Las guerras en Medio Oriente ya no se libran únicamente con armas convencionales ni bajo lógicas tradicionales. Drones, inteligencia artificial, ciberataques y sistemas de comunicación descentralizados comenzaron a integrarse a una nueva forma de confrontación donde la tecnología se convierte en una herramienta estratégica al servicio de causas ideológicas y religiosas.
Se encienden las alarmas en el Mediterráneo tras los ataques a Chipre. Mientras las autoridades atribuyeron el ataque en la base británica a Hezbolá, el gobierno de Grecia decidió enviar buques de guerra y aviones F-16 a la isla.
Las autoridades británicas registraron más sobrevuelos sobre instalaciones sensibles que en 2024 y buscan dar mayores atribuciones a las fuerzas armadas.
Equipados con sensores de última generación y autonomía de largo alcance, estos drones permiten a Estados Unidos monitorear grandes extensiones de la frontera.