El viernes 16 de octubre, los siete candidatos a ocupar el cargo de secretario general de las Naciones Unidas (ONU) recibieron votos negativos de miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Esto significa que, si las posiciones no cambian, ninguno podrá obtener la recomendación del organismo para ser sometido a la elección de la Asamblea General para definir al sucesor de António Guterres.
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A pocos meses de que finalice el proceso, la falta de consenso abre una serie de interrogantes: ¿Cómo continuará la selección? ¿Existe la posibilidad de que se presenten nuevos candidatos o de que el cargo quede vacante?

En ese escenario, el argentino Rafael Grossi recibió dos votos negativos de miembros permanentes, al igual que Carolyn Rodrigues-Birkett, exministra de Relaciones Exteriores de Guyana, y Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), quien obtuvo el mayor respaldo promedio en las primeras rondas de consultas informales.
Ahora, para que cualquiera de los postulantes pueda avanzar, deberá reunir al menos nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad y no recibir el veto de ninguno de sus cinco miembros permanentes: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Elecciones en la ONU: quién será secretario general si todos los candidatos son vetados
La tradición diplomática establece que la Secretaría General debería rotar entre las distintas regiones del mundo. Bajo ese criterio, América Latina y el Caribe tendrían una oportunidad en esta elección. Sin embargo, esta costumbre no constituye una obligación formal ni garantiza que el próximo titular del organismo provenga de la región.

En las votaciones preliminares, Rebeca Grynspan se mantuvo al frente con nueve votos favorables. Carolyn Rodrigues-Birkett obtuvo ocho apoyos, de los cuales tres corresponden a miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Rafael Grossi, por su parte, también reunió ocho votos a favor, dos de ellos de miembros permanentes. Aunque estos resultados permiten medir el respaldo inicial a cada candidatura, ninguno garantiza su avance a la instancia formal de selección.
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Ante la falta de consenso, crece la posibilidad de que se incorporen nuevos candidatos que intenten reunir el apoyo necesario para superar el veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Si bien todavía no se anunció oficialmente ninguna nueva postulación, entre los nombres que circulan en ámbitos diplomáticos figuran Nickolay Mladenov, de la iniciativa estadounidense denominada Junta de Paz; Lana Nusseibeh, de Emiratos Árabes Unidos; y Feridun Hadi Sinirlioglu, actual secretario general de la OSCE.
Qué país vetó a cada candidato y cómo se reordena la elección
Los votos del Consejo de Seguridad durante las consultas informales son secretos, por lo que no es posible determinar con certeza qué países se opusieron a cada candidato. Sin embargo, el portal especializado PassBlue sostuvo que los votos negativos contra Grynspan provinieron de Estados Unidos y el Reino Unido. Por otra parte, medios estadounidenses señalaron que Washington habría votado en contra de todos los postulantes. Ante estas versiones, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que su país busca al candidato adecuado y sostuvo que “solo aceptarán al mejor candidato”, aunque no confirmó los presuntos vetos de Washington.
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La incertidumbre sobre los apoyos de las principales potencias mantiene abierta la carrera por la Secretaría General. En las próximas rondas, los candidatos deberán intentar ampliar su respaldo y superar las objeciones de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
En todo caso, si las negociaciones no permiten alcanzar un consenso, la incorporación de nuevos postulantes podría modificar el escenario, en un contexto de crecientes tensiones internacionales y cuestionamientos al papel de la ONU.




