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Los conflictos armados internos en América Latina: el combate a las guerrillas y el narcotráfico en la región

El estallido de la violencia en Ecuador es uno de los tantos conflictos que Latinoamérica atravesó en las últimas décadas como consecuencia del narcotráfico.

La región mira con atención y temor el ascenso de la violencia en Ecuador. Hace varios días, el narcotráfico viene vulnerando la seguridad interna del país, atacando centros universitarios, comercios y canales de televisión. Ante esto, el presidente Daniel Noboa decretó la intervención del ejército para asegurar las calles.

No es la primera vez que un país latinoamericano se ve envuelto en este tipo de problemáticas. En esta nota repasamos los antecedentes más icónicos de conflictos armados internos y sus resultados.

Perú y Sendero Luminoso

Sendero Luminoso (PCP-SL) fue un movimiento disidente del Partido Comunista (PCP) que nació en la década del ‘70 con la idea de instaurar un nuevo orden en Perú, país que venía de tres golpes de Estado (1962, 1968 y 1975) y sufría una gran inestabilidad institucional.

Su fundador, Abimael Guzmán, un profesor de la Universidad de Ayacucho, se influenció de los fundamentos de Mao Zedong durante un viaje a China y volvió para desatar una guerra popular profundizando las intenciones del PCP de simplemente organizar a los trabajadores.

10 años después de su creación, la organización ya tenía 520 combatientes, muchos provenientes del alumnado universitario, y contaba con la simpatía del campo. Los senderistas comenzaron a desafiar al gobierno nacional y en 1980 intentaron boicotear las elecciones quemando urnas en Ayacucho sin mucho éxito. 

En los años posteriores continuaron atacando estaciones de policía y otros objetivos gubernamentales en la región de los Andes peruanos, además de buscar adeptos a la fuerza.

El líder y fundador de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, fallecido en 2021

En el auge de Sendero Luminoso, cerca de 1990, se estima que tenía 4.000 soldados y casi 50.000 militantes del partido, que llegaron a dominar grandes porciones del país. La expansión se produjo desde el departamento de Ayacucho hasta los departamentos de Junín, Puno, Apurímac, Arequipa, Huancavelica y Cuzco, y en las barriadas de los alrededores de Lima y el Valle del Alto Huallaga (VAH).

Su poder estaba en el campesinado y en la interacción con grupos narcos que financiaban la actividad insurgente en una relación de mutuo beneficio. Los senderistas obtenían dinero y recursos para acercarse a un golpe de Estado mientras que los narcotraficantes obtenían protección y se libraban del control del gobierno sobre sus operaciones.

Entre los principales actos de terrorismo del grupo se identifican asesinatos, secuestros, atentados, tomas de barrios, instrumentalización de colegios y universidades para hacer campaña, y campañas de limpieza social, que consistían en ataques a trabajadoras sexuales, políticos, miembros de la comunidad LGBT y adictos.

Según investigaciones presentadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Sendero Luminoso es responsable de la muerte de alrededor 38.000 personas, el desplazamiento de 600.000 peruanos y daños por 42.000 millones de dólares. 1984 fue el peor año con un promedio diario de víctimas asesinadas por Sendero de 5,62.

Los casos de violencia más recordados son el asalto a la cárcel de Ayacucho en 1982, las Masacre de Lucanamarca y Uchuraccay en 1983 y el genocidio a los asháninka, una comunidad amazónica indígena. 

El principio del fin de los senderistas fue cuando, en el afán de ganar militantes, comenzaron a atacar a la población que no coincidía con sus ideas. Las rondas campesinas fueron la primera oposición que encontraron los guerrilleros y con el tiempo contaron con el apoyo de las Fuerzas Armadas y del gobierno del presidente Fernando Belaúnde Terry. 

Al igual que Sendero Luminoso, los grupos guerrilleros colombianos surgieron como una alternativa al Estado y al sistema capitalista

Los resultados llegaron más tarde de la mano de Alberto Fujimori en el poder, que le otorgó a 7.226 organizaciones campesinas el estatus de Comité de Autodefensa. Esto sumado al entrenamiento militar y la colaboración con los grupos de inteligencia, provocó la detención de Abimael Guzmán y marcó el fin de la situación crítica en Perú en 1993.

Si bien Sendero Luminoso no desapareció del todo, se fragmentó y se desorganizó, perdiendo cualquier tipo de fuerza contra un Estado peruano cada vez más fortalecido.

Narcotráfico, FARC y ELN: 60 años de conflicto armado sin fin

Colombia tiene múltiples aristas para abordar el conflicto armado interno. Durante la década del ´70 y ´80, la sociedad colombiana tuvo que coexistir con los carteles de Medellín y Cali al mismo tiempo que el gobierno se enfrentaba con dos grupos guerrilleros más importantes: las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Al igual que Sendero Luminoso, los grupos guerrilleros colombianos surgieron como una alternativa al Estado y al sistema capitalista. Son simpatizantes de la revolución cubana, ideológicamente marxistas y argumentan que el conflicto armado es la alternativa para solucionar los problemas sociales y la desigualdad entre clases.

La particularidad del caso colombiano radica en que las FARC tenían un mayor alcance, llegando a tener los 35.000 miembros y contaban con una estructura militar con un Estado Mayor propio.

Por su parte, el ELN fue uno de los movimientos paramilitares más sangrientos de la región, responsable por la muerte de más de 450.000 personas entre 1985 y 2018, el 80% de ellos víctimas civiles.

A pesar de realizar numerosas operaciones militares, el Ejército se vio completamente desbordado por la situación y ejerció varias estrategias paralelas: la creación y apoyo a grupos privados y paramilitares con aprobación del gobierno, la elaboración de Manuales y Reglamentos Contraguerrillas por parte de los militares, y el surgimiento de grupos de autodefensas integrados por civiles que después se denominaron “Autodefensas Unidas de Colombia”. 

El narcotráfico fue enemigo y aliado del gobierno al mismo tiempo, combatiendo en ocasiones a las guerrillas cuando sus intereses corrían riesgo, como fue el caso de Muerte a Secuestradores (MAS). Este grupo surgió tras el secuestro de Martha Ochoa, hermana de los Ochoa del Cartel de Medellín. 

El ELN fue uno de los movimientos paramilitares más sangrientos de la región, responsable por la muerte de más de 450.000 personas entre 1985 y 2018, el 80% de ellos víctimas civiles

Otra organización surgió por motivos similares, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, fundadas por los narcotraficantes y paramilitares Fidel y Carlos Castaño.

En paralelo seguían la lucha contra el narcotráfico. Los carteles de Cali y Medellín tenían el mismo tipo de financiación, pero su objetivo siempre fue el negocio de la droga y la búsqueda de poder por fuera de la política.

Tras décadas de enfrentamientos con los distintos gobiernos y las fuerzas de seguridad, ambos grupos cayeron en distintos momentos de la década del ‘90: Medellín con la muerte de Pablo Escobar en 1993 y Cali con la captura de los hermanos Rodríguez Orejuela en 1996, posteriormente extraditados a Estados Unidos.

El enfrentamiento con las guerrillas siguió hasta el Siglo XXI, a pesar de varios intentos de los distintos gobiernos colombianos de lograr la paz con las FARC y el ELN. Pero siempre ambos bandos terminaban incumpliendo las condiciones firmadas. En 2016 se logró el acuerdo final con las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas mientras que las negociaciones con el Ejército de Liberación Naciona continúan en la actualidad.

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