Como cada diciembre, el cielo nocturno vuelve a ofrecer uno de los fenómenos astronómicos más impactantes del año: la lluvia de meteoros Gemínidas. Se trata de un evento que combina frecuencia, brillo y duración, y que suele convertirse en el más observado a nivel global por su intensidad y por las condiciones favorables en las que se produce.
El fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa una región del espacio cargada de partículas desprendidas por el asteroide 3200 Faetón. A diferencia de la mayoría de las lluvias de meteoros, que tienen su origen en cometas, las Gemínidas provienen de un cuerpo rocoso. Faetón, al acercarse al Sol en su órbita, libera fragmentos de polvo que quedan dispersos en el espacio.
Cuando estos restos ingresan a la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a los 35 kilómetros por segundo, se desintegran por la fricción con el aire y generan los destellos luminosos, conocidos popularmente como estrellas fugaces.
El fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa una región del espacio cargada de partículas desprendidas por el asteroide 3200 Faetón.
El nombre del evento se debe a que, desde la perspectiva terrestre, los meteoros parecen provenir de la constelación de Géminis. Sin embargo, los destellos pueden observarse en distintas zonas del cielo, lo que facilita la experiencia incluso para quienes no tienen conocimientos astronómicos.
En su momento de máxima actividad, la lluvia puede alcanzar entre 100 y 150 meteoros por hora, aunque la cantidad visible varía según las condiciones climáticas, la presencia de nubes, la contaminación lumínica y la luminosidad de la Luna.
Las partículas que ingresan a la atmósfera son extremadamente pequeñas, en su mayoría del tamaño de granos de arena, y se consumen por completo antes de alcanzar la superficie terrestre. Su importancia radica en el valor científico que aportan, ya que permiten estudiar la composición y el comportamiento de cuerpos menores del sistema solar, además de reforzar el interés público por la astronomía.
Cómo se puede ver la lluvia Gemínidas en Argentina
En Argentina, la observación es posible aunque con algunas limitaciones propias del hemisferio sur. Las mejores oportunidades se dan durante la madrugada, cuando la constelación de Géminis se eleva lo suficiente sobre el horizonte. La lluvia de meteoros Gemínidas se desarrolla todos los años entre el 4 y el 17 de diciembre.
El nombre del evento se debe a que, desde la perspectiva terrestre, los meteoros parecen provenir de la constelación de Géminis.
Para una mejor experiencia, se recomienda alejarse de las luces urbanas y buscar cielos despejados. No se requieren telescopios ni binoculares: la observación a simple vista es la más efectiva, siempre que se permita a los ojos adaptarse a la oscuridad durante al menos veinte minutos. Visualmente, las Gemínidas se distinguen por producir meteoros relativamente lentos y muy brillantes, con tonalidades que pueden variar entre el blanco, el amarillo y el verde. En algunos casos, dejan estelas persistentes que permanecen visibles durante varios segundos, aumentando el impacto visual del fenómeno.
La Unión Europea (UE) acordó congelar de manera indefinida cerca de 210.000 millones de euros en activos del Banco Central de Rusia, que estaban bloqueados desde 2022 como parte de las sanciones impuestas por la invasión de Ucrania.
Unión Europea: definiciones y alcances del congelamiento a los activos rusos
Los activos rusos, principalmente gestionados por la entidad financiera Euroclear en Bélgica, habían estado inmovilizados bajo un régimen de sancionesque requería renovaciones semestrales.
La decisión, adoptada por los embajadores de los Estados miembros mediante el uso de poderes de emergencia contemplados en el Artículo 122 de los tratados de la UE, elimina esa necesidad y los mantiene bloqueados “hasta que Rusia pague reparaciones por la guerra” o deje de representar un riesgo económico para Europa.
El gobierno de Ucrania defendió la medida de la Unión Europea en medio de urgencias para abordar el presupuesto estatal y el gasto militar en 2026 y 2027.
La medida permite la inmovilización permanente de los activos del Banco Central de Rusia (BCR) valorados en alrededor de 210.000 millones de euros, sin la obligación de someter la extensión de las sanciones a una votación semestral entre los 27 Estados miembros.
La mayor parte de estos fondos, un aproximado de 185.000 millones, está depositada en Euroclear, una cámara de compensación con sede en Bruselas, mientras que el resto se mantiene en instituciones financieras privadas dentro del bloque.
