El 1 y 2 de septiembre se llevó a cabo, en Carolina del Norte, la Reunión Ministerial de Innovación del G20, con foco en inteligencia artificial y tecnologías emergentes. La reunión logró una sorprendente cooperación entre Estados Unidos, China y Rusia y concluyó con la firma de un consenso unánime sobre el futuro de la IA.
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La reunión se llevó a cabo bajo la presidencia de Estados Unidos y fue coordinada por el secretario de Comercio de los Estados Unidos, Howard Lutnick. Asimismo, contó con la participación de ministros y funcionarios de ciencia, tecnología e innovación en representación de los miembros del G20, entre ellos la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, en representación de la Argentina.

En un contexto donde la cooperación internacional es puesta a prueba por conflictos geopolíticos y las instituciones internacionales son constantemente cuestionadas, llegar a un consenso unánime en un tópico tan relevante como la inteligencia artificial marca un hito para esta nueva edición del G20.
Qué acordaron los miembros del G20
De acuerdo con el testimonio del asesor tecnológico de la Casa Blanca, Michael Kratsios, los países miembros alcanzaron una declaración de consenso centrada en los llamados “Principios de Carolina para las Tecnologías Emergentes”. Un compromiso político no vinculante y sin mecanismos de cumplimiento, que será presentado para su adopción formal en la cumbre de líderes del G20 prevista para diciembre.
El documento promueve un enfoque de regulación flexible para la inteligencia artificial. En lugar de establecer una legislación específica y general para la IA, propone que cada país regule su aplicación según el sector y se apoye en los organismos y marcos normativos ya existentes. La creación de nuevas normas quedaría reservada para aquellos casos genuinamente novedosos que no puedan ser abordados por las regulaciones vigentes.
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Consenso en un contexto de crisis del sistema internacional
En la última década, los conflictos en Ucrania, Gaza y, más recientemente, en Ormuz, evidenciaron las debilidades del sistema internacional y sus dificultades para cumplir con objetivos como el mantenimiento de la paz. Para profundizar sobre este tema, DEF entrevistó a Leonardo Hekimian, politólogo, abogado y profesor de la Universidad Católica Argentina.
Al preguntarle acerca de las limitaciones del sistema internacional en la actualidad, explicó que “si tomamos el principio o el propósito central de la ONU, buscar la paz y la seguridad internacional, está claro que no se ha logrado plenamente. Además, en cuanto a lo económico, estamos en un momento de revisión de algunas de las reglas, como el libre comercio, la libre circulación de inversiones y demás. El actual sistema internacional debería mínimamente adaptarse para eso”.

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Frente a este panorama, el consenso unánime alcanzado en un foro internacional como la Reunión Ministerial de Innovación del G20 adquiere especial relevancia. Sin embargo, este acuerdo también puede entenderse a partir de la naturaleza de algunos de los desafíos actuales. Hekimian plantea que existe una gran cantidad de asuntos que son naturalmente transnacionales, como las telecomunicaciones o las cuestiones ambientales, cuya solución debe alcanzarse mediante organismos internacionales, incluso cuando el objetivo final sea defender intereses nacionales. Es por esto que, aun en un contexto de cooperación internacional deteriorada en aspectos como paz y defensa, las organizaciones internacionales continúan siendo necesarias para abordar cuestiones contemporáneas.
China Rusia y Estados Unidos: Protagonistas de un mismo acuerdo
La presencia de estas tres potencias en el tratado constituye otro ejemplo de la relevancia de la cooperación internacional en aquellas áreas en las que existen intereses compartidos. De acuerdo con Hekimian, esto “tiene que ver con el reconocimiento de estos países de que hay ciertas problemáticas que los afectan a todos, aunque no de manera simétrica”, y agregó que “la cooperación les permite mejorar o proteger mejor sus propios intereses nacionales”. En esa línea, el especialista señaló que frente a amenazas comunes “vas a tener una alianza entre China, Rusia, Estados Unidos y hasta Irán, si es necesario”, en referencia al desafío que representan las amenazas transnacionales, frente a las cuales los Estados tienden a establecer consensos
A pesar de esto, ¿hasta qué punto puede hablarse de una futura cooperación en materia de inteligencia artificial si el consenso alcanzado está centrado en una regulación flexible y en la abstención de crear nuevos entes reguladores? Leonardo Hekimian planteó que, por la propia naturaleza de la problemática, cierto grado de cooperación será necesario, aunque esta podría adoptar formas menos estructuradas: no necesariamente un organismo con sede, presupuesto y estructura burocrática propia, sino, eventualmente, algo tan liviano como una conferencia anual sobre la materia.
Hekimian sostuvo que probablemente surjan “mínimos estándares” comunes, y que a partir de ahí sí podrá hablarse de cooperación efectiva. Para el especialista, sin embargo, no debe esperarse una gobernanza global de la inteligencia artificial equiparable a la que se intentó construir en su momento para materias como cambio climático: la considera, por ahora, una meta poco realista. Lo que sí prevé son “pautas de convivencia” para cuestiones más acotadas, como la transferencia de tecnología, que aunque limitadas, constituirán un cierto grado de cooperación genuina.




