Pokémon GO entrenó, sin que la mayoría de sus jugadores lo supiera, un modelo de inteligencia artificial que hoy es clave para la navegación de drones militares en zonas sin GPS. Millones de escaneos voluntarios que la app pedía desde 2021 terminaron alimentando el Large Geospatial Model de Niantic Spatial, la empresa que se separó del negocio de videojuegos y que ahora trabaja con el contratista de defensa Vantor para llevar esa tecnología a drones y vehículos militares.
- Te puede interesar: Inteligencia artificial para empresas: la nueva apuesta del mercado
Cómo llega Pokémon GO en el mundo bélico
Desde 2020 Niantic ubicó las “AR Mapping tasks” en Pokémon GO, y en 2021 lanzó los Powered-Up PokéStops: invitaba a los jugadores a escanear con la cámara del celular lugares reales (plazas, esquinas, PokéStops) a cambio de recompensas en el juego. Desde 2021 la app les pedía a los jugadores grabar videos cortos de lugares reales. Era opt-in, voluntario, y la mayoría de la gente lo vivía como una mecánica más del juego. En total se acumularon unos 30 mil millones de esos escaneos.
Esos millones de escaneos no se quedaron ahí: Niantic tomó esas grabaciones y armó con ellas un mapa 3D masivo del mundo real, que le permite a una máquina ubicarse en el espacio simplemente “mirando” con una cámara, sin depender de GPS. Eso es lo que la empresa llama su “Large Geospatial Model” (LGM), apoyado en un sistema de posicionamiento visual (VPS). Niantic reconoció que pasó cinco años construyendo estos modelos de IA para alimentar ese VPS.

El quiebre corporativo
En marzo de 2025 Scopely, respaldada por capitales saudíes, compró por 3.500 millones de dólares la parte de videojuegos de Niantic, mientras que el negocio de IA espacial quedó como compañía aparte: Niantic Spatial. Es decir, Pokémon GO y el “cerebro geoespacial” se separaron en dos empresas distintas
En diciembre de 2025 Niantic Spatial anunció una alianza con Vantor –la firma de defensa e inteligencia que antes se llamaba Maxar Intelligence– para fusionar ese sistema de posicionamiento terrestre con el software de navegación aérea de Vantor, pensado para operar en zonas donde el GPS no funciona.
- Te puede interesar: Redes sociales: cuál es su rol en la política y en campañas electorales
El objetivo declarado es que plataformas aéreas y terrestres puedan navegar y coordinarse con precisión en ambientes “GPS-denied”. Eso incluye drones, vehículos, anteojos de realidad aumentada y otros equipos de campo compartiendo un mismo sistema de coordenadas aunque el GPS esté caído, interferido o “spoofeado”.
Vantor no es cualquier empresa: es contratista de primer nivel de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial de EE. UU. (NGA), con un contrato de seguimiento valuado en 70 millones de dólares.
La guerra en Ucrania y la de Irán ya muestran jamming y spoofing de GPS para desviar drones kamikaze, de reconocimiento y misiles guiados. Además, en febrero de 2026 Vantor se llevó un contrato del Ejército de EE. UU. de hasta 217 millones de dólares para el programa One World Terrain, de datos 3D del terreno (aunque no hay evidencia pública de que ese contrato puntual use escaneos de Pokémon GO).

Los datos de los usuarios como herramienta para los drones
Si bien Vantor negó que vaya a usar datos de Pokémon GO, Niantic Spatial nunca confirmó ni negó del todo qué rol jugó esa data puntual en el modelo.Esta última le dijo a PC Gamer que los “ground scans” de Pokémon GO son apenas una parte de los insumos usados para entrenar sus modelos, no la fuente directa de ese sistema.
La empresa asegura que los datos de los jugadores nunca fueron vendidos a nadie, y que desde que Pokémon GO pasó a Scopely, se discontinuó el escaneo AR y el compartir esos datos con Niantic Spatial como parte de la transición.
Sin embargo, el problema no es los datos que se utilizaron en un juego, sino cómo cinco años después contribuyeron al escenario militar.




