El 2026 marca el inicio de la carrera para suceder a António Guterres al frente de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Recientemente se abrieron las audiencias públicas en las que los postulantes, tres latinoamericanos y uno africano, presentaron sus propuestas y respondieron preguntas de los 193 Estados miembro y representantes de la sociedad civil.
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Una regla no escrita establece la rotación de las regiones, y esta vez sería el turno de América Latina, que solo tuvo el cargo una vez, con el peruano Javier Pérez de Cuéllar, hace más de tres décadas. Además, crece el consenso de que sería el momento de elegir por primera vez a una mujer.
ONU: cómo funciona el proceso para elegir al próximo jefe de la organización
El cargo de secretario general de las Naciones Unidas es una de las posiciones más influyentes del sistema internacional, pero el proceso de selección está lejos de ser un simple concurso de méritos. Desde 1945, la designación debe ser aprobada por la Asamblea General, aunque el verdadero filtro lo ejerce el Consejo de Seguridad.
Este órgano, encargado de mediar y resolver conflictos internacionales, está compuesto por 15 miembros, de los cuales cinco tienen poder de veto. Estos son: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia. En la práctica, cualquier candidato vetado por alguno de esos países queda fuera de carrera antes de llegar a la formación formal.

Para llegar a obtener un nombre, se realizan votaciones informales entre los miembros del Consejo, que indican si alientan, desalientan o no tienen una opinión específica sobre un candidato. Estas votaciones continúan hasta que haya un candidato con mayoría y sin un solo veto de un miembro permanente, también conocidos como los P5.
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Finalizada esta etapa, la Asamblea General ratifica la decisión, aunque sin poder revertirla. El cronograma prevé que a finales de julio de 2026, el Consejo de Seguridad debatirá las postulaciones para tomar su decisión entre agosto y octubre. A fin de año, la Asamblea General debe formalizar el nombramiento del nuevo secretario general, que comenzaría su gestión el 1 de enero de 2027. El mandato tiene una duración de diez años.
Quiénes son los cuatro candidatos a secretario general de la ONU
Tres de los cuatro candidatos son latinoamericanos. El primero de ellos es el argentino Rafael Grossi, la chilena Michelle Bachelet y la costarricense Rebeca Grynspan. El último postulante es de orígen senegalés y se trata de Macky Sall. Un elemento que todos tienen en común es que prometen recuperar la confianza en una organización marcada por divisiones internas y desafíos globales crecientes.

Rebeca Grynspan, nacida en Costa Rica, tiene 70 años. Es economista, exvicepresidenta, y quien actualmente dirige la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Además, es hija de sobrevivientes del Holocausto, negoció la iniciativa del mar Negro entre Rusia y Ucrania para facilitar la exportación de cereales durante la guerra. Defiende la vigencia de la Carta de la ONU como antídoto contra la fragmentación y la desconfianza internacional.
Por otro lado, el argentino Rafael Grossi tiene 65 años y dirige desde 2019 el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), donde gestionó crisis nucleares como el programa iraní y la situación en la planta de Zaporizhzhia bajo ocupación rusa. Su postulación se apoya en la idea de volver a las bases fundacionales de la ONU, es decir, salvar a la humanidad del flagelo de la guerra.

Michelle Bachelet, de 74 años, fue presidenta de Chile en dos períodos (2006-2010 y 2014-2018) por el Partido Socialista. En cuanto a sus vínculos con las Naciones Unidas, Bachelet dirigió ONU Mujeres y se desempeñó como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, rol en el que generó tensiones con China tras la publicación de un informe sobre la situación de la minoría uigur. No cuenta con el respaldo del gobierno chileno, pero México y Brasil sostuvieron su candidatura.
Macky Sall, el único candidato no latinoamericano, de 64 años, gobernó Senegal de 2012 a 2024 y sostiene que la paz global solo es posible si se abordan la pobreza, las desigualdades y la vulnerabilidad climática. Su candidatura cuenta con el respaldo de Burundi, actual presidente de la Unión Africana, aunque no tiene el apoyo de su propio país ni del bloque regional. Durante su mandato, fue criticado por la respuesta represiva ante protestas políticas, lo que podría jugar en su contra en el proceso de selección.