Rusia denunció a Euroclear por 185.000 millones de euros
A raíz de esta decisión, el Banco Central ruso respondió con una demanda a Euroclear ante Tribunal de Arbitraje de Moscú por el monto total de activos embargados. La entidad busca obtener una indemnización por los daños causados al no poder utilizar el efectivo y otros valores. Sostiene que el uso de fondos sin autorización por parte de la Comisión Europea es ilegal.
La denuncia local, que resultará favorable al BCR, podría escalar a otras jurisdicciones y animar a presentaciones internacionales ante tribunales de arbitraje.
Rusia pretende evitar que la Unión Europea utilice gran parte de los 210.000 millones de euros para respaldar a Ucrania. Bruselas avanza en un préstamo de reparación para cubrir el presupuesto estatal durante 2026 y 2027, y un plan adicional para apoyar la economía ucraniana por 89.313 millones de euros.
Vladímir Putin se enfrenta a la pérdida de al menos 210.000 millones de euros en activos del Banco Central de Rusia, un dinero que supera con creces el presupuesto militar utilizado en 2025.
Otra posibilidad para el Kremlin es reunir apoyo internacional de aliados fuertes como China y restringir los activos y relaciones comerciales de los europeos, aunque esto dependería de la voluntad de Xi Jinping de intervenir directamente en el conflicto en favor de los rusos.
Países claves de la UE como Alemania celebraron la medida, mientras que Ucrania justificó el plan para recibir los fondos rusos. “Es justo que los activos congelados de Rusia se utilicen para reconstruir lo que Rusia ha destruido, y que ese dinero pase a ser nuestro“, afirmó el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky.
Por otro lado, Bélgica, Malta, Bulgaria e Italia temen las posibles consecuencias financieras en el sistema internacional que traería la utilización de los activos congelados rusos, más allá de la preocupación legal que existe sobre su uso.
Con la congelación indefinida de 210.000 millones de euros en activos rusos, la Unión Europea da un paso político y económico significativo para presionar a Moscú y fortalecer su respaldo a Ucrania ante la prolongada guerra.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, reveló que Estados Unidos presentó una nueva propuesta para avanzar en las negociaciones de paz con Rusia, que incluye la creación de una “zona económica libre” en el este de Ucrania, específicamente en las áreas del Donbás que retiene Kiev.
Que plantea la zona económica libre para el Donbás
La idea, surgida en conversaciones con mediadores estadounidenses, busca ofrecer un punto medio entre las exigencias rusas y las preocupaciones ucranianas. Según especificó Zelensky, en lugar de que Ucrania entregue directamente territorios controlados en la región de Donetsk, Washington sugiere que esos sectores pasen a un estatus de zona económica libre.
El plan añade además que esta región pase a estar desmilitarizada, sin presencia de Kiev, y pone un límite para el avance ruso más allá del estado actual del conflicto.
Además de la “zona económica libre”, Estados Unidos propone la retirada rusa de partes de las regiones de Járkov, Sumy y Dnipropetrovsk, así como congelar las líneas del frente en Zaporiyia y Jersón si se llega a un acuerdo.
Estados Unidos acercó una propuesta para transformar en Donbás, integrado por Donestk y Lugansk, en una zona económica libre como un punto medio en las pretensiones de Rusia y Ucrania.
Otra propuesta mencionada incluye la administración conjunta de la central nuclear de Zaporiyia, actualmente controlada por Rusia y foco de tensiones por motivos de seguridad nuclear.
El propio presidente ucraniano cuestionó la falta de claridad sobre quién gobernaría la zona del Donbás y expresó dudas sobre si dicha propuesta podría evitar que Rusia se aproveche de la retirada militar ucraniana.
El mandatario advirtió que no hay acuerdo todavía y que cualquier concesión territorial debería ser ratificada por el pueblo ucraniano mediante un referéndum o elecciones.
Los recientes cambios en la iniciativa diplomática de Estados Unidos forman parte de un marco de paz de 20 puntos que Ucrania entregó a Washington en las últimas rondas de conversaciones.
De esta forma, la Casa Blanca y Kiev se presionan para encontrar una salida negociada al conflicto en medio de renovados avances militares rusos y ataques sobre la infraestructura ucraniana.
Washington espera alcanzar un alto el fuego antes de Navidad, pero la falta de avances en las negociaciones podría afectar el proceso de paz a cuatro años del comienzo de la guerra.
