El presidente de China, Xi Jinping, arribó a Estados Unidos para sostener un nuevo cara a cara con su par estadounidense, Donald Trump, en el marco de una visita de Estado que se extiende por tres jornadas. Se trata del regreso del mandatario chino a suelo norteamericano después de más de una década, ya que su última visita a la Casa Blanca se había producido durante la administración de Barack Obama.
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El encuentro llega en un momento de fuerte tensión entre las dos principales potencias económicas del mundo, con la guerra arancelaria, el conflicto tecnológico sobre la Inteligencia Artificial (IA) y el futuro de Taiwán como los temas fundamentales en agenda.
Además, la cita se da apenas meses después de que Trump viajara al gigante asiático, lo que convierte a este nuevo encuentro en la segunda cumbre entre ambos líderes en el año. Ambos gobiernos buscan sostener el vínculo de “estabilidad estratégica constructiva” que habían acordado meses atrás.
Cumbre Xi Jinping-Donald Trump: el encuentro en Estados Unidos después de 11 años
La reunión bilateral entre ambos mandatarios se concretó esta mañana en el Salón Oval, luego de una ceremonia de bienvenida en el jardín sur de la Casa Blanca.
Durante los discursos de apertura, Donald Trump recordó la alianza militar entre ambos países durante la Segunda Guerra Mundial y remarcó que las dos naciones trabajan para lograr “una relación comercial más equilibrada”. El mandatario estadounidense sostuvo que las decisiones que se tomen en materia de seguridad y tecnología “pueden garantizar paz y prosperidad durante muchas décadas”.

Por su parte, Xi Jinping subrayó el respeto mutuo que construyeron con Trump a lo largo de los últimos encuentros. Como gesto de buena voluntad, invitó a 100 mil estudiantes estadounidenses a viajar a China en los próximos cinco años y anunció el préstamo de dos pandas gigantes al zoológico de Atlanta. El líder chino también insistió en que el desarrollo de la inteligencia artificial debe mantenerse “siempre bajo control humano”.
Al finalizar el encuentro privado, ambos líderes se mostraron distendidos frente a la prensa. Trump lo calificó simplemente como “una buena reunión”, mientras que Xi respondió con un breve agradecimiento. Sin embargo, el presidente estadounidense evitó dar detalles sobre el contenido de la conversación a solas, incluida la consulta puntual de los periodistas sobre si habían abordado la cuestión de Taiwán.
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Un recibimiento inusual y una agenda cargada de tensión
Xi Jinping aterrizó en una base aérea cercana a Washington a bordo de un avión de la aerolínea estatal china. Donald Trump se trasladó hasta ese punto para recibirlo en la pista, un gesto que la Casa Blanca reservó únicamente para esta visita y que subraya el peso que Estados Unidos le otorga al vínculo con China, su principal rival estratégico.

La jornada central del encuentro se desarrolló en la sede del Poder Ejecutivo estadounidense, con honores militares y un diálogo de trabajo entre las delegaciones diplomáticas de ambos países.
Entre los temas centrales que ambos líderes abordaron se destacan:
- La extensión de la tregua comercial vigente entre las dos economías sumado a las consecuencias de los aranceles impuestos por Estados Unidos.
- Las tensiones en torno a Taiwán.
- El control de tecnología de inteligencia artificial.
- Las restricciones que Estados Unidos mantiene sobre determinadas empresas chinas.
- El caso del empresario de medios hongkonés Jimmy Lai, condenado a 20 años de prisión en China.
- La guerra entre Israel e Irán.
Tras el encuentro, aún se espera una cena de gala en el Salón Este de la Casa Blanca, considerada la máxima distinción protocolar que otorga la presidencia norteamericana a un mandatario extranjero.




