España y Gibraltar inician una nueva etapa en sus relaciones tras la firma, en Bruselas, del acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido que regula el futuro del Peñón después del Brexit. El pacto elimina desde este miércoles la histórica verja que separaba ambos territorios, modifica los controles fronterizos y establece un nuevo marco para la circulación de personas y mercancías, en lo que las autoridades españolas definen como el cierre definitivo de un litigio que se extendió durante décadas.
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Por qué se firmó el tratado
El acuerdo fue firmado por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y el secretario de Estado británico para Europa, Stephen Doughty, con la presencia del ministro español José Manuel Albares y del ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo. Los Estados miembros de la Unión Europea ya habían dado su visto bueno a los textos legales en abril, y el pacto completa el marco de relaciones diseñado tras el Brexit, buscando garantizar la estabilidad en una zona especialmente sensible tanto política como económicamente.
El tratado contempla la desaparición de la Verja, eliminando el último muro de Europa continental, y establece la libre circulación de personas entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, lo que beneficiará especialmente a los cerca de 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan diariamente.

No obstante, los controles fronterizos no desaparecerán por completo sino que cambiarán de ubicación: los pasajeros que lleguen al aeropuerto de Gibraltar estarán sometidos a un sistema de doble inspección, en el que las autoridades gibraltareñas asumirán el control migratorio y policial mientras que funcionarios españoles realizarán las comprobaciones para proteger el espacio Schengen, con un esquema comparable al que ya opera en la estación de St. Pancras, en Londres, para los pasajeros con destino a Francia.
Aduanas, IVA y vuelos directos
En materia comercial, España asumirá los controles Schengen en el aeropuerto y el puerto de Gibraltar, y sus autoridades tendrán la última palabra sobre la emisión y renovación de los permisos de residencia. El tratado regula además la circulación de mercancías mediante un sistema de controles armonizados en el que España realizará los controles aduaneros de lo que entre en Gibraltar, y Gibraltar aplicará un impuesto indirecto equivalente al IVA, que arrancará en un 15% desde la entrada en vigor y completará su convergencia en un plazo de tres años.
El texto también abre la puerta a vuelos directos entre Gibraltar y distintos destinos de la Unión Europea, algo vedado hasta ahora por las secuelas del Brexit.

La soberanía, intacta según España
El punto más sensible para la diplomacia española sigue siendo la soberanía. Albares fue categórico: “no cambia una coma” con respecto a su reclamación sobre Gibraltar tras la firma del acuerdo, y remarcó que “el artículo 2 deja muy claro que España no cambia una coma a su reclamación de soberanía, que seguimos reclamando la soberanía y que nuestra posición sigue siendo la misma”. El ministro sostuvo que el pacto “abre una nueva era” en las relaciones con Gibraltar y permite cerrar el capítulo del Brexit, además de definir la Verja como “la última frontera de Europa continental”.
El acuerdo, cuyo texto definitivo se publicó el 26 de febrero, había sido anunciado políticamente por Albares el 11 de junio de 2025 tras culminar las negociaciones con el comisario Šefčovič y el entonces canciller británico David Lammy. Ahora resta un trámite formal: la ratificación por el Parlamento Europeo, aunque el tratado ya despliega sus efectos en la práctica desde este miércoles.