Aunque no se ha establecido un plazo formal, Zelensky indicó que Washington busca claridad sobre un acuerdo antes de la Navidad. La propuesta estadounidense insiste en la necesidad de garantías de seguridad que impidan futuros enfrentamientos y en un plan de reconstrucción para los territorios afectados por la guerra, temas que Kiev considera cruciales para firmar cualquier tratado de paz.
La propuesta de una “zona económica libre” aparece como un intento intermedio entre la ambición expansionista de Moscú y la negativa ucraniana a perder soberanía en el este.
La propuesta de Estados Unidos para crear una zona económica libre en partes del Donbás representa uno de los esfuerzos diplomáticos más recientes para poner fin a la guerra entre Ucrania y Rusia. Sin embargo, la falta de claridad sobre la gobernanza del territorio y el cumplimiento de la desmilitarización produjo puntos no resueltos que pueden demorar la paz a casi cuatro años del comienzo de la guerra.
El gobierno de Alemania acusó formalmente a Rusia de llevar a cabo un ciberataque contra el sistema de control del tráfico aéreo alemán en agosto de 2024 y de intentar interferir en las elecciones generales de febrero de 2025, mediante una campaña de desinformación. Además, convocó al embajador ruso en Berlín para exigir explicaciones sobre estas acciones.
Las autoridades afirman que estas operaciones forman parte de una estrategia de “guerra híbrida” atribuida a Moscú, que incluye desde ataques informáticos hasta campañas de propaganda destinadas a dividir a la sociedad y socavar la confianza en las instituciones democráticas alemanas.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán, el ataque al sistema de control aéreo fue claramente atribuido al colectivo de hackers conocido como APT28 o “Fancy Bear”, que estaría vinculado al servicio de inteligencia militar ruso, el GRU.
El gobierno alemán sostiene que los análisis forenses de los servicios de inteligencia demuestran la implicación del GRU en esta operación, señalando que la intrusión tuvo como objetivo sistemas críticos de seguridad aérea que forman parte de la infraestructura esencial del país.
Esta campaña, según Berlín, habría difundido contenidos falsos, vídeos manipulados y narrativas sesgadas.
Además del ataque cibernético, Alemania responsabilizó a Rusia por la campaña de desinformación denominada “Storm 1516”, que buscaba influir en la opinión pública durante el proceso electoral federal.
Esta campaña, según Berlín, habría difundido contenidos falsos, vídeos manipulados y narrativas sesgadas con la intención de desacreditar a partidos políticos y generar divisiones internas en la sociedad, lo que para las autoridades alemanas representa una amenaza directa a la integridad del proceso democrático.
Cómo avanza el reclamo de Alemania en Europa
En respuesta a estas acusaciones, el gobierno alemán convocó al embajador ruso, Sergei Necháyev, al Ministerio de Exteriores para presentar una protesta formal. El portavoz del ministerio, Martin Giese, afirmó que Rusia intensificó sus acciones híbridas contra Alemania y que Berlín está observando muy de cerca estas actividades, advirtiendo que habrá consecuencias y contramedidas, algunas en coordinación con aliados europeos, para “hacer pagar un precio” a Moscú por estas acciones.
Las autoridades alemanas señalaron que estas operaciones no solo afectan a la seguridad nacional, sino que también representan una violación de las normas internacionales sobre ciberseguridad y soberanía digital.
Además del ataque cibernético, Alemania responsabilizó a Rusia por la campaña de desinformación denominada “Storm 1516”.
Berlín subrayó que la combinación de ciberataques y desinformación forma parte de un patrón más amplio de tácticas destinadas a desestabilizar democracias occidentales, algo que preocupó tanto a Alemania como a sus socios en la Unión Europea y la OTAN.
Por su parte, Rusia rechazó categóricamente las acusaciones, calificándolas de infundadas, injustificadas y absurdas. El embajador Necháyev, en declaraciones posteriores a su convocatoria, negó cualquier implicación de los servicios estatales rusos en las acciones que Alemania describe y afirmó que tales acusaciones buscan avivar el sentimiento anti-ruso y deteriorar las relaciones bilaterales.
Finalmente, Moscú mantiene que no recibió evidencia concreta que respalde las imputaciones realizadas por Berlín.
Brasil, el aliado más importante de Argentina en el Cono Sur, reafirmó su compromiso con la causa Malvinas al reconocer a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur como parte del territorio argentino. El acto fue interpretado como un respaldo simbólico sobre los archipiélagos administrados hoy por el Reino Unido.
