La reciente cumbre de líderes del G7 en Francia marcó un punto de inflexión definitivo en la gobernanza económica global. A través de su declaración conjunta sobre minerales críticos, las principales potencias occidentales formalizaron una transición estructural que impactará de forma directa a las economías emergentes poseedoras de estos recursos estratégicos.
DEF acudió a Julio Theaux, vicepresidente de ASIS International Capítulo 215 y Executive Delegate en Argentina para Roca Defense & Systems, analizó en profundidad la nueva postura del Grupo de los Siete.
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Minerales críticos: El G7 y un mercantilismo defensivo contra China
De acuerdo con Theaux, las decisiones tomadas por el bloque representan un cambio profundo en las reglas del comercio internacional. “La estrategia del G7 respecto a las cadenas de suministro de minerales críticos representa un cambio de paradigma en la economía política internacional: el paso de un modelo de globalización neoliberal, basado en la eficiencia de costos y las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), hacia una etapa de ‘mercantilismo defensivo’ y securitización económica“.
Este giro político-económico, según detalla el especialista, tiene como destinatario explícito a Beijing. El G7 busca activamente “contener la supremacía china, reconociendo que el modelo de libre mercado facilitó la consolidación del capitalismo de Estado subsidiado de Beijing”. En consecuencia, el bloque avanza hacia un esquema donde la seguridad nacional y la resiliencia desplazan a la vieja lógica de la optimización de costos.

Uno de los puntos centrales del análisis de Theaux es la resignificación de las agendas ambientales y laborales por parte de Occidente. El informe sostiene que la insistencia del G7 en exigir “altos estándares laborales”, “criterios ambientales (ESG)” y “trazabilidad del origen” no responde estrictamente a una preocupación ecológica, sino que funciona como una estrategia de asedio geopolítico.
Theaux explica el mecanismo de la siguiente manera: “Al exigir que todo mineral que ingrese a las cadenas de valor del G7 (para fabricar autos eléctricos o armamento) deba cumplir con estándares occidentales auditables, están construyendo un muro regulatorio“.
El objetivo máximo de esta medida es la creación artificial de un mercado dual: un circuito de minerales “sucios” (bajo la órbita china) y otro de minerales “limpios o certificados” (bajo control del G7). Esto forzará a las industrias compradoras a pagar una prima de precio a cambio de asegurar el suministro, aislando gradualmente la oferta del gigante asiático de los mercados con mayor poder adquisitivo.
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La meta final del G7 para 2030: vencer el monopolio chino
El vicepresidente de ASIS International Capítulo 215 resalta que las potencias occidentales identificaron que el verdadero cuello de botella y factor de vulnerabilidad no se encuentra en la minería extractiva propiamente dicha, sino en el midstream, es decir, en el procesamiento químico e industrial.

Para erosionar gradualmente el monopolio sin causar un colapso en sus propias industrias de consumo, estrategia conocida como de-risking, el G7 fijó metas cuantitativas claras para el mediano plazo:
- Tierras raras e imanes: El objetivo central y explícito es reducir la dependencia de proveedores únicos ajenos al bloque a menos del 60% para el año 2030, buscando llevar esa cifra al 50% a la mayor brevedad posible.
- Planes piloto en Litio y Níquel: Se implementarán inicialmente mecanismos armonizados de trazabilidad, origen y criterios ESG sobre estos dos minerales piloto.
- Expansión anual: Tras los pilotos, el plan estratégico estipula la incorporación de cinco nuevos minerales críticos por año bajo este mismo esquema de control.
- Reciclaje: Para finales de 2026, se definirán metas específicas de reciclaje con la proyección de que, hacia fines de 2030, la reutilización colectiva logre abastecer una parte significativa del consumo anual de los miembros del bloque.
Toda esta estrategia del G7 contra China se sostiene a través de la Alianza de Producción y Resiliencia de Minerales Críticos. Este bloque contra Pekín recaudó una masa de capital público y privado que ya alcanza los 64.000 millones de euros y parece constituir el primer frente unificado contra el monopolio chino.




