Gazprom y Total invertirán 130 millones de dólares en la fase de exploración del bloque Azero, ubicado en los departamentos de Chuquisaca y Santa Cruz. En caso de éxito, conformarán una empresa mixta con YPFB para la explotación de los hidrocarburos presentes en esa área.
Controlaron el incendio en un pozo petrolero neuquino
Rusia concede “asilo temporal” a Snowden
El ex contratista de seguridad estadounidense Edward Snowden abandonó sigilosamente el jueves el aeropuerto de Sheremetyevo en Moscú, luego de que Rusia finalmente le brindó asilo por un año, acabando con más de un mes de espera en la zona de tránsito de la terminal aérea.
La decisión rusa de ayudarlo, ignorando los pedidos de extradición de Washington para que enfrente cargos por filtrar detalles de programas secretos de vigilancia del Gobierno, enojó a EE.UU. y puso en duda una cumbre entre los presidentes Barack Obama y Vladimir Putin en Moscú prevista para septiembre.
Luego de 39 días evitando la multitud de reporteros de todo el mundo desesperados por obtener su imagen, Snowden logró escabullirse nuevamente, al partir del aeropuerto en un automóvil sin ser detectado.
“Durante las últimas ocho semanas hemos visto a la administración Obama no mostrar ningún respeto por la ley internacional o local, pero finalmente la ley está triunfando”, dijo Snowden a través de un comunicado publicado por el grupo WikiLeaks, que lo ha estado asistiendo. “Le agradezco a la Federación Rusa por brindarme asilo de acuerdo con sus leyes y obligaciones internacionales”, agregó el joven, cuyas primeras filtraciones fueron publicadas hace dos meses.
Imágenes borrosas difundidas por la televisión de Rusia mostraron el nuevo documento de Snowden, que es similar a un pasaporte ruso, y revelaron que el estadounidense recibió asilo por un año a partir del 31 de julio.
Un abogado ruso que lo ha estado asistiendo dijo que entregó al joven de 30 años el nuevo documento, que le permitió abandonar el aeropuerto en busca de un lugar seguro que será mantenido en secreto, y agregó que Snowden podría trabajar y viajar libremente dentro del país de 142 millones de habitantes.
Marihuana: Uruguay avanza hacia la legalización
La Cámara de Representantes respaldó con 50 votos, ante 46 en contra, la normativa que busca regularizar el cultivo y expendio de marihuana.
Kalina: “No hay control de lo que ingresa al organismo”
Recordamos el diálogo que DEF mantuvo con el médico especialista en adicciones y director del Brain Center, Eduardo Kalina, sobre los efectos del consumo de marihuana y su despenalización.
Pablo Vierci: “No podemos vivir sin amigos y sin esperanzas”
La Tragedia de los Andes, el accidente aéreo que sufrió un grupo de jóvenes uruguayos en plena cordillera en 1972, es uno de los hechos traumáticos que más se grabaron en la memoria colectiva de Latinoamérica. “La sociedad de la nieve“, de Pablo Vierci, revive desde la mirada y el sentir de los sobrevivientes aquellos días que sacudieron al mundo. Por Patricia Fernández Mainardi

En 1972, un avión de la Fuerza Aérea uruguaya se estrelló en la Cordillera de los Andes. En él viajaban 40 pasajeros, entre ellos el equipo de rugby Old Christians, alumnos del colegio Stella Maris. Los sobrevivientes fueron encontrados 72 días después de la tragedia,. El Servicio Aéreo de Rescate recogió a 16 sobrevivientes y a los cuerpos de los restantes: 11 de ellos descuartizados. Los rostros de los sobrevivientes mostraban las penurias padecidas.
El escritor uruguayo Pablo Vierci conoció a los protagonistas de la tragedia de los Andes mientras estudiaba en el Colegio Stella Maris. Amigo de la mayor parte de los sobrevivientes, y de la mayoría de los que no volvieron, presentó La Sociedad de la nieve, un libro que hace hincapié en los protagonistas de aquel accidente en los Andes y aquellos detalles de la historia que aún se desconocen. En diálogo con DEF, Vierci describió qué lo llevó a escribir este libro.
-¿Qué significa para usted la tragedia de los Andes?
-El accidente de los Andes siempre estuvo en mí como un referente. Es una historia que produce una suerte de adicción. Lo difícil no es entrar a la historia, sino salir de ella.
-¿Por qué?
-En primer lugar es una historia universal de superación de la adversidad, en condiciones y con resultados casi únicos. Y en segundo lugar, estimo que contradice las profecías apocalípticas, según las cuales cuando el ser humano se enfrenta ante situaciones límites, deja aflorar la bestia, cuando en este caso ocurre todo lo contrario.