El gobierno de Lula da Silva, actual presidente brasileño y presidente interino del Mercosur, sostiene una postura firme sobre la necesidad de fortalecer la integración regional y la proyección internacional de los países del Cono Sur. Es en esta visión, sumada a un apoyo histórico y sostenido a la reivindicación argentina, donde se enmarca la nueva actualización cartográfica presentada por el IBGE.
Brasil y un cambio en su mapamundi
La actualización del atlas del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE) no es más que la consolidación de un criterio que el país aplica desde hace varios años. En 2015, distintas resoluciones y materiales educativos brasileños ya recomendaban utilizar el nombre empleado por Argentina en lugar de la referencia británica (Falkland Islands).
En ese período, la cartografía producida en Brasil mostró variaciones entre mapas que usaban denominaciones neutras y otros que incorporaban explícitamente a Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur dentro del territorio argentino. La edición más reciente del IBGE, en cambio, adoptó un criterio firme, clasificando a todos los archipiélagos como territorios argentinos.
Lula da Silva, actual presidente de Brasil, también es el actual jefe protempore del bloque Mercosur.
El nuevo mapa mundial forma parte del Atlas Geográfico Escolar, un recurso educativo de distribución masiva en Brasil, lo que transforma una práctica ya existente en un gesto político más visible.
La aplicación de este criterio en un mapa mundial de alcance nacional fue interpretada como una señal explícita del respaldo histórico de Brasil a la postura argentinaen el Atlántico Sur, con un impacto diplomático mayor que en ocasiones anteriores. De todas formas, el cambio se aplicará a los mapas y materiales producidos por el propio Instituto, principalmente para uso escolar y estatal, lo que no obliga a todas las publicaciones cartográficas a adoptar este enfoque.
Brasil y un compromiso histórico con la causa Malvinas
Más allá del gesto simbólico del nuevo mapamundi, el respaldo brasileño a la posición argentina en la disputa por las Islas Malvinas forma parte de una política exterior sostenida en el tiempo.
A lo largo de distintos gobiernos, Brasil reconoció los derechos argentinos y reclamó una solución negociada con el Reino Unido bajo el marco de las resoluciones de Naciones Unidas. Esa continuidad convirtió el tema en un punto de consenso dentro de la diplomacia brasileña, independientemente de la ideología político de cada administración.
En foros multilaterales como el Mercosur, la Unasur y la CELAC, Brasil acompañó documentos conjuntos que instan al Reino Unido a reanudar las negociaciones de soberanía. A su vez, respaldó las objeciones a la exploración unilateral de recursos naturales, así como también la militarización de la zona, dos de los puntos que Argentina sostiene con firmeza en su estrategia diplomática.
Por Sergio Daniel Skobalski y Héctor Agustín Arrosio, especial para DEF.
La irrupción de los microreactores nucleares marca un cambio estructural en la arquitectura del poder militar contemporáneo. Más que introducir una nueva fuente energética, estos sistemas eliminan la vulnerabilidad más profunda de lasfuerzas armadas modernas: la dependencia crítica de la electricidad y de las cadenas de suministro de combustible.
El programa estadounidense Janus propone dotar a la fuerza de autonomía energética sostenida, permitiendo operaciones persistentes en territorios antes inviables, aumentando la resiliencia ante ataques al sistema eléctrico y reduciendo la carga logística que define la guerra contemporánea. De alcanzar su madurez operativa, transformará la concepción misma de base militar, despliegue expedicionario y continuidad operacional.
La irrupción de los microreactores nucleares marca un cambio estructural en la arquitectura del poder militar contemporáneo.
Autonomía Energética como Vector de Poder Militar
Las transiciones energéticas han sido determinantes en la historia militar: el vapor emancipó a las flotas del viento, el petróleo multiplicó alcance y velocidad, y la digitalización creó redes de mando distribuidas. Hoy, el desafío no es una nueva energía, sino la fragilidad del ecosistema eléctrico que sostiene cada sensor, sistema de armas, red de comunicaciones y base avanzada.
El programa Janus del Ejército de Estados Unidos apunta directamente a este talón de Aquiles. Sus microreactores —compactos, seguros, de funcionamiento autónomo y capaces de operar durante años sin reabastecimiento— buscan convertir cualquier emplazamiento en una microred energética resistente, transportable y de larga duración. De materializarse, constituirían la innovación logística y operativa más relevante desde la adopción de los combustibles fósiles.
