La elección del próximo secretario general de las Naciones Unidas (ONU) entró en un punto muerto. En el último sondeo del Consejo de Seguridad, los siete candidatos recibieron al menos un veto de un miembro permanente. Si bien se desconoce con precisión quienes votaron negativamente, los pronunciamientos podrían producir una encrucijada en la decisión final hasta tal punto que podría impedir la elección de alguno de estos postulantes.
- Te puede interesar: Elecciones en la ONU: qué pasa con Rafael Grossi y cómo sigue la carrera por suceder a Guterres
El Consejo debe recomendar un nombre antes del 31 de diciembre, día en el que culmina el mandato del actual secretario, Antonio Guterres, pero la Carta de la ONU no dice qué ocurre si no lo logra. Existió, sin embargo, un caso similar donde también se llegó a un estancamiento del órgano decisorio.
ONU: qué pasa si el Consejo de Seguridad veta a todos los candidatos a secretario general
El secretario general es nombrado por la Asamblea General a partir de una recomendación del Consejo de Seguridad. Para que avance, el candidato necesita al menos nueve de los quince votos y ningún veto de Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido o Francia, los cinco miembros permanentes del órgano.
Antes de la votación formal, el Consejo hace sondeos secretos y no vinculantes. En el sexto y último, hasta el momento, los miembros permanentes usaron papeletas de otro color para que se vieran sus votos. La costarricense Rebeca Grynspan lideró con nueve apoyos, y el argentino Rafael Grossi y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett sumaron ocho cada uno. Los tres recibieron dos votos negativos de potencias con poder de veto.

Tras el sondeo, el expresidente de Senegal, Macky Sall, retiró su candidatura para facilitar un consenso. Medios estadounidenses informaron que Estados Unidos objetó a todos los aspirantes, algo que su embajador, Mike Waltz, no confirmó. Sí aclaró que los países pueden presentar nuevos candidatos, y ya hay otro sondeo previsto.
Si el bloqueo se prolonga, la Carta no ofrece una solución clara y la ONU no tiene una línea de sucesión automática. Los especialistas mencionan un candidato de compromiso por un período corto, como ocurrió con U Thant en 1961, o una prórroga del mandato de Guterres, a la que Estados Unidos se habría opuesto.
- Te puede interesar: Jorge Argüello: “La ONU no funciona porque es una institución del viejo orden que hoy está en transición”
También se evalúa que la vicesecretaria general, Amina Mohammed, asuma de forma interina, algo cuya validez no está clara. La última vía sería que la Asamblea General actúe sin recomendación del Consejo, como en 1950 con Trygve Lie, aunque su legalidad fue discutida entonces y volvería a serlo. La ONU nunca dejó vencer un mandato sin sucesor ni prórroga.
El caso precedente al actual estancamiento del Consejo de Seguridad
En 1996, el entonces secretario general de la ONU, Butros Butros-Ghali, buscaba un segundo mandato como único candidato. Tenía el apoyo de 14 de los 15 miembros del Consejo, pero Estados Unidos lo vetó. Le reprochaba la muerte de soldados estadounidenses en Somalia en 1993, las deudas impagas con la ONU y su postura sobre los ataques aéreos en Bosnia.
El 17 de noviembre de 1996, la embajadora Madeleine Albright le pidió que renunciara y le ofreció una fundación en Ginebra, que él rechazó. Estados Unidos advirtió, además, que África perdería su turno en la rotación si no presentaba otro candidato. Francia y los países en desarrollo, en cambio, lo respaldaban.

Los países africanos se negaron a nominar a otra persona y Francia propuso un mandato corto de transición, sin respuesta de Estados Unidos. El bloqueo terminó el 5 de diciembre, cuando Butros-Ghali suspendió su candidatura. Entre el 10 y el 12 de diciembre, Francia vetó a los aspirantes anglófonos, y Estados Unidos y Reino Unido a los francófonos.
El 13 de diciembre, finalmente, Francia retiró su veto contra el ghanés Kofi Annan, que fue recomendado por aclamación y nombrado por la Asamblea General el 17 de diciembre. Butros-Ghali, en consecuencia, se convirtió en el único secretario general en funciones al que se le negó un segundo mandato.




