En un hito histórico de transparencia instituido por la Asamblea General, los seis aspirantes a suceder a António Guterres como secretario general de las Naciones Unidas (ONU) se midieron en el primer debate público transmitido en vivo desde la sede de Nueva York. Entre los seis postulantes, los perfiles de Rafael Grossi y Michelle Bachelet emergieron como dos de las posturas más firmes para asumir la conducción del organismo a partir del 1 de enero de 2027, en un turno institucional que reclama la rotación histórica hacia América Latina y el Caribe.
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Rafael Grossi y Michelle Bachelet: las miradas del Cono Sur para rescatar a la ONU
El diplomático argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sostuvo uno de los diagnósticos más incisivos del debate al remarcar que el planeta enfrenta “el mayor número de conflictos armados en los últimos cuarenta años”, cuestionando la frecuencia con la que la ONU se encuentra “ausente de la resolución de las crisis más graves”.
Grossi argumentó que la neutralidad diplomática no debe confundirse con pasividad ni indiferencia: “La imparcialidad es la capacidad de proponer soluciones concretas, escuchar sin condenar y estar presente para resolver un problema”, remarcó Grossi, citando la presencia ininterrumpida de los inspectores del OIEA en la central nuclear de Zaporizhzhia (Ucrania) como prueba tangible de que el multilateralismo de acción sí funciona. Asimismo, advirtió sobre la caída dramática de la ayuda al desarrollo y cuestionó los “enfoques verticales e ideológicos” dentro del sistema.
Por su parte, la expresidenta de Chile y ex Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, hizo un llamado vehemente a “defender, preservar y reformar” la organización, abogando por una institución “más delgada pero musculosa”, con menor estructura burocrática y mayor capacidad operativa.

Bachelet defendió el principio de la diplomacia preventiva y la utilización activa de los mecanismos de la Carta de las Naciones Unidas ante la parálisis del Consejo de Seguridad:
“El secretario general no puede rendirse; tiene que probar distintas estrategias”, afirmó Bachelet, subrayando la urgencia de revalorizar la herramienta Unión pro Paz a través de la Asamblea General y garantizando su independencia política frente a las presiones de los grandes donantes internacionales.
Tanto Bachelet como Grossi, protagonistas de peso en la competencia por el puesto de secretario general de las Naciones Unidas, coincidieron en que el multilateralismo y el fortalecimiento del organismo son el camino para atender la crisis global.
Qué dijeron los otros candidatos en el debate
El debate también contó con la participación de otros cuatro diplomáticos y exmandatarios de peso internacional, quienes aportaron miradas estratégicas sobre la economía global, el cambio climático, la gobernanza de la inteligencia artificial y la representación del Sur Global.
María Fernanda Espinosa, la exministra de Relaciones Exteriores de Ecuador y expresidenta de la Asamblea General, enfatizó la necesidad urgente de pasar de las promesas climáticas a la acción directa. Señaló que el cambio climático es el síntoma directo de un modelo de producción insostenible y alertó sobre la falta de protección para los países insulares: “Tenemos el conocimiento, las tecnologías y los acuerdos. Lo que falta es implementación“, declaró Espinosa.
Además, sobre el avance de las nuevas tecnologías, reclamó que “la dignidad humana sea el código fuente de todas las herramientas de inteligencia artificial”.

Por su parte, Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y ex vicepresidenta de Costa Rica, hizo foco en la necesidad de que la ONU sea parte de la discusión global.
“Dentro de cinco años me gustaría que nadie me vuelva a preguntar ‘¿dónde está la ONU?’. Me gustaría ver a una ONU que ha vuelto a sentarse a la mesa en los escenarios de conflicto“, enfatizó Grynspan, resaltando que en un mundo multipolar la falta de multilateralismo conduce inevitablemente a la fragmentación global.
La embajadora de Barbados ante la ONU y excanciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, enfocó su discurso en la necesidad de reformar paralelamente la arquitectura financiera internacional para garantizar financiamiento concesional a las naciones en desarrollo golpeadas por el cambio climático.
Por último, Macky Sall, ex presidente de Senegal y único aspirante de África, esgrimió que el organismo internacional debe mantener su contacto en la guerra en Ucrania y en la necesidad de atender la crisis de educación y empleo a nivel global.
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Las próximas etapas en la selección del próximo Secretario General
Tras esta primera ronda de exposición pública ante diplomáticos, sociedad civil y medios internacionales, la contienda entra en su fase determinante. El próximo 30 de julio, los 15 miembros del Consejo de Seguridad celebrarán su primera votación informal a puerta cerrada (straw poll).
Este proceso de sondeo anónimo permitirá medir los apoyos reales y detectar posibles vetos de los cinco miembros permanentes con poder de decisión (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido), anticipando una resolución formal que se proyecta para el mes de octubre.