La necesidad es evidente. En los conflictos recientes, entre 50% y 75% del combustible consumido en campaña fue destinado simplemente a sostener bases: electricidad, infraestructura, comunicaciones, climatización, servicios. En paralelo, estudios muestran que el 70% del peso logístico total se corresponde con combustible y agua. Esta ecuación limita maniobra, autonomía y resiliencia, especialmente cuando la operación depende de convoyes vulnerables o de redes eléctricas nacionales susceptibles a ataques físicos, ciberataques o fenómenos climáticos extremos.
El salto tecnológico que habilita esta nueva etapa resulta de avances en miniaturización nuclear, con mejoras sustanciales en enfriamiento pasivo, blindaje compacto, controles autónomos y seguridad inherente. Project Pele ya demostró la viabilidad técnica; Janus busca convertir esta prueba en una capacidad estratégica real y replicable.
En los conflictos recientes, entre 50% y 75% del combustible consumido en campaña fue destinado simplemente a sostener bases: electricidad, infraestructura, comunicaciones, climatización, servicios.
La ventaja decisiva reside en la ruptura de las dependencias territoriales. Un reactor móvil convierte un aeródromo austero, una isla remota o un enclave degradado en un nodo operativo autosuficiente con radares, comunicaciones satelitales, enjambres de drones y un puesto de mando robusto. En regiones como el Indo-Pacífico, donde gran parte de las islas carecen de infraestructura eléctrica significativa, la portabilidad de un reactor multiplica el valor militar del terreno y permite posiciones persistentes donde antes solo existían escalas logísticas o enclaves temporales.
Otras potencias avanzan en la misma dirección —Rusia con plantas flotantes y reactores modulares para el Ártico; China con prototipos para sus posiciones en el Mar del Sur—, pero ninguna posee aún una capacidad terrestre, modular y verdaderamente desplegable como la que propone EE. UU.
Riesgos estructurales, desafíos de implementación y consecuencias estratégicas globales
Los microreactores no están exentos de limitaciones. La centralización de la energía en un único punto genera un riesgo si el reactor entra en shutdown seguro, ya sea por intrusión cibernética, sabotaje, fallas de sensores o daños en sistemas de control. Aunque pueden enterrarse y blindarse contra pulsos electromagnéticos o explosiones, su arquitectura digital sigue siendo vulnerable a operaciones cibernéticas sofisticadas. El Pentágono está desarrollando marcos de ciberseguridad específicos, pero el desafío permanece.
La ventaja decisiva reside en la ruptura de las dependencias territoriales.
Otro obstáculo es político y regulatorio. La palabra “nuclear” activa resistencias sociales, objeciones de gobiernos aliados y procesos de aprobación prolongados. Esto puede restringir significativamente los países donde EE. UU. esté autorizado a desplegar estos sistemas, en especial en misiones multinacionales o sobre territorios socios.
El punto más crítico, sin embargo, es la disponibilidad de HALEU (uranio de bajo enriquecimiento al 19,75%), indispensable para este tipo de reactores. Actualmente, Rusia es el único proveedor a escala industrial, mientras que la producción estadounidense continúa en fase piloto. Si la fabricación nacional no se acelera, la expansión del programa Janus quedará estratégicamente limitada, independientemente de sus avances tecnológicos. La paradoja es clara: para lograr autonomía energética militar, EE. UU. debe primero superar una dependencia industrial nuclear.
Pese a estos riesgos, las consecuencias estratégicas de la adopción exitosa de microreactores son significativas.
Janus redefine el concepto de continuidad operacional: los mandos estadounidenses ya no asumen que sus bases domésticas o avanzadas permanecerán conectadas a redes seguras. Se trata de un enfoque orientado al combate en entorno contestado, donde la pérdida de energía debe considerarse no una anomalía, sino una condición probable del teatro.
Otras potencias avanzan en la misma dirección que Estados Unidos: como Rusia, con plantas flotantes y reactores modulares para el Ártico.
Su impacto en la arquitectura global de despliegue es profundo:
Permite operaciones persistentes en islas remotas del Indo-Pacífico, aumentando la presión estratégica sobre la geografía del contencioso con China.
Facilita la recuperación rápida de bases europeas después de ciberataques o sabotajes a la red eléctrica, un punto crítico ante la doctrina rusa de ataques híbridos a infraestructuras.
Otorga presencia sostenible en el Ártico y el Caribe, regiones donde el clima o la falta de infraestructura dificultan los basamentos permanentes.
Reduce la huella logística, otorgando mayor autonomía a unidades dispersas, regimientos litorales y conceptos como el Agile Combat Employment de la Fuerza Aérea.
