En un contexto de crecientes tensiones en regiones como Europa y Medio Oriente, Argentina se consagra como el sexto país mejor posicionado para atravesar un conflicto bélico a escala mundial. El ranking donde figura, el cual combina datos del Global Peace Index con análisis sobre recursos estratégicos, ubica al país sudamericano detrás de Nueva Zelanda e Islandia, junto a otro país de América del Sur.
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A su vez, Sudamérica fue, según ese mismo índice, la única región del planeta que mejoró su nivel de paz durante el último año medido, lo que refuerza el contexto favorable en el que se inscribe la posición argentina.
Argentina, entre los países más seguros frente a una tercera guerra mundial
El ranking fue elaborado originalmente por medios internacionales en el contexto de la escalada de tensiones en Medio Oriente, cuando el debate sobre los países más seguros ante una guerra nuclear o una tercera guerra mundial volvió a instalarse en la agenda global. La lista completa de los diez primeros puestos es la siguiente:
- Fiji
- Tuvalu
- Nueva Zelanda
- Indonesia
- Islandia
- Argentina
- Chile
- Suiza
- Bután
- Sudáfrica.
La posición de Argentina no se explica por un solo factor, sino por una combinación de variables. La primera, y más evidente, es la ubicación geográfica. El país se encuentra en el extremo sur de América del Sur, a gran distancia de los principales focos de tensión militar del planeta, lo que reduce de manera significativa la probabilidad de ser blanco directo en un conflicto de estas características.

A esa distancia estratégica se suma la situación institucional. Según el Global Peace Index, Argentina es el país más pacífico de Sudamérica y ocupa el puesto 46 a nivel mundial, con un nivel de militarización comparativamente bajo respecto a las potencias involucradas en las disputas geopolíticas más activas del momento.
Otro elemento central es la producción de alimentos. El Banco Mundial coloca a Argentina entre los tres mayores exportadores mundiales de alimentos, y estudios académicos recientes señalaron que tiene una capacidad agroalimentaria que le permitiría sostener a su población incluso en escenarios de crisis global severa, como los que generaría una guerra nuclear con reducción drástica de luz solar.
Conflicto a gran escala: otros aspectos que favorecen a la Argentina
Además de los alimentos, Argentina cuenta con importantes recursos hídricos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de su sistema de datos sobre agua AQUASTAT, ubica al país entre los que disponen de reservas significativas, en una región que el Banco Mundial describe como una de las más ricas en agua dulce del mundo. En un escenario de colapso global, el acceso al agua potable es un factor tan determinante como la producción de alimentos.
La extensión territorial y la baja densidad poblacional en grandes zonas del país también aparecen como ventajas estructurales. Un territorio amplio con recursos energéticos y agropecuarios, combinado con una distancia real respecto de las alianzas militares de primer orden, configuran un perfil que varios análisis de resiliencia estratégica consideran favorable.

En el plano internacional, Argentina forma parte del Tratado de Tlatelolco, que convirtió a América Latina y el Caribe en una zona libre de armas nucleares. Esta condición se traduce en que el país no aloja arsenales atómicos en su territorio ni está comprometido con ninguna de las potencias nucleares en términos de defensa colectiva armada. Históricamente, la política exterior argentina sostiene el respaldo a la no proliferación y al desarme nuclear.
A esto se agrega la pertenencia a la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, un espacio regional que promueve la resolución pacífica de conflictos y la cooperación entre los países del Atlántico Sur, alejado de los principales teatros militares activos en el mundo actual.
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Sin embargo, quedar bien posicionado en estos rankings no implica estar blindado ante los efectos de una guerra de escala global. Un conflicto de esa magnitud impactaría en cadenas de suministro, precios, energía y transporte en prácticamente todo el planeta.
Lo que estos índices evalúan es la capacidad estructural de un país para resistir y recuperarse mejor que otros, combinando geografía, recursos naturales, perfil internacional y nivel de conflictividad interna. En ese conjunto de variables, Argentina reúne condiciones que pocos países del mundo pueden combinar al mismo tiempo.




