El abogado penalista, Abelardo de la Espriella, ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia y se enfrentará a Iván Cepeda, en el balotaje del 21 de junio. Su triunfo, conseguido sin experiencia previa en cargos públicos y a través de un movimiento político creado por él mismo, sacudió el panorama político del país gobernado actualmente por Gustavo Petro.
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El resultado invirtió los pronósticos que durante meses habían dado como favorito al candidato del partido oficialista de izquierda, Pacto Histórico. La contienda quedó polarizada entre dos extremos ideológicos, con el centro casi desaparecido del mapa electoral.
Quién es Abelardo de la Espriella: su camino hacia la presidencia
El candidato de “Defensores de la Patria” nació en Bogotá en 1978 y creció en Montería, en la costa del Caribe colombiano. Es graduado en derecho por la Universidad Sergio Arboleda y fundó su firma De La Espriella Lawyers en 2002, con oficinas en Barranquilla, Bogotá, Medellín y Miami. Esa sociedad acumula activos por más de 39.000 millones de pesos y fue construida desde un capital inicial de apenas 500.000.
Antes de ingresar a la política, en 2026, se hizo conocido por defender a figuras controvertidas, entre ellas paramilitares, narcotraficantes y famosos deportistas. Entre sus clientes más reconocidos figuran los primos Nule, condenados por el escándalo del “carrusel de la contratación” en Bogotá; David Murcia Guzmán, creador de la estafa piramidal DMG considerada una de las mayores de la historia reciente del país; y el exmagistrado de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt, condenado por corrupción.

También representó al empresario Álex Saab desde 2015 en procesos por lavado de activos y enriquecimiento ilícito, y asegura haber dejado de representarlo en 2019 al conocer su relación con Nicolás Maduro y su inclusión en la lista OFAC del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Sus rivales lo señalaron como “el abogado de la mafia”, mientras él respondió que solo defendió a “un par de narcotraficantes de medio pelo”.
Por otro lado, en 2004, con apenas 26 años, creó la Fundación Iniciativas por la Paz, que acompañó el proceso de Santa Fe de Ralito entre el gobierno de Álvaro Uribe y los paramilitares, e impulsó incluso un referendo para prohibir su extradición. Esa etapa fue la antesala del despegue de su carrera como litigante de alto perfil.

También fue abogado del expresidente Uribe en pleitos por afectación al buen nombre, con tutelas contra el creador de la serie Matarife y otros activistas. La Fundación para la Libertad de Prensa, además, advirtió sobre un patrón de presión judicial contra periodistas que lo investigaron, con querellas y demandas desde 2018.
En campaña, el abogado se transformó en “El Tigre”. Sus actos se caracterizan por cinco pantallas LED, videos de tigres, cortinas de humo y un atril de vidrio antibalas que se volvió habitual tras denunciar amenazas. Cierra sus discursos con saludos militares al grito de “¡Firme por la patria!”.
Elecciones en Colombia: propuestas y resultados de la primera vuelta
El eje central de la plataforma política de Abelardo de la Espriella es la seguridad con mano dura. Propone combatir al crimen organizado bajo una lógica de fuerza, y elogió el modelo carcelario del presidente salvadoreño Nayib Bukele, con quien varios analistas señalan similitudes tanto físicas como ideológicas. En esa línea, plantea impulsar mega cárceles de alta seguridad y construir una alianza militar con Estados Unidos e Israel para enfrentar a las organizaciones criminales.

También propone un ambicioso decálogo que cubre la salud, la educación, el campo, el medioambiente, la cultura, el bienestar animal, el sector minero-energético y la lucha contra la corrupción. Mostró simpatía por Donald Trump, admira a Javier Milei y considera que los procesos de paz anteriores no sirvieron, y sintetizó su postura en la frase “la paz no se negocia, se impone”.
Por otro lado, Abelardo de la Espriella financió toda su campaña con patrimonio propio, lo que refuerza su imagen de independiente de la clase política tradicional y atrae a votantes que ven en esa autonomía una garantía de que no responde a intereses económicos o partidarios. La analista política Eugénie Richard, de la Universidad Externado de Colombia, señala que su discurso logró concentrar el voto antipetrista y desplazar a la otra candidata de derecha, Paloma Valencia, hacia posiciones más moderadas.
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Finalmente, en cuanto a los resultados, de la Espriella obtuvo más de 10 millones de votos, equivalentes al 43,72% del total, una cifra que lo convierte en el candidato con la mayor votación a favor registrada en la historia del país, en una primera vuelta. En segundo lugar quedó Iván Cepeda, con alrededor del 40,9%, una diferencia de 673.000 votos que el candidato oficialista deberá remontar en el balotaje.
Más allá de los dos finalistas, Paloma Valencia obtuvo el 6,92% de los votos y Sergio Fajardo el 4,26%. El escaso volumen del centro y la concentración del voto en los extremos confirmaron que en Colombia se disputó la continuidado el fin del proyecto político de Gustavo Petro.