Incluso podría acelerar aplicaciones civiles: desastres naturales, poblaciones remotas, o infraestructuras críticas podrían beneficiarse de una fuente autónoma, segura y estable.
Microreactores militares: colofón estratégico
El programa prevé los primeros reactores piloto en bases nacionales para 2028. Si funcionan según lo previsto, la década de 2030 verá un nuevo paradigma operativo: bases más resilientes, unidades más autónomas y cadenas logísticas más livianas. Si fracasa, EE. UU. perderá la única vía cercana para reducir su vulnerabilidad energética en un momento en que la guerra multidominio hace del poder eléctrico el componente más crítico de la operación militar.
La competencia estratégica contemporánea se define por la capacidad de sostener operaciones bajo presión, con redes degradadas y en territorios remotos. En este contexto, la energía deja de ser un insumo y se convierte en un determinante estructural del poder militar. El programa Janus no solo propone un nuevo sistema energético: propone un nuevo modo de pensar la guerra. Si tiene éxito, cambiará el mapa del despliegue global de EE. UU., reescribirá la logística militar y alterará los equilibrios operativos en los principales teatros de operaciones del siglo XXI.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Japón manifestaron su “grave preocupación” ante los recientes ejercicios aéreos y patrullas militares conjuntas de Rusia y China en el Indo-Pacífico, en medio del enfrentamiento diplomático entre Tokio y Pekín por Taiwán.
El ejercicio militar de Rusia y China en el Indo-Pacífico
El gobierno de Japón, encabezado por la ministra Sanae Takaichi, denunció una serie de maniobras militares de Rusia y China en el mar nipón. Según las autoridades japonesas, el incidente incluyó vuelos entre bombarderos rusos Tu-95 y aeronaves chinas H-6, escoltados por cazas J-16 en áreas cercanas a Tokio y al Mar de China Oriental.
Las fuerzas de defensa aérea de Japón desplegaron aviones de combate para responder e identificar las aeronaves en su zona de defensa.
Bombarderos rusos Tu-95 y aeronaves chinas H-6, escoltados por cazas J-16, sobrevolaron el espacio aéreo internacional cercano a Japón y encendió las alarmas en el Indo-Pacífico.
Paralelamente, Corea del Sur también reportó incursiones de aeronaves rusas y chinas en su zona de defensa aérea, lo que refuerza la percepción de que los ejercicios conjuntos de Moscú y Pekín fueron en realidad un mensaje para los aliados de Occidente en Asia.
Tanto China como Rusia defendieron el reciente despliegue, argumentando que forma parte de su planificación anual y cooperación militar rutinaria entre ambos países.
El jefe de la OTAN, Mark Rutte, y el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, mantuvieron una comunicación para intercambiar puntos de vista sobre la actividad militar rusa y china cerca de Japón.
Koizumi informó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte sobre incidentes recientes donde cazas chinos habrían fijado sus radares en aeronaves japonesas, considerado por Tokio como una maniobra peligrosa. El ministro nipón también se pronunció en contra de la intervención china en la guerra en Ucrania.
Japón y Estados Unidos respondieron a la amenaza rusa-china con el despliegue de dos bombarderos estratégicos B-52 estadounidenses, tres cazas furtivos F-35 y tres aviones nipones de superioridad aérea F-15.
Para la Alianza Atlántica y el gobierno japonés estos ejercicios consisten en una demostración de fuerza y mostraron su preocupación por sus posibles efectos en la estabilidad regional del Indo-Pacífico y Euroatlántico. El bloque militar occidental y Tokio acordaron estrechar la comunicación y cooperación para monitorear y planear respuestas futuras.
Al mismo tiempo que tenía lugar la reunión, dos bombarderos estratégicos B-52 estadounidenses, junto a tres cazas furtivos F-35 y tres aviones nipones de superioridad aérea F-15 sobrevolaron el mar de Japón, en otra demostración de fuerza en la región.
El incremento de vuelos y ejercicios conjuntos de Moscú y Pekín se da en un contexto de creciente rivalidad estratégica con Estados Unidos y sus aliados, incluido Japón, que recientemente entró en conflicto diplomático con China al pronunciarse acerca de una intervención en Taiwán si el gigante asiático finalmente decide intervenir en la isla.
Estados Unidos, Europa y sus cuatro socios del Indo-Pacífico (IP4), Australia, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda concluyeron que la seguridad de ambas regiones está cada vez más interconectada frente a amenazas transregionales, específicamente la estrecha colaboración entre Rusia y China.