Cuando ellos relataron lo que les pasó, en primera persona, como lo hacen en La sociedad de la nieve, surgió claramente que ellos tuvieron que reinventar el mundo, porque el mundo como existía, se había equivocado.
-¿En qué se equivocó?
-Se equivocó cuando los dieron por muertos, se equivocó cuando suspendieron la búsqueda y se equivocó cuando los encontraron en Los Maitenes, y creyeron que jamás podrían sobreponerse a semejante hecho traumático. Sin embargo los sobrevivientes construyeron en el Valle de las Lágrimas, en el centro de la Cordillera de los Andes, una sociedad diferente a la convencional, pautada por la misericordia; donde la vida y la muerte no son estados antagónicos, sino que se rozan; donde al herido, en lugar de expulsarlo, se le cobija, y hasta que no vuelve a remontar la cuesta, no se le abandona; una sociedad donde lo posible y lo imposible son términos relativos, porque se aprende que la frontera es una profecía que tiende a autocumplirse, porque siempre se puede correr el listón un poco más allá y donde se aprende que la adversidad es parte inherente de la salvación. En una situación límite, abandonados, acorralados, perdidos, olvidados, no asoma la jauría humana, como sostienen tantas ficciones apocalípticas, no surge la caverna en tinieblas, con los saqueadores que aparecen cuando a la Tierra la sacuden los huracanes, sino que lo que surge es lo mejor del ser humano, y esto es algo que siempre me reconcilia con la vida. Se trata de una sociedad donde muchos vivieron una suerte de expansión de la conciencia. Pero lo que más me conmueve, es que estas características que pautaron la sociedad de la nieve en 1972, permanece hoy en ellos. Es lo que ellos hacen con la Fundación Viven, que ahora se embarcó en una campaña internacional para promover la donación de órganos.
-¿Cómo se enmarca en esa sociedad que describe el tema de la necrofagia?
-Lo que hicieron los sobrevivientes fue “un pacto de entrega mutua”, “si yo muero tú usas mi cuerpo y si tú mueres yo puedo usar el tuyo”. Y con un promedio de 20 años de edad, a 4.000 metros de altura, con 30 grados bajo cero, perdidos, abandonados, esas pautas resultaron aprobadas por todos. Y la propia sociedad convencional las considera válidas, al punto que hoy la donación de órganos es una práctica admitida por el mundo, y por eso la Fundación Viven la está promoviendo de diferentes formas.
-¿Cómo fue el proceso del libro?
-Los que conocemos y somos amigos de los sobrevivientes y de la mayoría de los que murieron en el accidente de 1972 en los Andes, siempre supimos que a la historia le faltaba el “desarrollo” y el “desenlace”, que sólo estaba contada su “presentación”. Siempre supimos que lo que se había contado hasta ahora, era “lo que había pasado”, pero faltaba contar “lo que nos habíamos pasado”. Y sabíamos, también, que allí, en ese segundo y tercer acto, el del desarrollo y el desenlace estaba el corazón de la historia, su mayor riqueza. Por algo en el prefacio del libro Viven, firmado en octubre de 1973, Piers Paul Read dice que tal vez esté más allá de la capacidad de cualquier escritor poder comprender qué era lo que sentían, en lo más profundo de su ser, los sobrevivientes y los que no volvieron. Mis amigos de generación y yo sabíamos que era posible narrarlo. Para ello se requería que transcurriera mucho tiempo, para que decantara lo relevante y quedara por el camino lo perecedero, y se requería la participación de los 16, lo que no era una tarea fácil porque muchos de ellos jamás habían hablado. Y si bien creo que el enigma seguirá desenrollándose eternamente, mostrando siempre nuevas y enriquecedoras aristas, hicimos lo posible, en el libro, para tejer esta urdimbre con los 16 sobrevivientes, para que todos pudiéramos conocer, de primera mano, algo tan simple como esto: se puede vivir sin nada, se puede vivir a 30 grados bajo cero, a 4.000 metros de altura, sin oxígeno, sin comida, en lo inorgánico… pero no podemos vivir sin amigos, y no podemos vivir sin esperanzas.
Lee la entrevista completa en la próxima edición de septiembre de DEF.
La foto de apertura de esta nota es de Alejandro Valenti y fue tomada durante el rodaje del documental Stranded, de Gonzalo Arijón. Copyright Ethan Productions-La Realidad. Agradecemos la gentileza.
“Las Malvinas son mi principal obsesión profesional”
Federico Lorenz, autor de “Unas Islas demasiado famosas”, ratifica su convicción de que discutir el tema Malvinas nos permite revisar nuestras nociones de pertenencia, identidad y comunidad.

