"Las Malvinas son argentinas", la respuesta de Andrew Giuliani, la eventual presencia de Donald Trump y el deporte como herramienta de soft power revelan que el Mundial 2026 trasciende el fútbol. Juan Battaleme explica por qué los partidos también se juegan en el terreno de la diplomacia y la geopolítica.
Tras la victoria de la selección argentina frente a Inglaterra en el Mundial 2026, el gobierno nacional volvió a reclamar al Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, reforzando una posición que trasciende generaciones.