Un nuevo análisis global advierte que casi la mitad de las playas arenosas del mundo podrían desaparecer o quedar sumergidas antes de que termine este siglo, pero el aumento del nivel del mar por el cambio climático es solo una parte del problema.
La alerta surge de un estudio publicado en Frontiers in Marine Science, presentado recientemente en un simposio científico en Montevideo, donde expertos de distintos países coincidieron en que la erosión costera avanza a un ritmo más acelerado de lo que se estimaba.
Calentamiento global: la advertencia sobre la desaparición de las playas
Lo novedoso del relevamiento es que demuestra que la pérdida de playas no se explica únicamente por el ascenso del océano, sino también por la forma en que la actividad humana altera el equilibrio natural de los sedimentos.
Las playas funcionan como sistemas dinámicos que dependen de un delicado intercambio de arena entre las dunas, la zona seca de la playa, la franja intermareal y la parte sumergida donde rompen las olas. Cuando uno de estos componentes se altera, todo el sistema se desestabiliza.
La alerta surge de un estudio publicado en Frontiers in Marine Science, presentado recientemente en un simposio científico en Montevideo.
Las construcciones sobre la costa, la eliminación de dunas, el dragado, la urbanización y la constante presión turística modifican la disponibilidad de sedimentos, y esto agrava el impacto de las tormentas y de la mayor energía del oleaje, intensificado por el calentamiento global. El estudio muestra que incluso playas consideradas “estables” están perdiendo arena porque las fuerzas que actúan sobre ellas ya no encuentran espacios donde redistribuirla.
La investigación también advierte sobre un fenómeno conocido como “estrangulamiento costero”, un proceso en el que las playas quedan atrapadas entre el avance del mar, por un lado, y las infraestructuras humanas, por el otro. Al no tener espacio para migrar tierra adentro, simplemente desaparecen.
Este efecto ya se observa en regiones de América Latina, el sudeste asiático, África occidental y varias islas del Pacífico, donde el ascenso del nivel del mar se combina con décadas de desarrollo sin planificación.
Cambio climático: las medidas a tomar en las playas
Las consecuencias ambientales son profundas. Muchas playas actúan como barreras naturales contra tormentas, alojan ecosistemas sensibles y funcionan como zonas de anidación para numerosas especies. Cuando desaparecen, las olas avanzan más hacia el interior, erosionan acantilados, inundan áreas urbanas y degradan hábitats enteros.
En términos sociales y económicos, el impacto es igual de crítico: millones de personas viven, trabajan o dependen del turismo costero. En países insulares como Kiribati o Tuvalu, donde no existe tierra elevada para reubicación, la pérdida de playas amenaza directamente la habitabilidad futura.
Muchas playas actúan como barreras naturales contra tormentas, alojan ecosistemas sensibles y funcionan como zonas de anidación para numerosas especies.
Aunque reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es esencial, los autores del estudio remarcan que no basta. Es necesario restaurar las dunas, proteger la vegetación costera, limitar las construcciones en zonas sensibles y planificar estrategias de adaptación basadas en ciencia.
La advertencia es clara: si no se toman medidas integrales, la desaparición de playas dejará de ser un fenómeno futuro para convertirse en una crisis irreversible con efectos globales.
El Congreso peruano aprobó, con 73 votos a favor, la presencia de personal militar de Estados Unidos en Perú a lo largo de 2026. La decisión habilita el ingreso de efectivos armados del Departamento de Guerra bajo el Plan Bratton. La medida generó un intenso debate por lo que podría implicar para la soberanía y la política interna del país.
Según el informe legislativo, el despliegue se realizará desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2026, con equipos que portarán armas de guerra y operarán junto a unidades de las Fuerzas Armadas peruanas. José Jerí, el actual presidente de Perú, respaldó la iniciativa al señalar que contribuirá al entrenamiento especializado y al combate de amenazas transnacionales.
Estados Unidos en Perú: el porqué detrás del despliegue militar
El envío de fuerzas estadounidenses a Perú está directamente vinculado al Plan Bratton, una iniciativa de cooperación militar que busca fortalecer la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad locales frente a amenazas internas y transnacionales.
La autorización del Congreso responde a la necesidad de reforzar áreas críticas donde el Estado enfrenta dificultades para mantener control y presencia efectiva. El Plan Bratton permitirá acelerar el entrenamiento especializado en tácticas de campo, operaciones aéreas y manejo de equipamiento avanzado.
