinos: “Gracias Diego, donde estés. Gracias equipo, gracias Selección… Ellos aman nuestra tierra, la familia y los colores. Cuando hacemos las cosas desde el corazón, quedan para siempre, ganemos o perdamos“.
La obra maestra de Maradona que Daniel Orfanotti gritó por el honor de todos sus compañeros
Para Daniel Orfanotti, veterano de la Guerra de Malvinas, el Argentina-Inglaterra de México 1986 quedó asociado para siempre a una mezcla de alegría, nostalgia y reflexión.
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El veterano de guerra del Regimiento de Infantería 1 “Patricios” recuerda haber visto el partido en la casa de unos amigos, acompañado por quien entonces era su novia, Alejandra -hoy su esposa-, pero antes de que comenzara el encuentro, su mente volvió inevitablemente a 1982. “El partido me trajo nuevamente recuerdos de la guerra, de los soldados que murieron y de quienes quedaron marcados por el conflicto“, confiesa.
Aunque celebró la victoria de la Selección, Orfanotti distingue claramente el plano deportivo del bélico. “Entendí el triunfo como una alegría deportiva en un contexto de fuerte carga emocional nacional. Fue una especie de desahogo deportivo, pero no reemplazaba lo ocurrido“, explica. A su entender, la victoria frente a Inglaterra despertó un sentimiento compartido de orgullo y unidad entre los argentinos, aunque sin borrar las heridas que había dejado la guerra.

Los dos goles de Diego Maradona tuvieron un profundo impacto emocional. Sobre la recordada “Mano de Dios”, reconoce que en aquel momento la celebró con entusiasmo, aunque hoy la observa con otra perspectiva. “En su momento la disfruté muchísimo, pero hoy la veo como una picardía futbolística y no le veo un significado vinculado con la guerra“, sostiene.
Muy distinta es la emoción que todavía le provoca el segundo tanto del capitán argentino. “Lo considero el mejor gol de la historia de los Mundiales. Lo grité con el corazón y, en ese momento, me acordé del honor de todos mis compañeros que dejaron la vida en el conflicto“, afirma. Para Orfanotti, aquella obra maestra de Maradona trascendió el fútbol y simbolizó “ingenio, talento y una victoria frente al mismo país que había sido adversario en la guerra”.
Con el paso de los años, su mirada sobre aquel encuentro se volvió aún más clara. “Rechazo la idea de revancha. Un partido de fútbol no puede compensar las pérdidas humanas ni las consecuencias de la guerra de 1982“, asegura. Y concluye con una reflexión que resume el sentimiento de muchos veteranos: “Ninguna victoria deportiva puede reparar las pérdidas humanas, las heridas físicas o psicológicas, ni devolver a quienes no regresaron. Disfruté el resultado, sufrí durante el partido y después solo pude agradecerles a los jugadores por la alegría que le dieron al país”.
Quizás este miércoles Messi vuelva a escribir otra página inolvidable frente a Inglaterra. Lo que sí parece seguro, a la luz de estos testimonios, es que cada Argentina-Inglaterra volverá a despertar una memoria compartida: la del fútbol como punto de encuentro, la de Malvinas como causa permanente y la de aquellos veteranos que, aún celebrando cada gol, recuerdan que la verdadera victoria sigue siendo honrar a quienes dieron la vida por la Patria.