A su vez, Estados Unidos aportará unidades preparadas para escenarios de contrainsurgencia y lucha contra el narcotráfico.
No será la primera vez que Estados Unidos y Perú colaboren en el ámbito de defensa y seguridad.
Otro de los motivos centrales es la necesidad de mejorar el intercambio de inteligencia y la interoperabilidad con un socio estratégico. La expansión del crimen organizado y de la actividad de grupos armados en corredores fronterizos son desafíos que el gobierno considera imposibles de enfrentar sin cooperación externa de alto nivel.
La decisión también forma parte de una política de seguridad que busca reforzar vínculos militares ya existentes. Perú y Estados Unidos mantienen desde hace años ejercicios bilaterales, por lo que el despliegue esperado para 2026 representa una ampliación de esa agenda más que un nuevo punto de partida.
Cómo será el despliegue y cuáles son los desafíos previstos
El ingreso de tropas estadounidenses al Perú estará organizado en rotaciones de varios meses, lo que permitirá presencia continua durante todo el año. Este tipo de esquema facilita la capacitación progresiva de unidades peruanas y un monitoreo constante de zonas consideradas estratégicas para la vigilancia y el control territorial.
Sin embargo, especialistas señalan que se trata de un modelo pensado inicialmente para entornos urbanos en Estados Unidos, con énfasis en la identificación de focos delictivos y patrullajes intensivos. Esa lógica, aplicada a regiones rurales y selváticas de Perú, genera dudas sobre su capacidad real para reducir la violencia o debilitar al narcotráfico.
Como respaldo al Plan Bratton, el gobierno declaró que será complementado con otros enfoques de seguridad adaptados a la realidad peruana. Según las autoridades, la cooperación estadounidense no sustituirá las estrategias nacionales, sino que aportará herramientas técnicas y operativas diseñadas para fortalecer la acción del Estado en zonas donde la presencia institucional es limitada.
La Cámara de Diputados de Brasil aprobó un proyecto de ley que modifica las penas por intento de golpe de Estado. Sujeto a su aprobación en el Senado, el expresidente Jair Bolsonaro podría beneficiarse de una salida anticipada, a pesar de su condena a 27 años y 3 meses de prisión.
En una polémica jornada legislativa de madrugada, un proyecto que elimina la acumulación de condenas por delitos relacionados con el golpe de Estado y la “abolición del Estado democrático de derecho” alcanzó la media sanción en Diputados con 291 votos a favor, 148 en contra y una abstención.
El cambio radical consiste en la aplicación de la pena más grave en lugar de sumarlas y reduce considerablemente el tiempo mínimo de cárcel necesario para acceder al régimen semiabierto.
Con 291 votos a favor, la Cámara de Diputados de Brasil dio media sanción al proyecto de ley para reducir la pena por golpe de Estado.
Si finalmente se aprueba en los dos órganos legislativos, las condenas originalmente pensadas para varias décadas podrían traducirse en poco más de dos años de prisión efectiva.
La norma beneficiaría a Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y 3 meses de prisión, pero también a decenas de condenados por el asalto a los poderes del Estado del 8 de enero de 2023, incluidos seguidores del expresidente brasileño.
La sesión no estuvo exenta de polémicas, con el diputado opositor Glauber Braga intentando boicotear la votación ocupando la silla de la presidencia. El parlamentario tuvo que ser desalojado a la fuerza por policías legislativos, y la transmisión oficial fue interrumpida.
Los periodistas presentes también fueron sacados del recinto, lo que motivó denuncias de censura y agresiones por parte de organizaciones de prensa.
El diputado del Partido Socialismo e Liberdade, Glauber Braga, intentó obstuir la votación que beneficiaría al ex presidente Jair Bolsonaro y a decenas de condenados por el asalto a los poderes del Estado del 8 de enero de 2023.
El proyecto debe ser aprobado por la Cámara alta y finalmente sancionado por el Poder Ejecutivo antes de convertirse en ley, una instancia que pasará por las manos del presidente de Brasil.
Sin embargo, existe la posibilidad de que el texto enfrente impugnaciones en tribunales superiores, e incluso objeciones por parte de Lula da Silva, lo que anticipa meses de debate político, judicial y social.
Brasil vuelve a estar en vilo por la condena a Jair Bolsonaro, un actor político y electoral para los asuntos nacionales, y que podría ejercer un rol clave en las elecciones generales de 2026, en las que se votará a presidente, miembros del Congreso Nacional, gobernadores, vicegobernadores y asambleas legislativas a nivel estadual.